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El ejército de Estados Unidos continuaba el sábado su vasta ofensiva lanzada el jueves contra los talibanes en la inestable provincia de Helmand (sur), de la cual no se conoce todavía ningún balance, aunque los estadounidenses hablaban el viernes de “fuertes combates”.
Este sábado, rebeldes hicieron estallar una bomba de fabricación casera frente a una base militar del distrito de Zerok, en la provincia de Paktika (sureste).
“Dos soldados estadounidenses murieron y cuatro resultaron heridos”, indicó a la AFP un portavoz militar estadounidense, Charles Marsh.
La Fuerza de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), confirmó la muerte de dos soldados estadounidenses.
Según el portavoz provincial Hamidulá Zhwak, los rebeldes habían colocado la bomba debajo de un camión de combustible.
“Justo después de la explosión, la base recibió disparos enemigos y tuvo apoyo aéreo”, añadió Marsh.
Al menos 10 rebeldes murieron en un bombardeo aéreo y uno fue capturado, indicó la ISAF.
Las autoridades afganas dieron cuenta de un balance más elevado y hablaron de 22 rebeldes muertos según el ministerio del Interior y 32 según Zhwak, que también mencionó que ocho fueron capturados.
Estas dos muertes elevan a 89 el número de soldados estadounidenses fallecidos en lo que va de 2009 en operaciones en Afganistán contra 155 en todo el año 2008, según un cálculo de la AFP realizado a partir del sitio independiente icasualties.org.
En la provincia de Kandahar (sur), siete policías murieron el sábado al estallar una bomba al paso de su vehículo, anunció el Ministerio afgano del Interior.
Las violencias de los insurgentes afganos, en particular de los talibanes expulsados del poder a finales de 2001 por una coalición liderada por Estados Unidos, recrudecieron en los últimos dos años a pesar de la presencia de 90.000 soldados extranjeros, sobre todo en el sur, el este y el sureste del país.
