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Gracias a la culpa de Goriletti | Credito: Archivo |
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Caracas,
26 de Diciembre de 2009.- Con el país bajo el régimen de facto y el presidente
constitucional, Manuel Zelaya, sitiado en la embajada de Brasil, los
hondureños tienen pocas motivaciones para festejar este fin de año,
según reportó Prensa Latina.
"Aquí no hay nada que celebrar. Los únicos que tienen motivos para
festejar son los ricos", dijo Juan Barahona, líder del Frente Nacional
contra el Golpe de Estado.
A diferencia de años anteriores, en esta ocasión decayeron las ventas
de ropa, regalos y comida, mientras se incrementó el número de pobres
con improvisadas alcancías que piden dinero en zonas céntricas de la
capital.
"La navidad en los hogares hondureños no ha tenido el mismo sabor de
antes", señala un artículo del periódico El Libertador, y añade que
tras el cuartelazo se incrementó la crisis económica y el desempleo.
"El golpe de Estado que los militares ejecutaron en contubernio con los
grupos de poder y varios políticos ha dejado heridas profundas que se
mantendrán por varias generaciones", afirma el rotativo.
El 28 de junio soldados encapuchados secuestraron al presidente en su residencia y lo llevaron a la fuerza hacia Costa Rica.
Zelaya logró regresar de manera sorpresiva al país el 21 de septiembre
y desde entonces se encuentra en la embajada de Brasil en esta capital.
En solidaridad con el mandatario, cientos de personas realizaron una
vigilia en torno a la legación brasileña y enviaron decenas de tarjetas
con motivos navideños a Zelaya.
Durante un mensaje a la nación a través de Radio Globo, el presidente
constitucional pidió al pueblo fuerza, confianza, fe y amor para que
"Honduras esté de pie".
El presidente reiteró que no renunciará al mandato otorgado por el
pueblo y seguirá defendiendo los principios democráticos y la búsqueda
de soluciones justas para su país.
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