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Credito: Prensa Anmistia Internacional |
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25 septiembre 2009. Amnistía Internacional ha recibido insistentes informes según los
cuales la policía, tras disolver el pasado martes 22 de septiembre una
multitudinaria manifestación frente a la embajada de Brasil, golpeó a
numerosos manifestantes y ha estado practicando detenciones por
centenares en toda la ciudad de Tegucigalpa, capital de Honduras.
Los informes indican también que se han producido violaciones de
derechos humanos similares en todo el país. Según la información de que
dispone Amnistía Internacional, se ha producido un fuerte aumento de
las palizas policiales y de las detenciones masivas de manifestantes,
así como de los actos de intimidación contra defensores y defensoras de
derechos humanos desde el regreso el lunes a Honduras del presidente
Manuel Zelaya Rosales, expulsado del país mediante golpe de Estado el
pasado junio.
Amnistía Internacional ha advertido de que los derechos
fundamentales y el Estado de derecho corren grave peligro en este país
centroamericano.
“La situación en Honduras sólo puede ser calificada de alarmante —ha
declarado Susan Lee, directora del programa de América de Amnistía
Internacional—. Los ataques contra defensores y defensoras de derechos
humanos, la suspensión de medios de comunicación, las palizas a
manifestantes por la policía y los informes cada vez más numerosos de
detenciones masivas indican que los derechos humanos y el Estado de
derecho en Honduras corren grave peligro.”
Según informes recibidos por la organización, el martes por la
mañana, alrededor de 15 policías dispararon botes de gas lacrimógeno
contra el edificio de la destacada organización de derechos humanos
Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH),
donde había unas 100 personas, mujeres y menores incluidos.
Muchas de ellas habían acudido a las oficinas para denunciar abusos
cometidos por la policía durante la disolución de una manifestación
celebrada ese mismo día frente a la embajada de Brasil en Tegucigalpa,
donde está refugiado el presidente hondureño destituido, Manuel Zelaya.
La información recibida por Amnistía Internacional señala que
decenas de manifestantes fueron trasladados el martes por la noche a
centros de detención no autorizados de la capital. Aunque la mayoría de
los detenidos están ya en libertad, las detenciones arbitrarias masivas
podrían hacer que los detenidos fueran vulnerables a abusos contra los
derechos humanos como malos tratos, tortura o desaparición forzada.
Amnistía Internacional ha documentado los límites impuestos a la
libertad de expresión desde el golpe de Estado, que incluyen el cierre
de medios de comunicación, la confiscación de material y malos tratos a
periodistas y operadores de cámara que informaban de los sucesos.
Radio Globo y el Canal 36 de la televisión sufrieron ayer cortes de
luz o interrupciones constantes de sus transmisiones que les impidieron
emitir.
“La única vía de avance es que las autoridades de facto pongan fin a la
política de represión y violencia y respeten los derechos a la libertad
de expresión y de asociación —prosiguió Susan Lee—. También instamos a
la comunidad internacional a que busque una solución con urgencia,
antes de que Honduras se hunda aún más en una crisis de derechos
humanos.”