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    Mundo en revolución

(VIDEOS) Fernando López en el CIM sobre la Crisis Económica Mundial: La crisis está entre nosotros y nosotros dentro de ella

Autor:
Fecha de publicación:
Fernando López

19 de julio de 2009.- A finales de 2008 se llevó a cabo una Conferencia sobre la Crisis Económica Mundial, a continuación les presentamos la intervención de Fernando López Romero, Vi-Decano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central de Ecuador:

La situación  que enfrentamos es de enorme complejidad por el entrecruzamiento de poderosos intereses globales y regionales, por la magnitud de las amenazas contra las poblaciones y el  ambiente, y por la escasa capacidad de resistencia de las  comunidades y organizaciones políticas y sociales.

      Preocupa también que al frente de esta iniciativa del BID  y del Banco Mundial, herencia de  “la larga noche neoliberal”, se encuentren gobiernos que para muchos todavía son considerados de “izquierda”  como el de Lula da Silva, y otros  como los de Venezuela y Ecuador, contando, en el caso del Eje Inter Modal Manta Manaos,  hasta con el apoyo del gobierno de Bolivia. Esto se ha  hecho en silencio para la mayoría de la población, sin debate alguno, violando  convenciones, leyes y  normas ambientales y hasta con el apoyo de algunos sectores sociales. He utilizado los trabajos del mexicano Andrés Barreda,  del brasileño  Luis Fernando Novoa,  y del periodista uruguayo Raúl Zibechi, informaciones de prensa, artículos de denuncia publicados en Ecuador y en la INTERNET,  materiales  producidos por Acción Ecológica y  ECOLEX en Ecuador,  y además reflexiones de foros y discusiones políticas. 

    CAPITALISMO GUERRAS Y RECURSOS NATURALES

   Desde hace quinientos años, con el llamado  descubrimiento de América se aceleró la Acumulación originaria  de capital. Con el triunfo de la Revolución Industrial se inició el ciclo histórico de la  reproducción del capital, sustentada en la industria capitalista concentrada en unos cuantos puntos del  planeta,  que se consolidaron como un centro que dominaba a  una enorme periferia productora de materias primas baratas, fuerza de trabajo y consumidora de productos manufacturados. Se estructuró de esa manera,  desde el siglo XIX lo que se ha llamado División Internacional del Trabajo en la que “unos se han especializado en ganar y otros  en perder.”

      En la historia, las relaciones de producción y explotación de los seres humanos han estado   ligadas a la expropiación de  sus recursos. El secreto de la acumulación primitiva solo puede ser explicado por  el despojo violento de la propiedad comunitaria, campesina, artesanal, es decir por la expropiación de la mayoría por una minoría. Y esto no ha terminado. Un papel clave en el proceso de acumulación a escala mundial lo han desempeñado la ciencia y la tecnología al servicio de la producción y distribución. El capitalismo ha desarrollado, como ningún otro régimen económico y social  en la historia,  los medios de transporte  y con ello ha provocado  profundas transformaciones en la naturaleza.

   En los últimos treinta años, el modelo de acumulación vigente se ha sustentado en la imposición del neoliberalismo,  que ha provocado la  súper explotación de la fuerza de trabajo, la dictadura del capital financiero, explotación intensiva de los recursos  y el patrimonio natural de los pueblos, la  transnacionalización de las economías, la desregulación comercial,  la destrucción de los estados nacionales en la periferia en tanto se consolidan en el centro, organizados como un verdadero  cartel de  los poderosos que cada año se reúne a repartirse el mundo y discutir sus ganancias.

   En los últimos treinta años,  una suma de factores han permitido la imposición  del programa neoliberal. Una profunda revolución tecnológica, centrada en las comunicaciones, el trasporte, la biotecnología, y  decisivos cambios en el mapa político del mundo con el triunfo de los Estados Unidos en la Guerra Fría y la derrota de los movimientos de trabajadores, especialmente en el Primer Mundo, y de los movimientos de liberación nacional, o su inflexión hacia la derecha en la mayoría de países de la periferia, mas la complicidad de las clases dominantes locales que se entusiasmaron  con la teología del mercado,   permitieron  que éstas políticas se impongan como modelo que  ha impulsado  las formas de acumulación y reproducción del capital,  cuyas secuelas y programas, a pesar de importantes cambios políticos, ocurridos especialmente  en América latina, no han sido completamente eliminados.

   Del mundo unipolar de los noventa, con el dominio económico, político y militar de los Estados Unidos, hemos pasado a la emergencia de nuevas economías en la periferia, como Brasil, China, La India,  y el avance de la Unión Europea como un Estado Multi  nacional. Esto ha puesto en cuestión a la hegemonía de los Estados Unidos, donde ha estallado una crisis financiera que puede arrastrar al resto de su economía,  en medio del desplazamiento  de los mayores mercados mundiales hacia la Cuenca del Pacífico  donde confluyen enormes reservas de recursos naturales, potenciales mercados y abundante y barata fuerza de trabajo. Como ejemplo, solo China posee una población económicamente activa de 800 millones de personas. Estamos asistiendo a  nuevas formas de  articulación económica y política, y en el caso de América Latina, los estados y  nuevas burguesías emergentes han dejado de mirar hacia los Estados Unidos y Europa como  mercados y abastecedores principales.

   Los  Estados Unidos mantienen su condición de primera potencia militar, con una capacidad  destructiva superior a la del conjunto del planeta, pero su economía  debe competir ahora con estas  economías emergentes, revelando serias dificultades. En esta disputa, un papel decisivo  lo desempeña el control de los recursos naturales, las comunicaciones y el transporte.

   En este contexto, desde  comienzos de los años  90 cuando el fin   de la Unión Soviética, el  nuevo orden mundial   ha sido el orden de las guerra de agresión ligadas al control de recursos naturales y de las rutas de transporte. Entre 1990 y el 2003 estallaron cuatro guerras  con relación directa con  el control de la  producción y distribución del gas y del Petróleo del Asia Central: la primera  Guerra del Golfo Arábigo Pérsico entre 1990 y 1991, la guerra de los Balcanes que atravesó la década del 90, la de Afganistán y la ocupación  Irak. En todas ellas el sistema Internacional de Naciones ha funcionado como un instrumento de  unos Estados Unidos  que extienden  su despliegue militar  por todo el planeta.

   En América Latina, la expresión de esta ofensiva por el control del transporte, las comunicaciones  y los recursos estratégicos, la expresan las nuevas bases militares  norteamericanas y el Plan Colombia,  y   desde hace varios años se despliegan importantes proyectos como el TLC de América del Norte, El ALCA y los TLC firmados por varios países con los Estados Unidos,   el Plan Puebla Panamá y el IIRSA. 

EL IIRSA

Antecedentes

      La economía de lo que hoy se conoce como América Latina, fue violentamente incorporada  desde el siglo XVI a un Mercado Mundial en constitución  bajo  la hegemonía de ciertas áreas de  Europa. A partir de entonces, América Latina y el Caribe han  funcionado hacia fuera,   proporcionando materias primas agrícolas, mineras y ganaderas, mercados para las manufacturas y fuerza de trabajo. La triada, recursos naturales disponibles y abundantes,  fuerza de trabajo abundante disciplinada y barata, y mercados abiertos,  ha sido la fórmula que explica   la paradoja  desarrollo-subdesarrollo que  ha marcado el  proceso  histórico de las metrópolis y sus colonias.

     Desde los años 90 del siglo pasado,  inmensos corredores de mercancías comenzaron a  moverse por el planeta, des localizando  aún más  la producción al moverla con rapidez por medio de sistemas de  transporte ínter modal, integrado  plenamente a los procesos de producción y distribución controlados por las grandes transnacionales a escala global. Alrededor del mundo, por tierra, mares, ríos y aire, se mueven a enorme velocidad  procesos productivos en   cadenas de contenedores. Las maquiladoras y zonas francas  desempeñan un  papel  decisivo. Los trabajadores no pueden presionar a un sistema deslocalizado  y  fragmentado tecnológicamente, cada vez más abstracto,  sobre el que no pueden ejercer ninguna forma de poder. Esto, dice Andrés Barreda, significa que las fábricas pueden  hacer funcionar  a gran velocidad procesos productivos a escala global, conformándose así un gran autómata global. Las fábricas se desplazan en los contenedores y se complementan con las maquiladoras y las zonas francas, en un proceso  global de producción. La economía mundial  se ha tornado cada vez más paradójica y compleja, por las  antiguas contradicciones y  las nuevas. Este   modelo productivo y comercial de un autómata global integrado en movimiento,  impondrá nuevas relaciones jerárquicas  entre el centro  y la periferia pero de carácter industrial, afirma Zibechi. La articulación del mundo será más dinámica, veloz y llena de amenazas para los pueblos,  su  patrimonio y recursos naturales.

      Los márgenes  que quedaban  de soberanía nacional, tienden a reducirse, por cuanto se profundizarán  las políticas neoliberales de desregulación y  debilitamiento de los estados nacionales. Las redes de producción y transporte a escala mundial  funcionan,  aun en su  incompleto estado actual,  en forma convergente.

     Esto coincide con un desplazamiento del eje de la economía mundial hacia la cuenca del Pacífico, donde confluyen  abundantes recursos naturales, mercados potenciales, fuerza de trabajo  barata,  y abundantes materias primas.

     En el norte del continente, Estados Unidos y Canadá  han establecido,  junto con México, un sistema de  este tipo, que debe conectarse  hacia el Sur con dos grandes proyectos: el Plan Puebla Panamá y el IIRSA. 

Descripción

     El periodista uruguayo Raúl  Zibechi, ha  definido  al IIRSA como el más ambicioso y abarcativo plan  para integrar a la región al comercio mundial,   que de  realizarse completamente conseguiría conectar las zonas donde se encuentran  inmensas reservas de agua, gas, petróleo  y biodiversidad, con las grandes ciudades y  con los grandes mercados del mundo. Las inversiones totales previstas en el IIRSA  ascenderían a 37 mil millones de dólares en  335 proyectos, financiados por el BID, la CAF y el FONPLATA,  además de la poderosa banca brasileña.  EL IIRSA y el ALCA  son dos caras de la misma moneda. El IIRSA   desarrolla la infraestructura, en tanto que el ALCA establece las  nuevas regulaciones jurídicas y administrativas.  Nacido formalmente en el año 2000, varios de los proyectos del IIRSA vienen de los años 90. Es un megaproyecto que de ejecutarse remodelará todo el continente y afectará a todos sus  habitantes.

      Luis Fernando Novoa  caracteriza al IIRSA  como un proceso decisorio público y privado,  que naturaliza la lógica del capital financiero y transnacional  en función de la “competitividad” del “crecimiento” y la “integración”. Los tres  conceptos se amalgaman para definir objetivos supuestamente favorables  a los intereses de los pueblos. Quizá el que  de ellos  resulta más peligroso es el de “integración”. ¿Qué   se integra?, ¿quiénes se integran?, ¿cómo y para  se produce esa integración?  Son preguntas que es necesario formular y responder.  Novoa considera que se trata de una integración pensada desde afuera, no por y para nuestros  países, en la que las dimensiones sociales y ambientales  y de desarrollo local y regional,  son consideradas   en una perspectiva colateral como costos    que deben ser minimizados y encuadrados en los  resultados globales. El discurso de Rafael Correa a favor de la  Manta-Manaos  es la mejor evidencia de este pensamiento. Para Novoa IIRSA es una evidencia de un neoliberalismo físico,  que en medio  del vacío de  un proyecto  nacional y regional,  nos lleva a la cristalización de una agenda pasiva de desarrollo  destinada al aumento de la escala y productividad de los proyectos  “transnacionalizables”  de la economía.   Se busca construir canales inter oceánicos  expresados en 10megacorredores de exportación, apoyados en 335 proyectos de infraestructura considerados matriciales y ordenadores de los demás.

      Si el IIRSA  surgió como iniciativa del BID, como  un instrumento   que articule y enlace al continente en el marco  del aperturismo del ALCA favorable a los Estados Unidos, es Brasil el país que busca   ser el beneficiario principal  del IIRSA en el área  latinoamericana.

     La implementación del IIRSA significará una regionalización de los capitales de origen brasileño,  con hegemonía del agro negocio y del sector de servicios,  y con una fuerte participación del capital extranjero. La diplomacia brasileña trabaja para crear molduras institucionales en  la región que  favorezcan  al  capital brasileño  como beneficiario  de la integración continental, y especialmente a los grandes grupos económicos. Requiere por tanto de desregulaciones, incluidas las ambientales  y de nuevas reformas privatizadoras y liberalizantes  para acceder a los recursos naturales, a los sectores de energía, transportes y comunicaciones  de los 12 países de América del Sur.

     Los Estados Unidos no han renunciado tampoco  a la imposición de TLC en América Latina. En el período último tres países han entrado o consolidado este tipo de relación neo colonial: Costa Rica, Perú Y Colombia. En cambio,  Venezuela, Brasil, Ecuador y también Bolivia, involucrados en el eje inter modal Manta Manaos, buscan consolidar relaciones con la cuenca del Pacífico, en un modelo  de integración que explicaremos.

     Según el mismo Zibechi,  están definidos  en el IIRSA los siguientes ejes de integración, y dos de ellos  se encuentran en estudio:  

Eje Andino: Venezuela, Colombia,  Ecuador, Perú y Bolivia.

Eje del Amazonas: Colombia, Ecuador, Perú y Brasil

Eje Interoceánico Central: Perú, Chile, Bolivia,  Paraguay y Brasil

Eje del Escudo Guayanés: Venezuela, Brasil, Surinam, Guyana

Eje MERCOSUR: Brasil, Uruguay, Argentina, Chile

Eje del Sur: Talcahuano y Concepción en Chile, Neuquén y Bahía Blanca en Argentina

Eje Amazónico del Sur: Perú, Brasil, Bolivia

Ejes marítimos  del Atlántico y del Pacífico: todos los países

     Cuatro ejes involucran la región amazónica,  y cinco unen el Atlántico con el Pacífico.

     Se encuentran, dice Zibechi, en estudio dos hidrovías: la Paraná-Paraguay y un megaproyecto para unir tres enormes cuencas,   la del Orinoco,  la del Amazonas y la del  Río de la Plata, interconectando para ello  a 17 ríos para permitir el  transporte  fluvial entre el Caribe y el Río de La Plata. La región sudamericana, según  Barreda,  es una de las pocas del planeta que combina cuatro recursos naturales estratégicos: hidrocarburos, agua, minerales y biodiversidad. Barreda afirma que  Bolivia es el cuello estratégico del proyecto porque  por allí pasan cinco de los doce corredores proyectados. Los corredores deben sustentarse en la Internet para la conexión en tiempo real, y para la conexión material justo a tiempo,  el modelo de transporte es  ínter modal. En suma,  se deben combinar  plataformas de telecomunicaciones con la infraestructura de transporte ínter modal (tierra, aire, agua, submarino) 

     En el IIRSA se han definido siete procesos  sectoriales de integración:

Mercados energéticos regionales

Sistemas operativos de transporte aéreo

De transporte marítimo

Transporte ínter modal

Promoción de tecnologías de información y telecomunicaciones

Facilitación de los pasos de frontera

Facilitación de modalidades de financiamiento

     Un peligro frente a estos proyectos y  especialmente frente al IIRSA, es el desconocimiento que las poblaciones tienen sobre los mismos y el  apoyo  a los mismos, con el argumento de que son instrumentos para la integración de América Latina,  de gobiernos como los de Chávez y Correa.

       El BID  ha trabajado  en  estos proyectos  desde finales de los  años 80, y lo ha hecho en silencio.  El IIRSA  ha configurado una situación  contradictoria, especialmente en el área andina, donde gobiernos  como los de Ecuador, Venezuela y hasta  Bolivia se insertan en estos proyectos junto con los de Perú, y sobre todo  el de Colombia  con un A. Uribe representando  el papel penoso de pro cónsul del imperio en el  área. Ecuador, Venezuela y Bolivia no han firmado tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos, en tanto que Colombia y Perú lo han hecho ya, ratificando su completa subordinación a la política norteamericana. La Colombia de  Uribe se encuentra interesada en  la interconexión eléctrica con Panamá,  la construcción de un gasoducto  proyectado por el BID entre Panamá, Venezuela y Colombia,  que podría llevar hidrocarburos y gas venezolano hasta Centroamérica, México y Texas, y de una carretera paralela al mar,  que permita el acceso a la región  selvática panameña del Darién en la frontera con Panamá completando  la carretera panamericana que unirá Alaska con la Patagonia.  El gasoducto es parte de la estrategia de las corporaciones y del gobierno Bush. La situación de Venezuela  en este punto es peculiar: contradictora de Washington en el área, a la vez   abastece a la economía norteamericana con el 10 por ciento de su demanda de hidrocarburos, lo que la liga y al mismo tiempo le otorga poder sobre la misma. Los recursos energéticos venezolanos, que están entre los mayores del planeta,   imponen la unión del Plan Puebla Panamá con el IIRSA, la conexión de los ejes andinos de integración con MERCOSUR donde existen  grandes intereses de Brasil, y el desarrollo del eje  de integración del Río de la Plata, Amazonas y Orinoco Apure hacia el Este, para salir hacia el sureste de los Estados Unidos y hacia Europa a través de dos grandes plataformas portuarias a construirse en Venezuela

     Brasil se encuentra interesado  en el IIRSA como instrumento para expandir sus intereses en el sub  continente, Argentina es un competidor al que quieren subordinar, Venezuela un obstáculo  pero también  un aliado subordinado, Ecuador (aquí se anuncian inversiones brasileñas en 1.500 millones de dólares hasta el momento), Colombia y Perú son necesarios y Bolivia es estratégica por su ubicación cercana al área industrial  de Sao Paulo y sus grandes reservas de gas natural.  

El Eje Amazonas

     Este une el Atlántico con tres puertos del  Pacífico: Tumaco en Colombia, Manta y Esmeraldas en Ecuador y Paita en Perú. Incluye tres enormes  ecosistemas de gran complejidad cada uno de ellos: la Costa de tres países, la región interandina y la selva amazónica. Para realizarlo se necesitan enormes obras de infraestructura en puertos marítimos, fluviales y aéreos, carreteras, transporte fluvial y  atravesará zonas de  potencial hidroeléctrico, producción  petrolera, soya, madera, piscicultura, pesca.

     El Eje Amazonas está conformado por siete proyectos, un proyecto ancla y  varios proyectos complementarios. Se   plantea la construcción de  mega puertos, puertos, aeropuertos,  carreteras e hidrovías.

     Para el Ecuador, la parte  más visible de su integración  al IIRSA es el proyecto inter   modal  Manta Manaos, que integra   el Eje Multimodal Amazonas que atraviesa Brasil, Colombia Perú y Ecuador, cuyo objetivo es  unir la Cuenca del Amazonas con la del Pacífico.

      Manta está concebido con un gran mega puerto  de tránsito  o transferencia, como un inmenso Terminal de contenedores desembarcados por buques de gran calado denominados de “Quinta Generación”, entre los puertos del Asia y  el Brasil y es la puerta de entrada  para   la enorme producción china hacia Brasil, y de salida de la producción brasileña, agrícola y minera, para el área del Pacífico.  A través de carreteras se conectará con la  hidrovía del  Napo. Con el mega puerto de Manta se busca maximizar el volumen de  intercambios y minimizar los costos. Manta ya posee un aeropuerto internacional a cinco kilómetros, que incluye una base militar norteamericana, puesto  clave dentro del Plan Colombia y el control del Canal de Panamá, que el gobierno de Rafael Correa  ofreció en   Beijing a los chinos   una vez concluida la presencia norteamericana. La ruta se complementará con dos aeropuertos internacionales,  el de Quito y el del Tena, y el puerto fluvial de transferencia  de Providencia, puerta de entrada en la hidrovía  del Napo. La salida al Atlántico pasa por el puerto de  Manaos, en la salida del Amazonas.

     La retórica ambiental del gobierno de Correa  debe ser analizada y denunciada, pues impulsa proyectos económicos extractivitas en el  sector minero, y está profundamente implicado en  los proyectos del  IIRSA. Es en su interés de impulsar   un modelo económico neo desarrollista  con fuerte participación del Estado  asociado a las transnacionales,  modelo  sustentado en gran medida en el extractivismo, que Correa se opuso con tanto tesón a que en la nueva constitución ecuatoriana, aprobada en referéndum el 28 de septiembre pasado, se incluya el consentimiento previo de las comunidades para los  proyectos. Uno de los efectos  ambientales y sociales más peligrosos  de la Manta Manaos  es  el dragado del río Napo, uno de los principales afluentes del Amazonas.  Este río es el más importante de la Amazonia ecuatoriana, en sus riberas habitan indios quichuas  y bordea  la importantísima reserva natural del Yasuní, la que será afectada por la hidrovía. En plena  zona de producción petrolera, el dragado frecuente del Napo removerá los sedimentos y deshechos  de la contaminación de los últimos treinta y cinco años, provocando graves daños ambientales. Se calcula que se movilizarán 82 millones de metros cúbicos de sedimentos, es decir 17 millones de volquetes, estos sedimentos serán depositados en enormes piscinas  en los flancos del río, sin considerar que en el flanco derecho  está el parque Nacional Yasuní y en el izquierdo cientos de chacras kichwas y poblados de colonos. El napo es fundamental para la vida en el Yasuní.

     El  Parque Nacional Yasuní,  con una extensión de   9.820 kilómetros cuadrados,  ha sido declarado  como reserva  de biósfera por la UNESCO,  en 1989, y es una de las 200 eco regiones prioritarias más importantes del planeta.

     A pesar de todas  las advertencias, Rafael Correa declaró en agosto pasado en Paraná  que “los impactos ambientales son mínimos,  las carreteras están hechas, solo hay que hacer un dragado en el río  Napo… la idea es habilitar la hidrovía las 24, los 365 días del año”. Todo para bajar los  fletes con la contribución social y ambiental del Ecuador como país de paso, porque hasta  ahora, el gobierno de Correa, como no sea en su retórica sobre  la  supuesta integración latinoamericana, no ha podido explicar las ventajas estratégicas del Ecuador en el proyecto Manta  Manaos. Más allá de ocasionales fuentes de trabajo, de una activación del comercio, y de aranceles de  aduana, las grandes ganadoras,  serán empresas constructoras que son especialmente brasileñas y argentinas,  las transnacionales brasileñas y chinas, y los sectores empresariales locales que  hagan negocios con ellas.

     El Proyecto está en marcha y la modalidad parece ser la llamada “llave en mano”. Correa concesionó ya a la empresa Hutchinson la construcción y operación del puerto de Manta, se están movilizando recursos del  Estado ecuatoriano para la reconstrucción y construcción  de carreteras en el tramo Manta  Puerto  Providencia en el río Napo, el que  ha sido construido sin contar con autorizaciones  de ningún ministerio,  por la empresa Porto-Napo Providencia  constituida por capitales brasileños y ecuatorianos. El dragado del rio lo realizarán las mismas empresas  argentinas   que operan la  Hidrovía del Paraná,  Hidrovía S.A y EMEPA propiedad del empresario argentino  Gabriel Romero, muy cercano al círculo  de los Kirchner, con las cuales se habría acordado la concesión de la operación de la hidrovía del Napo.

     El 30 de septiembre pasado, los presidentes de Brasil, Ecuador, Venezuela y  Bolivia. Se reunieron para avanzar en la realización del proyecto.

Ganadores y Perdedores

     Al plantear un balance, Zibechi sostiene que uno de los problemas del IIRSA es que  ahondará las diferencias entre países, regiones y sectores sociales, por cuanto se integran al mercado mundial en forma desigual en función de sus “ventajas comparativas” actuales. Los casos de Bolivia, el  país más pobre de América  del  Sur y del Brasil el más poderoso  y una de las economías  mundiales emergentes en la actualidad permiten, dice Zibechi,  explicar  el problema.

     Bolivia donde son pobres la mayoría de indígenas,  posee las segundas reservas de hidrocarburos del  continente después de las de Venezuela, es muy rica biodiversidad y su posición geográfica y estratégica es clave. La banca internacional la ha definido como un país de tránsito y centro distribuidor de gas y energía. Para ello deberá construir, en el marco del IIRSA, una nueva red de carreteras que dejarán aisladas a  zonas enteras del país y  que en cambio conectarán sus reservas de hidrocarburos con los mercados mundiales. Su territorio se verá fracturado por cinco corredores de transporte, de  ser un Estado en el que ya está en marcha un peligroso proyecto separatista  de la región oriental, alentado por los Estados Unidos,  se transformará en un  territorio  de tránsito.

     Desde los años 80, e incluso desde antes, las dictaduras militares, se  plantearon subordinar a las regiones y países aledaños, Argentina, Uruguay, Paraguay,  Chile, Bolivia y luego a toda el área andina hasta dominar América del Sur. Brasil obtendrá enormes ventajas en  esta   estrategia  de integración hacia afuera, se beneficiará su producción agrícola e industrial, sus grandes empresas petroleras y constructoras de infraestructura, su poderosa banca.  

Efectos ambientales del IIRSA

Como ejemplo: en 1998  Brasil construyó como parte del proyecto  de  420 kilómetros que atraviesa la selva  del gasoducto  Coari-Manaos, el tramo que une las reservas de Urucú con la ciudad de Coari, con 280 kilómetros de  longitud,  con enormes impactos socio ambientales:   disminución de la pesca, fundamental para las poblaciones ribereñas;  afectación de las zonas de extracción de castañas de Pará, producto importante para la sobre vivencia  de las comunidades; notable incremento de la población, la prostitución, la violencia, de enfermedades como  la malaria asociadas a la deforestación, mala nutrición y carencia de servicios sanitarios.

      La situación se multiplicará en todas las  zonas y regiones por las que se extienda el IIRSA,  a lo que se deberá agregar la  cada vez mayor presencia de capital extranjero controlando  las economías locales, con una  preponderancia del capital financiero especulativo. Existirán  serias disputas regionales para beneficiarse de las ventajas económicas inmediatas de los proyectos y del saqueo de los recursos naturales. En las batallas por los contratos se incrementará la corrupción. La implementación del IIRSA  favorecerá una mayor presencia militar de los Estados Unidos, y los  conflictos entre países, fundamentalmente  entre Venezuela y Brasil, entre Brasil y Argentina y otros vecinos del gigante del sub continente, entre Colombia y Venezuela. Se producirán  desplazamientos de población,   destrucción ambiental, cambios climáticos,  problemas sanitarios, aumento de la desigualdad económica, fortalecimiento de los sectores  dominantes que logren beneficiarse de los proyectos; en fin…

     El entusiasmo  de Correa por la Manta-Manaos,  sitúa al Ecuador en   condición de subordinación  al Brasil,  a la vez que le permitiría  al gobierno de Correa confrontar al sector exportador  más poderoso y tradicional del Ecuador, la burguesía guayaquileña. Hay importantes sectores de empresarios locales y también hay transnacionales (petróleo,  telecomunicaciones y construcción) que han fortalecido sus vínculos con el gobierno de Correa, aunque no existe todavía una clara dirección burguesa del gobierno, similar  a la que marcó el rumbo de Lula en Brasil, pero el IIRSA podría abrir  esta posibilidad en el futuro. 

OTRO TIPO DE INTEGRACIÓN PARA OTRA SOCIEDAD

      Mantener  las políticas ortodoxas  neoliberales en América Latina es cada vez más difícil. En  Colombia,   pasa por la continuación de la guerra. La última  huelga general en el Perú, la más poderosa movilización de masas en toda su historia, revela las crecientes dificultades de ese proyecto, sobretodo en  la región andina donde  existe una cultura reacia al modelo. Por ello, los dos proyectos en disputa son el social liberal y lo que podríamos llamar  alternativas democráticas pos neoliberales.

      El  Social liberalismo expresa una continuidad de la acumulación capitalista: con la integración  hacia fuera, hacia los grandes mercados.

     Las transiciones pos neoliberalismo, solo podrán  avanzar y consolidarse como revoluciones democráticas y sociales, si logran  constituir visiones programáticas que privilegien la integración hacia adentro, lo que significa nuevas formas de organización política y otro tipo de desarrollo económico y social.

     Se requiere de otras formas de integración que solo serán posibles con un cambio político  sustancial, en el que la derrota de las políticas social liberales, especialmente en Brasil, es indispensable. Esta integración, deberá ser en primer lugar una integración de los pueblos, que satisfaga sus necesidades y que se imponga por sobre los intereses empresariales.  Deberá ser, en segundo lugar, una  integración basada  en los principios de complementariedad, reciprocidad y solidaridad. No se puede construir sobre la actual estructura financiera  latinoamericana e internacional que está subordinada a los intereses del capital transnacional. Se requieren bancos de desarrollo  desprivatizados que financien   la infraestructura que  sea necesaria, y otro tipo de proyectos  que privilegien las necesidades internas. 

     NECESIDAD DE UNA ESTRATEGIA PARA ENFRENTAR AL IIRSA

     Hay enormes tareas y dificultades por delante. Una de ellas, que estos proyectos generarán inversiones y empleos lo que los hará en un comienzo deseables para importantes sectores de las capas medias y trabajadoras.

     Es indispensable crear una red de organizaciones, locales, regionales e internacionales, que levanten una campaña de esclarecimiento y denuncia de los peligros del IIRSA, exigiendo que los espacios de decisión sean visibilizados  por la población. La denuncia permitirá el paso hacia la movilización.  Los frentes de resistencia deberán ser fortalecidos a escala local,  nacional y regional, y deberán estar sentados en los movimientos locales. Pero, debe quedar clara la necesidad de generar otro concepto de economía, de sociedad y de Integración Latinoamericana.



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