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Organizaciones no gubernamentales advirtieron de que dicha cantidad es sólo un tercio de lo que necesita el mundo.
La directora de Intermón Oxfam, Ariane Arpa, calificó de "vergonzosa" la cumbre. "El único pequeño rayo de luz en toda esta cumbre ha sido el compromiso de aportar 20.000 millones de dólares en los próximos tres años. Pero ya hemos oído grandes compromisos de cifras antes. Si los líderes mundiales quieren mantener su credibilidad, lo importante es que estos fondos sean nuevos y se desembolsen cuanto antes. Más de mil millones de personas atrapadas por el hambre no pueden esperar", remarcó.
Incidió en que "la cumbre ha sido vergonzosa. Millones de niños no tienen acceso a la escuela, millones más mueren por enfermedades curables. El G8 no ha hecho nada por África y el planeta sigue cociéndose a fuego lento". Denunció que la crisis económica "le costará a África 245.000 millones de dólares sólo este año y el G8 se ha limitado a celebrar una insultante reunión simbólica".
Por otra parte, remarcó la urgencia de la reducción de emisiones de CO2 y que para ello no se debe esperar a 2050. "El cambio climático nos tiene con el agua al cuello, pero la visión cortoplacista de los países del G8 les impide tomar medidas urgentes", subrayó. En la misma línea se pronunció Greenpeace, que lamentó "la débil y mediática declaración de intereses".
"De nuevo, los países ricos han preferido distraer a la sociedad. Hablan de evitar un aumento de dos grados de la temperatura global y de reducir las emisiones para 2050 sin explicar qué van a hacer hasta entonces para conseguirlo", destacó.
"Han escogido una bonita foto en lugar de asumir los compromisos necesarios para obtener un acuerdo internacional que salve al clima", insistió la organización ecologista.
