|
19 de julio de 2009.- A finales de 2008 se llevó a cabo una Conferencia sobre la Crisis Económica Mundial, a continuación les presentamos la intervención de Fernando López Romero, Vi-Decano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central de Ecuador:
La situación que enfrentamos es de enorme complejidad por el entrecruzamiento de poderosos intereses globales y regionales, por la magnitud de las amenazas contra las poblaciones y el ambiente, y por la escasa capacidad de resistencia de las comunidades y organizaciones políticas y sociales.
Preocupa también que al frente de esta iniciativa del BID y del
Banco Mundial, herencia de “la larga noche neoliberal”, se
encuentren gobiernos que para muchos todavía son considerados de “izquierda”
como el de Lula da Silva, y otros como los de Venezuela y Ecuador,
contando, en el caso del Eje Inter Modal Manta Manaos, hasta con
el apoyo del gobierno de Bolivia. Esto se ha hecho en silencio
para la mayoría de la población, sin debate alguno, violando
convenciones, leyes y normas ambientales y hasta con el apoyo
de algunos sectores sociales. He utilizado los trabajos del mexicano
Andrés Barreda, del brasileño Luis Fernando Novoa,
y del periodista uruguayo Raúl Zibechi, informaciones de prensa, artículos
de denuncia publicados en Ecuador y en la INTERNET, materiales
producidos por Acción Ecológica y ECOLEX en Ecuador, y
además reflexiones de foros y discusiones políticas.
CAPITALISMO GUERRAS Y RECURSOS NATURALES
Desde hace quinientos años, con el llamado descubrimiento de América se aceleró la Acumulación originaria de capital. Con el triunfo de la Revolución Industrial se inició el ciclo histórico de la reproducción del capital, sustentada en la industria capitalista concentrada en unos cuantos puntos del planeta, que se consolidaron como un centro que dominaba a una enorme periferia productora de materias primas baratas, fuerza de trabajo y consumidora de productos manufacturados. Se estructuró de esa manera, desde el siglo XIX lo que se ha llamado División Internacional del Trabajo en la que “unos se han especializado en ganar y otros en perder.”
En la historia, las relaciones de producción y explotación de los seres humanos han estado ligadas a la expropiación de sus recursos. El secreto de la acumulación primitiva solo puede ser explicado por el despojo violento de la propiedad comunitaria, campesina, artesanal, es decir por la expropiación de la mayoría por una minoría. Y esto no ha terminado. Un papel clave en el proceso de acumulación a escala mundial lo han desempeñado la ciencia y la tecnología al servicio de la producción y distribución. El capitalismo ha desarrollado, como ningún otro régimen económico y social en la historia, los medios de transporte y con ello ha provocado profundas transformaciones en la naturaleza.
En los últimos treinta años, el modelo de acumulación vigente se ha sustentado en la imposición del neoliberalismo, que ha provocado la súper explotación de la fuerza de trabajo, la dictadura del capital financiero, explotación intensiva de los recursos y el patrimonio natural de los pueblos, la transnacionalización de las economías, la desregulación comercial, la destrucción de los estados nacionales en la periferia en tanto se consolidan en el centro, organizados como un verdadero cartel de los poderosos que cada año se reúne a repartirse el mundo y discutir sus ganancias.
En los últimos treinta años, una suma de factores han permitido la imposición del programa neoliberal. Una profunda revolución tecnológica, centrada en las comunicaciones, el trasporte, la biotecnología, y decisivos cambios en el mapa político del mundo con el triunfo de los Estados Unidos en la Guerra Fría y la derrota de los movimientos de trabajadores, especialmente en el Primer Mundo, y de los movimientos de liberación nacional, o su inflexión hacia la derecha en la mayoría de países de la periferia, mas la complicidad de las clases dominantes locales que se entusiasmaron con la teología del mercado, permitieron que éstas políticas se impongan como modelo que ha impulsado las formas de acumulación y reproducción del capital, cuyas secuelas y programas, a pesar de importantes cambios políticos, ocurridos especialmente en América latina, no han sido completamente eliminados.
Del mundo unipolar de los noventa, con el dominio económico, político y militar de los Estados Unidos, hemos pasado a la emergencia de nuevas economías en la periferia, como Brasil, China, La India, y el avance de la Unión Europea como un Estado Multi nacional. Esto ha puesto en cuestión a la hegemonía de los Estados Unidos, donde ha estallado una crisis financiera que puede arrastrar al resto de su economía, en medio del desplazamiento de los mayores mercados mundiales hacia la Cuenca del Pacífico donde confluyen enormes reservas de recursos naturales, potenciales mercados y abundante y barata fuerza de trabajo. Como ejemplo, solo China posee una población económicamente activa de 800 millones de personas. Estamos asistiendo a nuevas formas de articulación económica y política, y en el caso de América Latina, los estados y nuevas burguesías emergentes han dejado de mirar hacia los Estados Unidos y Europa como mercados y abastecedores principales.
Los Estados Unidos mantienen su condición de primera potencia militar, con una capacidad destructiva superior a la del conjunto del planeta, pero su economía debe competir ahora con estas economías emergentes, revelando serias dificultades. En esta disputa, un papel decisivo lo desempeña el control de los recursos naturales, las comunicaciones y el transporte.
En este contexto, desde comienzos de los años 90 cuando el fin de la Unión Soviética, el nuevo orden mundial ha sido el orden de las guerra de agresión ligadas al control de recursos naturales y de las rutas de transporte. Entre 1990 y el 2003 estallaron cuatro guerras con relación directa con el control de la producción y distribución del gas y del Petróleo del Asia Central: la primera Guerra del Golfo Arábigo Pérsico entre 1990 y 1991, la guerra de los Balcanes que atravesó la década del 90, la de Afganistán y la ocupación Irak. En todas ellas el sistema Internacional de Naciones ha funcionado como un instrumento de unos Estados Unidos que extienden su despliegue militar por todo el planeta.
En
América Latina, la expresión de esta ofensiva por el control del transporte,
las comunicaciones y los recursos estratégicos, la expresan las
nuevas bases militares norteamericanas y el Plan Colombia,
y desde hace varios años se despliegan importantes proyectos
como el TLC de América del Norte, El ALCA y los TLC firmados por varios
países con los Estados Unidos, el Plan Puebla Panamá y
el IIRSA.
EL IIRSA
Antecedentes
La economía de lo que hoy se conoce como América Latina, fue violentamente incorporada desde el siglo XVI a un Mercado Mundial en constitución bajo la hegemonía de ciertas áreas de Europa. A partir de entonces, América Latina y el Caribe han funcionado hacia fuera, proporcionando materias primas agrícolas, mineras y ganaderas, mercados para las manufacturas y fuerza de trabajo. La triada, recursos naturales disponibles y abundantes, fuerza de trabajo abundante disciplinada y barata, y mercados abiertos, ha sido la fórmula que explica la paradoja desarrollo-subdesarrollo que ha marcado el proceso histórico de las metrópolis y sus colonias.
Desde los años 90 del siglo pasado, inmensos corredores de mercancías comenzaron a moverse por el planeta, des localizando aún más la producción al moverla con rapidez por medio de sistemas de transporte ínter modal, integrado plenamente a los procesos de producción y distribución controlados por las grandes transnacionales a escala global. Alrededor del mundo, por tierra, mares, ríos y aire, se mueven a enorme velocidad procesos productivos en cadenas de contenedores. Las maquiladoras y zonas francas desempeñan un papel decisivo. Los trabajadores no pueden presionar a un sistema deslocalizado y fragmentado tecnológicamente, cada vez más abstracto, sobre el que no pueden ejercer ninguna forma de poder. Esto, dice Andrés Barreda, significa que las fábricas pueden hacer funcionar a gran velocidad procesos productivos a escala global, conformándose así un gran autómata global. Las fábricas se desplazan en los contenedores y se complementan con las maquiladoras y las zonas francas, en un proceso global de producción. La economía mundial se ha tornado cada vez más paradójica y compleja, por las antiguas contradicciones y las nuevas. Este modelo productivo y comercial de un autómata global integrado en movimiento, impondrá nuevas relaciones jerárquicas entre el centro y la periferia pero de carácter industrial, afirma Zibechi. La articulación del mundo será más dinámica, veloz y llena de amenazas para los pueblos, su patrimonio y recursos naturales.
Los márgenes que quedaban de soberanía nacional, tienden a reducirse, por cuanto se profundizarán las políticas neoliberales de desregulación y debilitamiento de los estados nacionales. Las redes de producción y transporte a escala mundial funcionan, aun en su incompleto estado actual, en forma convergente.
Esto coincide con un desplazamiento del eje de la economía mundial hacia la cuenca del Pacífico, donde confluyen abundantes recursos naturales, mercados potenciales, fuerza de trabajo barata, y abundantes materias primas.
En
el norte del continente, Estados Unidos y Canadá han establecido,
junto con México, un sistema de este tipo, que debe conectarse
hacia el Sur con dos grandes proyectos: el Plan Puebla Panamá y el
IIRSA.
Descripción
El periodista uruguayo Raúl Zibechi, ha definido al IIRSA como el más ambicioso y abarcativo plan para integrar a la región al comercio mundial, que de realizarse completamente conseguiría conectar las zonas donde se encuentran inmensas reservas de agua, gas, petróleo y biodiversidad, con las grandes ciudades y con los grandes mercados del mundo. Las inversiones totales previstas en el IIRSA ascenderían a 37 mil millones de dólares en 335 proyectos, financiados por el BID, la CAF y el FONPLATA, además de la poderosa banca brasileña. EL IIRSA y el ALCA son dos caras de la misma moneda. El IIRSA desarrolla la infraestructura, en tanto que el ALCA establece las nuevas regulaciones jurídicas y administrativas. Nacido formalmente en el año 2000, varios de los proyectos del IIRSA vienen de los años 90. Es un megaproyecto que de ejecutarse remodelará todo el continente y afectará a todos sus habitantes.
Luis Fernando Novoa caracteriza al IIRSA como un proceso decisorio público y privado, que naturaliza la lógica del capital financiero y transnacional en función de la “competitividad” del “crecimiento” y la “integración”. Los tres conceptos se amalgaman para definir objetivos supuestamente favorables a los intereses de los pueblos. Quizá el que de ellos resulta más peligroso es el de “integración”. ¿Qué se integra?, ¿quiénes se integran?, ¿cómo y para se produce esa integración? Son preguntas que es necesario formular y responder. Novoa considera que se trata de una integración pensada desde afuera, no por y para nuestros países, en la que las dimensiones sociales y ambientales y de desarrollo local y regional, son consideradas en una perspectiva colateral como costos que deben ser minimizados y encuadrados en los resultados globales. El discurso de Rafael Correa a favor de la Manta-Manaos es la mejor evidencia de este pensamiento. Para Novoa IIRSA es una evidencia de un neoliberalismo físico, que en medio del vacío de un proyecto nacional y regional, nos lleva a la cristalización de una agenda pasiva de desarrollo destinada al aumento de la escala y productividad de los proyectos “transnacionalizables” de la economía. Se busca construir canales inter oceánicos expresados en 10megacorredores de exportación, apoyados en 335 proyectos de infraestructura considerados matriciales y ordenadores de los demás.
Si el IIRSA surgió como iniciativa del BID, como un instrumento que articule y enlace al continente en el marco del aperturismo del ALCA favorable a los Estados Unidos, es Brasil el país que busca ser el beneficiario principal del IIRSA en el área latinoamericana.
La implementación del IIRSA significará una regionalización de los capitales de origen brasileño, con hegemonía del agro negocio y del sector de servicios, y con una fuerte participación del capital extranjero. La diplomacia brasileña trabaja para crear molduras institucionales en la región que favorezcan al capital brasileño como beneficiario de la integración continental, y especialmente a los grandes grupos económicos. Requiere por tanto de desregulaciones, incluidas las ambientales y de nuevas reformas privatizadoras y liberalizantes para acceder a los recursos naturales, a los sectores de energía, transportes y comunicaciones de los 12 países de América del Sur.
Los Estados Unidos no han renunciado tampoco a la imposición de TLC en América Latina. En el período último tres países han entrado o consolidado este tipo de relación neo colonial: Costa Rica, Perú Y Colombia. En cambio, Venezuela, Brasil, Ecuador y también Bolivia, involucrados en el eje inter modal Manta Manaos, buscan consolidar relaciones con la cuenca del Pacífico, en un modelo de integración que explicaremos.
Según
el mismo Zibechi, están definidos en el IIRSA los siguientes
ejes de integración, y dos de ellos se encuentran en estudio:
Eje Andino: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Eje del Amazonas: Colombia, Ecuador, Perú y Brasil
Eje Interoceánico Central: Perú, Chile, Bolivia, Paraguay y Brasil
Eje del Escudo Guayanés: Venezuela, Brasil, Surinam, Guyana
Eje MERCOSUR: Brasil, Uruguay, Argentina, Chile
Eje del Sur: Talcahuano y Concepción en Chile, Neuquén y Bahía Blanca en Argentina
Eje Amazónico del Sur: Perú, Brasil, Bolivia
Ejes marítimos del Atlántico y del Pacífico: todos los países
Cuatro ejes involucran la región amazónica, y cinco unen el Atlántico con el Pacífico.
Se
encuentran, dice Zibechi, en estudio dos hidrovías: la Paraná-Paraguay
y un megaproyecto para unir tres enormes cuencas, la del
Orinoco, la del Amazonas y la del Río de la Plata, interconectando
para ello a 17 ríos para permitir el transporte fluvial
entre el Caribe y el Río de La Plata. La región sudamericana, según
Barreda, es una de las pocas del planeta que combina cuatro recursos
naturales estratégicos: hidrocarburos, agua, minerales y biodiversidad.
Barreda afirma que Bolivia es el cuello estratégico del proyecto
porque por allí pasan cinco de los doce corredores proyectados.
Los corredores deben sustentarse en la Internet para la conexión en
tiempo real, y para la conexión material justo a tiempo, el modelo
de transporte es ínter modal. En suma, se deben combinar
plataformas de telecomunicaciones con la infraestructura de transporte
ínter modal (tierra, aire, agua, submarino)
En el IIRSA se han definido siete procesos sectoriales de integración:
Mercados energéticos regionales
Sistemas operativos de transporte aéreo
De transporte marítimo
Transporte ínter modal
Promoción de tecnologías de información y telecomunicaciones
Facilitación de los pasos de frontera
Facilitación de modalidades de financiamiento
Un peligro frente a estos proyectos y especialmente frente al IIRSA, es el desconocimiento que las poblaciones tienen sobre los mismos y el apoyo a los mismos, con el argumento de que son instrumentos para la integración de América Latina, de gobiernos como los de Chávez y Correa.
El BID ha trabajado en estos proyectos desde finales de los años 80, y lo ha hecho en silencio. El IIRSA ha configurado una situación contradictoria, especialmente en el área andina, donde gobiernos como los de Ecuador, Venezuela y hasta Bolivia se insertan en estos proyectos junto con los de Perú, y sobre todo el de Colombia con un A. Uribe representando el papel penoso de pro cónsul del imperio en el área. Ecuador, Venezuela y Bolivia no han firmado tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos, en tanto que Colombia y Perú lo han hecho ya, ratificando su completa subordinación a la política norteamericana. La Colombia de Uribe se encuentra interesada en la interconexión eléctrica con Panamá, la construcción de un gasoducto proyectado por el BID entre Panamá, Venezuela y Colombia, que podría llevar hidrocarburos y gas venezolano hasta Centroamérica, México y Texas, y de una carretera paralela al mar, que permita el acceso a la región selvática panameña del Darién en la frontera con Panamá completando la carretera panamericana que unirá Alaska con la Patagonia. El gasoducto es parte de la estrategia de las corporaciones y del gobierno Bush. La situación de Venezuela en este punto es peculiar: contradictora de Washington en el área, a la vez abastece a la economía norteamericana con el 10 por ciento de su demanda de hidrocarburos, lo que la liga y al mismo tiempo le otorga poder sobre la misma. Los recursos energéticos venezolanos, que están entre los mayores del planeta, imponen la unión del Plan Puebla Panamá con el IIRSA, la conexión de los ejes andinos de integración con MERCOSUR donde existen grandes intereses de Brasil, y el desarrollo del eje de integración del Río de la Plata, Amazonas y Orinoco Apure hacia el Este, para salir hacia el sureste de los Estados Unidos y hacia Europa a través de dos grandes plataformas portuarias a construirse en Venezuela
Brasil
se encuentra interesado en el IIRSA como instrumento para expandir
sus intereses en el sub continente, Argentina es un competidor
al que quieren subordinar, Venezuela un obstáculo pero también
un aliado subordinado, Ecuador (aquí se anuncian inversiones brasileñas
en 1.500 millones de dólares hasta el momento), Colombia y Perú son
necesarios y Bolivia es estratégica por su ubicación cercana al área
industrial de Sao Paulo y sus grandes reservas de gas natural.
El Eje Amazonas
Este une el Atlántico con tres puertos del Pacífico: Tumaco en Colombia, Manta y Esmeraldas en Ecuador y Paita en Perú. Incluye tres enormes ecosistemas de gran complejidad cada uno de ellos: la Costa de tres países, la región interandina y la selva amazónica. Para realizarlo se necesitan enormes obras de infraestructura en puertos marítimos, fluviales y aéreos, carreteras, transporte fluvial y atravesará zonas de potencial hidroeléctrico, producción petrolera, soya, madera, piscicultura, pesca.
El Eje Amazonas está conformado por siete proyectos, un proyecto ancla y varios proyectos complementarios. Se plantea la construcción de mega puertos, puertos, aeropuertos, carreteras e hidrovías.
Para el Ecuador, la parte más visible de su integración al IIRSA es el proyecto inter modal Manta Manaos, que integra el Eje Multimodal Amazonas que atraviesa Brasil, Colombia Perú y Ecuador, cuyo objetivo es unir la Cuenca del Amazonas con la del Pacífico.
Manta está concebido con un gran mega puerto de tránsito o transferencia, como un inmenso Terminal de contenedores desembarcados por buques de gran calado denominados de “Quinta Generación”, entre los puertos del Asia y el Brasil y es la puerta de entrada para la enorme producción china hacia Brasil, y de salida de la producción brasileña, agrícola y minera, para el área del Pacífico. A través de carreteras se conectará con la hidrovía del Napo. Con el mega puerto de Manta se busca maximizar el volumen de intercambios y minimizar los costos. Manta ya posee un aeropuerto internacional a cinco kilómetros, que incluye una base militar norteamericana, puesto clave dentro del Plan Colombia y el control del Canal de Panamá, que el gobierno de Rafael Correa ofreció en Beijing a los chinos una vez concluida la presencia norteamericana. La ruta se complementará con dos aeropuertos internacionales, el de Quito y el del Tena, y el puerto fluvial de transferencia de Providencia, puerta de entrada en la hidrovía del Napo. La salida al Atlántico pasa por el puerto de Manaos, en la salida del Amazonas.
La retórica ambiental del gobierno de Correa debe ser analizada y denunciada, pues impulsa proyectos económicos extractivitas en el sector minero, y está profundamente implicado en los proyectos del IIRSA. Es en su interés de impulsar un modelo económico neo desarrollista con fuerte participación del Estado asociado a las transnacionales, modelo sustentado en gran medida en el extractivismo, que Correa se opuso con tanto tesón a que en la nueva constitución ecuatoriana, aprobada en referéndum el 28 de septiembre pasado, se incluya el consentimiento previo de las comunidades para los proyectos. Uno de los efectos ambientales y sociales más peligrosos de la Manta Manaos es el dragado del río Napo, uno de los principales afluentes del Amazonas. Este río es el más importante de la Amazonia ecuatoriana, en sus riberas habitan indios quichuas y bordea la importantísima reserva natural del Yasuní, la que será afectada por la hidrovía. En plena zona de producción petrolera, el dragado frecuente del Napo removerá los sedimentos y deshechos de la contaminación de los últimos treinta y cinco años, provocando graves daños ambientales. Se calcula que se movilizarán 82 millones de metros cúbicos de sedimentos, es decir 17 millones de volquetes, estos sedimentos serán depositados en enormes piscinas en los flancos del río, sin considerar que en el flanco derecho está el parque Nacional Yasuní y en el izquierdo cientos de chacras kichwas y poblados de colonos. El napo es fundamental para la vida en el Yasuní.
El Parque Nacional Yasuní, con una extensión de 9.820 kilómetros cuadrados, ha sido declarado como reserva de biósfera por la UNESCO, en 1989, y es una de las 200 eco regiones prioritarias más importantes del planeta.
A pesar de todas las advertencias, Rafael Correa declaró en agosto pasado en Paraná que “los impactos ambientales son mínimos, las carreteras están hechas, solo hay que hacer un dragado en el río Napo… la idea es habilitar la hidrovía las 24, los 365 días del año”. Todo para bajar los fletes con la contribución social y ambiental del Ecuador como país de paso, porque hasta ahora, el gobierno de Correa, como no sea en su retórica sobre la supuesta integración latinoamericana, no ha podido explicar las ventajas estratégicas del Ecuador en el proyecto Manta Manaos. Más allá de ocasionales fuentes de trabajo, de una activación del comercio, y de aranceles de aduana, las grandes ganadoras, serán empresas constructoras que son especialmente brasileñas y argentinas, las transnacionales brasileñas y chinas, y los sectores empresariales locales que hagan negocios con ellas.
El Proyecto está en marcha y la modalidad parece ser la llamada “llave en mano”. Correa concesionó ya a la empresa Hutchinson la construcción y operación del puerto de Manta, se están movilizando recursos del Estado ecuatoriano para la reconstrucción y construcción de carreteras en el tramo Manta Puerto Providencia en el río Napo, el que ha sido construido sin contar con autorizaciones de ningún ministerio, por la empresa Porto-Napo Providencia constituida por capitales brasileños y ecuatorianos. El dragado del rio lo realizarán las mismas empresas argentinas que operan la Hidrovía del Paraná, Hidrovía S.A y EMEPA propiedad del empresario argentino Gabriel Romero, muy cercano al círculo de los Kirchner, con las cuales se habría acordado la concesión de la operación de la hidrovía del Napo.
El 30 de septiembre pasado, los presidentes de Brasil, Ecuador, Venezuela y Bolivia. Se reunieron para avanzar en la realización del proyecto.
Ganadores y Perdedores
Al plantear un balance, Zibechi sostiene que uno de los problemas del IIRSA es que ahondará las diferencias entre países, regiones y sectores sociales, por cuanto se integran al mercado mundial en forma desigual en función de sus “ventajas comparativas” actuales. Los casos de Bolivia, el país más pobre de América del Sur y del Brasil el más poderoso y una de las economías mundiales emergentes en la actualidad permiten, dice Zibechi, explicar el problema.
Bolivia donde son pobres la mayoría de indígenas, posee las segundas reservas de hidrocarburos del continente después de las de Venezuela, es muy rica biodiversidad y su posición geográfica y estratégica es clave. La banca internacional la ha definido como un país de tránsito y centro distribuidor de gas y energía. Para ello deberá construir, en el marco del IIRSA, una nueva red de carreteras que dejarán aisladas a zonas enteras del país y que en cambio conectarán sus reservas de hidrocarburos con los mercados mundiales. Su territorio se verá fracturado por cinco corredores de transporte, de ser un Estado en el que ya está en marcha un peligroso proyecto separatista de la región oriental, alentado por los Estados Unidos, se transformará en un territorio de tránsito.
Desde
los años 80, e incluso desde antes, las dictaduras militares, se
plantearon subordinar a las regiones y países aledaños, Argentina,
Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y luego a toda el área andina
hasta dominar América del Sur. Brasil obtendrá enormes ventajas en
esta estrategia de integración hacia afuera, se beneficiará
su producción agrícola e industrial, sus grandes empresas petroleras
y constructoras de infraestructura, su poderosa banca.
Efectos ambientales del IIRSA
Como ejemplo: en 1998 Brasil construyó como parte del proyecto de 420 kilómetros que atraviesa la selva del gasoducto Coari-Manaos, el tramo que une las reservas de Urucú con la ciudad de Coari, con 280 kilómetros de longitud, con enormes impactos socio ambientales: disminución de la pesca, fundamental para las poblaciones ribereñas; afectación de las zonas de extracción de castañas de Pará, producto importante para la sobre vivencia de las comunidades; notable incremento de la población, la prostitución, la violencia, de enfermedades como la malaria asociadas a la deforestación, mala nutrición y carencia de servicios sanitarios.
La situación se multiplicará en todas las zonas y regiones por las que se extienda el IIRSA, a lo que se deberá agregar la cada vez mayor presencia de capital extranjero controlando las economías locales, con una preponderancia del capital financiero especulativo. Existirán serias disputas regionales para beneficiarse de las ventajas económicas inmediatas de los proyectos y del saqueo de los recursos naturales. En las batallas por los contratos se incrementará la corrupción. La implementación del IIRSA favorecerá una mayor presencia militar de los Estados Unidos, y los conflictos entre países, fundamentalmente entre Venezuela y Brasil, entre Brasil y Argentina y otros vecinos del gigante del sub continente, entre Colombia y Venezuela. Se producirán desplazamientos de población, destrucción ambiental, cambios climáticos, problemas sanitarios, aumento de la desigualdad económica, fortalecimiento de los sectores dominantes que logren beneficiarse de los proyectos; en fin…
El
entusiasmo de Correa por la Manta-Manaos, sitúa al Ecuador
en condición de subordinación al Brasil, a
la vez que le permitiría al gobierno de Correa confrontar al
sector exportador más poderoso y tradicional del Ecuador, la
burguesía guayaquileña. Hay importantes sectores de empresarios locales
y también hay transnacionales (petróleo, telecomunicaciones
y construcción) que han fortalecido sus vínculos con el gobierno de
Correa, aunque no existe todavía una clara dirección burguesa del
gobierno, similar a la que marcó el rumbo de Lula en Brasil,
pero el IIRSA podría abrir esta posibilidad en el futuro.
OTRO TIPO DE INTEGRACIÓN PARA OTRA SOCIEDAD
Mantener las políticas ortodoxas neoliberales en América Latina es cada vez más difícil. En Colombia, pasa por la continuación de la guerra. La última huelga general en el Perú, la más poderosa movilización de masas en toda su historia, revela las crecientes dificultades de ese proyecto, sobretodo en la región andina donde existe una cultura reacia al modelo. Por ello, los dos proyectos en disputa son el social liberal y lo que podríamos llamar alternativas democráticas pos neoliberales.
El Social liberalismo expresa una continuidad de la acumulación capitalista: con la integración hacia fuera, hacia los grandes mercados.
Las transiciones pos neoliberalismo, solo podrán avanzar y consolidarse como revoluciones democráticas y sociales, si logran constituir visiones programáticas que privilegien la integración hacia adentro, lo que significa nuevas formas de organización política y otro tipo de desarrollo económico y social.
Se
requiere de otras formas de integración que solo serán posibles con
un cambio político sustancial, en el que la derrota de las políticas
social liberales, especialmente en Brasil, es indispensable. Esta integración,
deberá ser en primer lugar una integración de los pueblos, que satisfaga
sus necesidades y que se imponga por sobre los intereses empresariales.
Deberá ser, en segundo lugar, una integración basada en
los principios de complementariedad, reciprocidad y solidaridad. No
se puede construir sobre la actual estructura financiera latinoamericana
e internacional que está subordinada a los intereses del capital transnacional.
Se requieren bancos de desarrollo desprivatizados que financien
la infraestructura que sea necesaria, y otro tipo de proyectos
que privilegien las necesidades internas.
NECESIDAD DE UNA ESTRATEGIA PARA ENFRENTAR AL IIRSA
Hay enormes tareas y dificultades por delante. Una de ellas, que estos proyectos generarán inversiones y empleos lo que los hará en un comienzo deseables para importantes sectores de las capas medias y trabajadoras.
Es indispensable crear una red de organizaciones, locales, regionales e internacionales, que levanten una campaña de esclarecimiento y denuncia de los peligros del IIRSA, exigiendo que los espacios de decisión sean visibilizados por la población. La denuncia permitirá el paso hacia la movilización. Los frentes de resistencia deberán ser fortalecidos a escala local, nacional y regional, y deberán estar sentados en los movimientos locales. Pero, debe quedar clara la necesidad de generar otro concepto de economía, de sociedad y de Integración Latinoamericana.
