|
La reforma del sistema político - iniciativa que ya había propuesto Lula en 2006- tiene énfasis en el fortalecimiento de los partidos y la supresión del financiamiento privado de las campañas electorales, ambas propuestas aportadas tanto por el presidente Lula como por su agrupación política, el Partido de los Trabajadores (PT).
Lula propone la reforma política como una manera de cortar de raíz las causas de los escándalos de corrupción que sacuden a la política brasileña y sus actores, especialmente el Congreso, donde decenas de legisladores han sido cuestionados en varios escándalos.
Líderes del PT en el Congreso han planteado la necesidad de convocar a una Constituyente 'específica' que sólo se ocupe de reformular el sistema político, ha reportado el canal televisivo SBT.
Por su parte, miembros del partido opositor rechazan la propuesta de Lula pues temen que los miembros de la Asamblea Constituyente se declaren soberanos y reformen otros puntos de la Carta Magna.
En tanto el PT, de Lula, impulsa la elección de diputados constituyentes en 2010, junto a los comicios presidenciales.
El mandatario ex sindicalista ya había propuesto en 2006 la idea de reformar la política, que se lleva arrastrando desde hace 20 años, sin que los Gobiernos, ni el Parlamento, sean capaces de llevarla a cabo.
En Brasil no existe, por ejemplo, la financiación pública de los partidos. Esto hace aún más fácil la corrupción, sobre todo, porque existen más de 30 partidos, las campañas electorales son largas y caras, y las empresas se prestan con facilidad a entregar dinero negro para poder conseguir después privilegios en las subastas públicas de obras.
Lula se queja de que su Gobierno ha enviado ya varios proyectos de reforma política a los que diputados y senadores hacen oídos sordos.
Actualmente un masivo caso de corrupción en la compra de materiales sanitarios, conocido como la 'mafia de las ambulancias', ha colocado a cerca de un centenar de parlamentarios de todo el espectro político brasileño bajo sospecha, es decir, a 20% del Congreso, a dos meses de las elecciones, confirmó la comisión del Parlamento que investiga el hecho.
Otro de esos escándalos provocó el año pasado la renuncia de los principales ministros de Lula y de los máximos dirigentes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), acusado de crear una millonaria contabilidad ilegal que benefició a decenas de políticos.
