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Honduras no se rendirá | Credito: Archivos |
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¿Qué fue lo que provocó el golpe? La participación popular y la organización política de las bases
Me
sentí conmovida por la extraordinaria gente que conocí en Honduras, la
cual está participando en un movimiento en defensa de la democracia.
Erasmo
Magoulas: Después de haber vivido por varios años en Ecuador trabajando
en las áreas de DD HH y monitoreando la actividad de las corporaciones
mineras, tú llegaste a Honduras en medio de un golpe de Estado. ¿Cómo
describirías tu primera impresión acerca de los DD HH en Honduras?
Jennifer
Moore: Yo llegué a Honduras pocas horas antes del Día Nacional de
Acción contra el Golpe del 11 de agosto, cuando varias marchas de todo
el país confluyeron en Tegucigalpa y San Pedro Sula. Yo estaba en la
Capital para proveer información a la agencia ALAI -Agencia
Latinoamericana de Información- y a los pocos días conocí de primera
mano la violenta y sistemática represión a que era sometido el
Movimiento de Resistencia contra el Golpe, por parte de los organismos
de seguridad y militares del gobierno de facto. Esto se vio acentuado
por la marcada polarización con los medios, entre los cuales sólo un
par daban cabida a las voces disidentes, los cuales sufrieron ataques
frecuentes.
A
los pocos días de estar en Tegucigalpa, la ciudad estuvo bajo control
militar por una noche, durante la cual los edificios de dos
organizaciones sociales involucradas con el Movimiento de Resistencia
amanecieron baleados. Yo también observé como las fuerzas del Estado de
facto usaron fuerza bruta desmesurada contra manifestantes indefensos o
simples peatones, durante las marchas. El uso de gases lacrimógenos,
como así también los golpes y empujones sin motivo alguno, eran parte
de la cotideaneidad. Docenas de personas fueron violentamente detenidas
y llevadas al destacamento de las Fuerzas Especiales de la Policía, la
misma que en los 80’s estuvo vinculada con la práctica sistemática de
la tortura y las desapariciones. Los militares también ocuparon la
Universidad Nacioanal Autónoma secuestrando a un grupo de personas
dentro de las instalaciones y en donde retuvieron una comisión de
Derechos Humanos que tenía la intención de ponerse en contacto con los
estudiantes.
El
Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras
(COFADEH), el cual ha sido una de las tantas organizaciones de DDHH que
documentó cuidadosamente las violaciones a los Derechos Humanos en los
últimos cuatro meses, recientemente dio a conocer su segundo reporte.
Ellos han encontrado que al menos 10 muertes violentas y asesinatos
están relacionados con el golpe de Estado, incluyendo otros 11 con
evidencia significativa de una relación cercana al mismo, así como
también cientos de casos de violaciones a la integridad personal y
miles de detenciones ilegales. El Comite concluye que el motivo de la
represión se basa en la criminalización de la protesta popular, el
control de los medios, el cierre de los medios opuestos al golpe de
Estado y en la suspensión de las garantías constitucionales. Sus
conclusiones también han sido corroboradas por observadores
internacionales de DDHH que han condenado el excesivo uso de la fuerza
contra los manifestantes, entre los cuales se encuentran la Comisión
Internacional de DDHH de la OEA, Amnistía Internacional y Human Rights
Watch.
E.M.:
Luego de tener los primeros contacto con las organizaciones populares,
como el campesinado organizado, organizaciones sindicales, de mujeres y
estudiantes, cuales fueron tus conclusiones acerca de lo que se
entiende como “derecho de los pueblos”.
J.M.:
Yo entendí de varios líderes sociales y políticos, como así también de
los afiliados a sindicatos y sus líderes y organizaciones sociales,
trabajadores de los DDHH e investigadores de la realidad hondureña con
los que hablé, que cualquiera de los derechos de los trabajadores y de
las étnias hondureñas habían sido ganados a través de un proceso de
lucha, y que aún faltaba por recorrer un largo camino para que los
sectores populares se sientan satisfechos con sus logros. Es evidente
que existe una muy minoritaria clase social y económica que domina la
política electoral, las instituciones del Estado, los grandes negocios
y los medios, y esto pone a la gran mayoría de la población en una
seria desventaja. Es por ésta razón que el movimiento popular está tan
decidido a llevar adelante los cambios constitucionales que permitan
una más amplia partcipación politica en las decisiones trascendentales
y que reconozca mayores derechos para las diversas minorías de
Honduras, como los garífunas, las comunidades indígenas, las mujeres y
los sindicatos, que han venido luchando por tantos años. La percibida
amenaza (por parte de la oligarquía) de una mayor participación del
movimiento popular organizado en la vida política, pareciera ser el
principal factor disparador del golpe de Estado.
E.M.:
Honduras se presenta como otro ejemplo de democracia representativa que
escondía el germen de un régimen fascista. Cuando los movimientos
populares comienzan a cuestionar los privilegios oligárquicos y el
abismo entre una minoría que tiene y una mayoria que no, la frágil
máscara de la democracia representativa se desploma. ¿Tú crees que la
mayoría del pueblo hondureño se ha percatado de esto luego del 28 de
junio?
J.M.:
A pesar de los significantes esfuerzos de la clase empresarial y
política, que controla los medios en Honduras, por deslegitimar al
presidente Zelaya bajo los cargos de corrupción, de querer perpetuarse
en el poder y de justificar el golpe como una sucesión constitucional,
hay una fuerte evidencia de extendida desilución entre la población con
los límites de la democracia representativa y obviamente con el regimen
de facto. A través de los años, menos y menos ciudadanos han venido
participando en la política electoral, lo que parece indicar que mucha
gente pone en duda la relevancia de las elecciones para sus vidas,
especialmente ante las condiciones actuales. También, desde el golpe de
Estado, la agencia de noticias “Narco News” ha reportado que la
oposición al golpe ha crecido. Ellos publicaron una encuesta nacional
llevada a cabo para finales de agosto por COIMER & OP (Consultores
en Investigación de Mercados y Opinión Pública), un grupo autorizado a
llevar adelante una encuesta sobre las elecciones del 29 de noviembre,
en la cual más del 50% de los consultados están contra el golpe y
alrededor del 60% piensa que Micheletti tiene que salir del gobierno.
La encuesta tiene un margen de error del 4%. Como resultado pareciera,
al menos a grandes rasgos, que la gente cuestiona a quien sirven
verdaderamente los actuales líderes políticos.
E.M.:
Aunque el pueblo hondureño ha sido indoctrinado por décadas bajo el
ideario cultural y político del imperialismo usamericano, nosotros
estamos viendo un masivo empoderamiento de conciencia de clase, unidad
y organización en la base. ¿Cómo tú explicarías este nuevo y sorpresivo
cambio de paradigmas?
J.M.:
Yo tuve la oportunidad de conocer algunos esfuerzos organizativos
durante mi estadía en Honduras, aunque yo diría que mi comprensión de
tales procesos en el largo plazo es limitada. Algo de esto me fue
aclarado por la economista y socióloga Leticia Salomón, quien dirige el
Centro de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma
de Honduras. Ella dice que el movimiento de oposición al golpe ha sido
muy inteligente al definir su lucha como eso, contra el golpe, en vez
de hacerlo en favor de un partido político o de una ideología. En otras
palabras, un gran paraguas se ha conformado, bajo el cual la
resistencia se está organizando y dando cabida a un gran y diverso
rango de grupos con un mismo propósito, incluyendo grupos que no habían
tenido una tradición en las protestas sociales, en la defensa de la
democracia, ni en el acuerdo que cambios fundamentales son necesarios a
largo plazo, como la propuesta de la resistencia lo demanda en su lucha
por la reforma constitucional. Pareciera que precisamente la propuesta
de la reforma constitucional ha comenzado trayendo una mayor cohesión
en la organización popular antes del golpe. Por otra parte, varias
personas me han comentado que el grado de unidad y convergencia vistos
hoy nunca se había experimentado antes y que semejante resistencia fue
sorpresiva entre los que ejecutaron el golpe. Más aún, este proceso
parece haber sido apadrinado por el trabajo de educación popular en las
calles mediante una variada gama de actividades artísticas de
resistencia en las ciudades, en los barrios y a través de todo el país.
E.M.:
¿Podrías explicarnos cual fue el papel jugado por la diplomacia
canadiense y expecificamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores
desde el 28 de junio?
J.M.:
Desde el comienzo el gobierno canadiense ha tomado una posición muy
débil con respecto al golpe, principalmente participando a través de
los esfuerzos de la OEA para traer la solución por medio de un acuerdo
como el de San José. Peter Kent quien es el Ministro de Estado para las
Relaciones Exteriores para las Américas, fue el vocero canadiense, él
hizo ocasionales declaraciones desfavorables al retorno de Zelaya a su
país en el mes de julio. El también viajó a Honduras con una delegación
de la OEA en un par de ocasiones, así como el Embajador canadiense en
Costa Rica, Neel Reeder, que lo hizo en el mes de agosto y quien es el
actual Presidente pro tempore del Grupo de los 16, el principal grupo
de donantes a Honduras.
En
contraste con los Estados Unidos y como el segundo más importante
inversor en Honduras, Canadá no consideró ninguna sanción de tipo
militar, económica ni diplomática en contra del régimen de facto.
También fue muy cuidadoso de hacer cualquier declaración acerca de las
violaciones contra los Derechos Humanos perpetradas por el régimen
golpista. El Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), en particular, ha
sido muy crítico sobre el papel desarrollado por Canadá y reportó el 22
de septiembre que “ por no actuar de una modo directo o bajo la guía de
los principios, Ottawa ha mandado un claro mensaje a los golpistas en
Honduras: ustedes pueden salirse con la suya”. Para ese momento el
Consejo de Asuntos Hemisféricos estaba esperanzado que la presumible
posición neutral de Canadá pudiera ser útil al propósito final de
encontrar una solución negociada a la crisis. Para muchos miembros de
la Resistencia con los que hablé en Honduras, la negativa de Canadá en
tomar medidas duras contra los golpistas, ha sido vista como un apoyo
tácito a estos.
E.M.:
A pesar que no hay disputas entre el Presidente Zelaya y la Resistencia
contra el Golpe, pareciera que el Movimiento va por más, por ejemplo:
el Referendum y la Asamblea Constituyente. ¿Cómo has visto, sobre el
terreno, el dilema entre una restitución formal y un empoderamiento
político y económico por los sectores populares?
J.M.:
La restitución del Presidente Zelaya al gobierno sería un triunfo de la
oposición al golpe y sería un importante reconocimiento de lo que ellos
han mantenido desde el 28 de junio, que fue un golpe militar que
interrumpió el orden democrático constitucional en el país. De
cualquier manera, mientras el golpe ha interrumpido un proceso, otro de
gran cambio político y social se está dando. Yo creo que esta disputa
está lejos de concluir. Esto hará mucho más difícil que un
representante de los sectores ultra-conservadores del poder pudiera ser
elegido en noviembre. De cualquier manera, los sectores del movimiento
popular han logrado un climax de apoyo entre ellos mismos como así
también de la solidaridad internacional, que parece haber puesto al
país en el mapa mundial de una manera totalmente diferente. A pesar de
que no tengo mucha claridad en cuanto al futuro empoderamiento político
y económico de los sectores populares, me parece claro que el pueblo no
se rendirá en la lucha por lograr esos cambios, y yo imagino que el
incremento de la unidad y la organización tanto dentro de Honduras como
internacionalmente, resultados de la continua movilización, jugarán un
papel importante en ese logro.
E.M.:
¿Cómo tú has percibido el análisis hecho por los líderes del
organizaciones populares sobre las negociaciones de San José y la
intervención de Oscar Arias?
J.M.:
Los líderes populares hondureños han sido muy críticos con estas
negociaciones, porque ellas han ayudado a legitimar el regimen de facto
y porque ellas han restringido el poder de Zelaya. Por ejemplo, los
comentarios de un líder Garífuna, en la costa norte de Honduras, son
muy esclarecedores. El me dijo que el Acuerdo de San José es entre
Zelaya y los líderes golpistas, y que si eso sirve para que Zelaya
vuelva a la presidencia, sería esperanzador, pero el lider garifuna
distinguió entre esas negociaciones y sus luchas por alcanzar mayores
derechos a través de una reforma constitucional. “Nuestras luchas no
acabarán con ese acuerdo porque nuestros nombres no fiuguran en el
mismo”, me afirmó el lider afro-hondureño. El líder garífuna estaba
satisfecho por el papel jugado por su organización dentro del
Movimiento de Resistencia y como otros con los que hablé, estaba
convencido que ellos encontrarán el camino para continuar con la lucha.
E.M.:
Después de haber vivido por varios años en un país del ALBA, como el
Ecuador, ¿crees que el golpe de Honduras es una reacción de los
sectores ultraderechistas de los Estados Unidos y de la oligarquía
hondureña, para frenar o al menos desacelerar el proceso popular por
más justicia social y participación política?
J.M.:
Está muy claro que la oligarquía hondureña tuvo un papel preponderante
en el golpe con el apoyo de la derecha internacional, tanto de Estados
Unidos como de la región. Particularmente desde el golpe, hay una
concreta evidencia de apoyo para los instigadores del golpe que lo han
buscado y recibido de importantes aliados estadounidenses como Lanny
Davis, que fue consejero del Presidente Clinton.
También,
para volver un poquito más sobre Canadá y sus intereses de inversión en
Honduras, como en el Ecuador, sus acciones y declaraciones
mayoritariamente revelan que Canadá se mantiene dedicado a proteger su
modelo de “libre comercio”, el cual tiene como principal propósito
resguardar y profundizar sus inversiones económicas, las cuales han
sido cuestionadas en Honduras. Sólo para dar un ejemplo que Canadá no
apoya realmente iniciativas que expandan la partipación social y
política, tenemos el caso de la disputa alrededor de la industria
extractiva en cuyo sector Canadá es un inversor importante y sobre el
cual comunidades locales, tanto de Honduras como de Ecuador, están
luchando contra los megaproyectos que afectan sus tierras y sus vidas.
En muchas oportunidades a nivel internacional, la libre decisión y la
información veraz para las comunidades locales, han sido reconocidas
como importantes condiciones para que la expansión de la industria
extractiva no viole los derechos de las poblaciones. A pesar de eso
Canadá como los Estados Unidos se negaron a firmar la Declaración de
las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Indígenas o ratificar la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo.
En
el caso de Honduras Norteamérica (EEUU y Canadá) apostó por una
solución negociada de la crisis en lugar de implementar desde el
comienzo fuertes sanciones contra el régimen de facto o tomar una
postura más fuerte contra las violaciones de derechos humanos, lo que
indica que había otros intereses en juego. Basicamente tanto en
Honduras como en el Ecuador una mayor participación política de las
organizaciones sociales no favorece la política de “business-as-usual”.
Yo pienso que mientras más se vaya rebelando acerca de los autores del
golpe, esto aparecerá como el factor más influyente para la destitución
de Zelaya.
E.M.:
Las corporaciones mineras han estado jugando, y lo siguen haciendo, un
importante papel en el apoyo y promoción a cierto tipo de democracias
abiertas a la inversión extranjera, libre de una legislación
reguladora. ¿Cuanto de este factor de poder pudiste apreciar en
Honduras?
J.M.:
Ante todo sería bueno remarcar que el sector de la minería metálica en
Honduras está dominado por inversores norteamericanos, los cuales se
beneficiaron de un “clima favorable” a sus inversiones luego de las
reformas a la ley de minería, hechas inmediatamente después del huracán
Mitch, en 1998. Dos importantes firmas, por nombrar sólo dos, se
instalaron en el país, la Gold Corp con asiento en Vancouver y la
Yamana Gold con oficinas en Toronto. En particular la Gold Corp de San
Martín ha sido muy cuestionada por determinarse la causante de escasés
de agua para las comunidades de la zona, contaminación de las napas
freáticas, deforestación y haber elevado los índices de enfermedades de
la piel y pulmonares entre la población local.
Combinando
la minería metálica y la no-metálica, estas contribuyen en alrededor de
un 1,5% del PIB de Honduras y proveen en menos del 0,3% de puestos de
trabajo.
Como
pasó en otros muchos sectores de los negocios; antes del golpe a
Zelaya, hubo propuestas de cambio substancial, por parte del gobierno,
para el sector minero. Desde el año 2004, el gobierno hondureño ha
estado tratando de llevar reformas a la legíslación minera que fueran
más favorables para el país y las comunidades y suspender nuevas
concesiones hasta que las reformas fueran llevadas a cabo. Yo entiendo
que el Presidente Zelaya mantuvo ésta suspensión y en mayo del 2009
presentó una nueva propuesta de ley minera al Congreso, la cual entre
otros cambios prohibía la minería a cielo abierto, como así también el
uso de sustancias tóxicas como el cianuro y el mercurio. Esta propuesta
de ley fue calendarizada para su discusión en agosto. A consecuencia
del golpe el debate no ha ocurrido. Algunos análisis provenientes de
los sectores involucrados con el golpe y con fuertes intereses en la
minería, como el Presidente de la Asociación Nacional de Industrias
(ANDI), Adolfo Facusse, cuyos miembros abarcan un amplio rango de la
actividad industrial en el país, asi como la Asociación Nacional de
Minería Metálica de Honduras (ANAMINH), propusieron que la minería a
cielo abierto fuera permitida con el propósito de atraer la inversión
extranjera directa, a raiz de las tremendas pérdidas económicas
sufridas luego del 28 de junio.
Yo
he escuchado pocas otras referencias directas sobre los intereses
mineros relacionados con el golpe, pero sería suficiente remarcar que
la organización Rights Action reportó que la empresa Gold Corp ayudó a
financiar las marchas de algunos de sus obreros en favor de la minería
en Honduras.
E.M.:
Como reportera de varios medios alternativos de Sud y Norteamnerica
¿cuál fue la experiencia más conmovedora que viviste durante tu estadía
en Honduras?
J.M.:
Me sentí conmovida por la extraordinaria gente que conocí en Honduras,
la cual está participando en un movimineto en defensa de los valores de
la democracia. Pienso en la incansable labor de liderazgo de Rafael
Alegría de Vía Campesina, quien está determinado a mantener la lucha
día a día, superando los límites de la extenuación física y mental.
Pienso también en los defensores de los DDHH del Comité de Familiares
de Detenidos y Desaparecidos de Honduras (COFADEH), como Bertha Oliva,
quien tan cuidadosamente están documentando las violaciones que están
ocurriendo, para que ellas no sean olvidadas y queden en la impunidad,
a pesar de las escalofriantes conexiones entre algunos elementos de la
represión actual y la que se llevó a cabo en la década de los 80s.
También el importante papel de los periodistas independientes de
Honduras, como Félix Molina de Radio El Progreso, que junto con otros
están haciendo lo imposible para mantener a la gente informada, a pesar
de los continuos ataques a sus medios. A aquellos hombres, mujeres y
jóvenes que generosamente compartieron sus testimonios y siguen siendo
capaces de mantener las energias, la creatividad y la determinación de
exigir la restitución de la democracia en Honduras, a pesar de los
enormes obstáculos.Todos ellos han sido parte de mi experiencia
conmovedora en Honduras.