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Así lo consideró el Vicepresidente del Grupo Venezolano del Parlamento Latinoamericano, diputado Carolus Wimmer, en referencia a que este domingo Evo Morales fue reelecto en la presidencia de la nación con aproximadamente el 63% de los votos, convirtiéndose así en el mandatario que obtiene el mayor apoyo popular en la historia política de este país.
“Quedo demostrado que la soberanía de Bolivia reside en el mismo pueblo boliviano (...) Un pueblo que ratificó su respaldo a la gestión de Evo, un Jefe de Estado que no ha hecho más que defender la unidad nacional y los recursos naturales de Bolivia, estableciendo relaciones diplomáticas, políticas y económicas bajo un concepto socialista”, manifestó.
Para Wimmer, esta lucha es fundamental porque la soberanía boliviana siempre fue violentada por el imperialismo norteamericano y las grandes transnacionales.
“El presidente Evo defendió la dignidad nacional al expulsar de su país en el año 2008 al entonces embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, y a varios agentes de la Administración de Drogas y Narcóticos (DEA) que preparaban un golpe de Estado contra su Gobierno”, recordó el parlamentario.
Wimmer agregó que todas las luchas emprendidas durante la administración de Evo han sido ganadas por el pueblo de Bolivia, por la clase obrera y por los indígenas, quienes han demostrado ser una fuerza organizada anticolonialista.
“La victoria de Evo es consecuencia de una lucha de siglos del pueblo boliviano. Fue en el 2000 cuando se construyó un espacio de rebelión con la Guerra del Agua y comenzó a quebrarse el modelo económico y político capitalista y la hegemonía del sistema financiero internacional (...) Culminando con la nacionalización de los hidrocarburos y del agua”, enfatizó.
La guerra del Agua es el nombre popular de una serie de protestas que ocurrieron en Cochabamba, la tercera ciudad más grande de Bolivia, entre enero y abril de 2000. Su detonante fue la privatización del abastecimiento del agua municipal. Años más tarde la eliminación de la coca como producto histórico nacional produjo nuevas manifestaciones.
Otro lucha reivindicativa de Evo ha sido la propiedad de los recursos energéticos y naturales, esos mismos recursos que Gobiernos anteriores entregaron a las transnacionales, ahora regresan al control del Estado para beneficio del pueblo.
La gestión de Evo también está enmarcada dentro de una lucha contra la clase latifundista que se ha dedicado desde siempre a quitarle a los indígenas las tierras que ancestralmente les pertenecen.
“Los derechos humanos están totalmente garantizados en Bolivia. De ser el país con más golpes militares en América Latina, hoy posee un sistema democrático participativo”, aseveró el también secretario de relaciones internacionales del Partido Comunista de Venezuela.
En ese orden de ideas, el diputado señaló que la Asamblea Nacional Constituyente dio un golpe al imperialismo, porque las constituciones burguesas no permiten a un Gobierno progresista ejercer acciones soberanas.
“Mientras que las provincias que anhelan la autonomía lo único que buscan es separar al país, la lucha y defensa de la autonomía entablada por el Gobierno nacional respeta el origen de cada región y considera a Bolivia un territorio plurinacional”, argumento el parlamentario.
