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Lima, 7 Dic. 2009 - El presidente de Perú, Alan García, encabezará, este lunes, el acto solemne donde el Estado pedirá perdón histórico al pueblo afroperuano por los siglos de discriminación y exclusión que ha sufrido y que aún bloquean el desarrollo profesional de este grupo étnico que ocupa entre el cinco y diez por ciento de la población peruana.
La ceremonia se realizará en el palacio de Gobierno y contará con la asistencia del gabinete ministerial en pleno y otras autoridades, así como afroperuanos invitados.
El Ministerio de la Mujer y el Desarrollo Social dispuso tal desagravio público por los abusos, exclusión y discriminación cometidos desde la época colonial hasta la actualidad en un decreto recientemente aprobado y publicado, a través del cual reconoce "el esfuerzo y la lucha en la afirmación de nuestra identidad nacional, la generación y difusión de valores culturales, así como la defensa de nuestro suelo patrio".
Diversas organizaciones no gubernamentales de afroperuanos, descendientes de los esclavos negros traídos por el poder colonial español desde la conquista misma, en el siglo XVI, saludaron esta decisión; sin embardo, destacaron que el gobierno debe poner en práctica políticas contundentes para poner fin a esa situación que aún continúa en el país sudamericano, pese a que la esclavitud fue abolida hace más de 150 años.
El presidente del Movimiento Negro Francisco Congo, Paul Colinó, sostiene por su parte que para muchos afroperuanos el desagravio que realizará el primer mandatario peruano sólo es un intento de responder a las críticas de Naciones Unidas "a este Estado evidentemente racista y marginador".
Agregó que si hay una real voluntad de cambiar las cosas, el pedido de perdón debe ser acompañado de políticas efectivas, con medidas contra el racismo y la discriminación que precisen responsables de cumplirlas y establezcan sanciones para quienes las incumplan.
Entre esas medidas, demandó que el 10 por ciento de los 120 escaños del Congreso sean reservados para afroperuanos, que constituyen el diez por ciento de la población peruana, según estimados no oficiales.
Perú no es el primer país latinoamericano en pedir perdón a su población negra, pero fue un paso más allá al reconocer que la exclusión racista persiste hasta hoy en día.
Algunos grupos de derechos humanos han dicho que el reconocimiento es un gesto político importante luego de años de negar que existía discriminación; pero otros expertos critican el hecho de que las disculpas ofrecidas no se refieren a la esclavitud y no hacen ninguna promesa concreta de cambiar la situación actual para los afroperuanos.
Otros observadores han señalado que los afroperuanos no son el único grupo étnico en enfrentar discriminación en Perú, pues actualmente los grupos indígenas de esta nación son víctimas de represiones por parte de las autoridades gubernamentales luego de manifestaciones que han protagonizado los nativos para defender sus derechos.
