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Luego de descender de un helicóptero, un marine se guarece en tierras agrícolas para asaltar una zona afgana controlada por el talibán | Credito: Agencias |
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En la más grande ofensiva militar ocurrida durante la presidencia de
Barack Obama; artillería pesada y helicópteros militares irrumpieron en
el corazón del territorio talibán en Afganistán, en un primer asalto
que un comandante bautizó "la decisión de este verano". La acción tiene
el objetivo de estabilizar la región antes de las elecciones afganas
del mes próximo.
A medida que se desarrollaba la misión, se dio a conocer que un
soldado estadounidense fue secuestrado en Paktika, provincia en el sur
de Afganistán. Se cree que el uniformado, cuya identidad no se difundió
por temor a ponerlo en peligro, es el primer militar estadounidense
plagiado en Irak o Afganistán en los últimos dos años.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses dijeron que el soldado no
estaba de servicio cuando desapareció, mientras comandantes del talibán
afirmaron que el secuestrado fue hallado borracho afuera de su base
militar.
La Operación Khanjar, que en idioma pashtu significa "golpe de
espada", envió a las tropas a atacar un valle que ha sido "campo de
sangrientas batallas" con los jihadistas e importante centro de cosecha
de amapola.
"Vamos a cambiar el mundo este verano, a partir de esta mañana",
arengó a sus tropas el teniente coronel Christian Cabaniss, comandante
del segundo batallón de la octava división de los marines, quienes
vestían uniforme de camuflaje para terreno desértico.
"Estados Unidos y el mundo están mirándolos", agregó, según la
agencia Reuters. "Las expectativas son enormemente altas durante este
verano decisivo", dijo. Luego los marines abordaron helicópteros y
vehículos Humvee.
En un indicio de los peligros que enfrentan las tropas de la
coalición, se confirmó que Gran Bretaña ha perdido a su soldado de más
alto rango desde que el coronel G. Jones murió en las Islas Malvinas.
Se trata del teniente coronel Rupert Thorneloe, oficial al mando de las
Guardias Galesas, quien murió junto con su subalterno cuando el
vehículo artillado Viking en que viajaba fue hecho estallar con una
bomba colocada a un lado del camino, en la localidad de Helmand. Otros
seis soldados resultaron heridos en el ataque.
La operación de este jueves, en la que participaron también 400
efectivos castrenses del gobierno afgano, marcó la primera gran prueba
para la estrategia de Washington de incremento militar. El brigadier
general Larry Nicholson dijo que la operación es distinta a otras
agresiones previas, debido a su "escala masiva". "La intención es que
el golpe sea fuerte, grande y rápido, para así salvar vidas en ambos
bandos", indicó.
El número de marines desplegado es similar al que se usó durante el
sangriento y controvertido sitio sobre Fallujah, centro de Irak,
llevado a cabo en 2004.
La operación se detuvo antes de obtener el control total sobre la
localidad, luego de que la comunidad internacional reaccionó con horror
a las imágenes de la carnicería. Durante los seis meses que siguieron,
Fallujah se convirtió en cuartel de los insurgentes, con oleadas de
atentados suicidas por toda la región.
Los marines son parte de un grupo de refuerzos de 22 mil elementos
enviado a Afganistán por Obama en un intento de contener la violencia
ante lo que Washington llama la coyuntura original en el conflicto
bélico. El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, ha dicho
que la paciencia de su país se agota y que debe haber mejoras en lo
referente a las guerras antes de que termine el año en curso.
A la Operación Khanjar siguió una acción de menor envergadura, que
tuvo lugar más al norte del valle del río Helmand, con la que se retomó
el control sobre la aldea de Babaji y zonas al norte de la capital de
la provincia, Lashkar Gar. Fuerzas británicas han tenido, no obstante,
dificultades para defender el terreno que lograron ganar, debido a su
escasez de soldados.
La misión estadounidense comenzó cuando helicópteros dejaron a los
marines en el poblado de Nawa, a unos 32 kilómetros de Lashkar Gar, en
una zona que nunca ha estado dominada ni por fuerzas extranjeras ni por
fuerzas afganas.
El ejército de Estados Unidos dijo que esto sirvió para tomar por
sorpresa al enemigo. "En cierta forma, estamos forjando un nuevo
camino. Llegamos a un lugar donde nadie ha estado antes", afirmó el
capitán Drew Shoenmaker.
Los insurgentes retrocedieron hacia las mesetas y se liaron en
tiroteos con los marines. Las fuerzas afganas fueron atacadas con
granadas lanzadas con morteros. Los pobladores de la zona corrieron a
refugiarse en sus casas de adobe mientras el ruido del fuego de
artillería hacía eco a su alrededor.
Se espera que al término de la Operación Khanjar se lleven a cabo
"minimisiones", que se lanzarán tras una pausa. Con toda probabilidad,
las fuerzas estadounidenses y británicas se abstendrán de lanzar
ofensivas justo antes de las elecciones del 20 de agosto próximo y en
el periodo que siga a los comicios para "no dar provocación a la
violencia".
Este miércoles, el vocero de los talibán, Qari Yousef Ahmadi
declaró que no se permitirá a los estadounidenses "ocupar tierra
afgana". Añadió: "tenemos gran número de combatientes en el área. Los
estadounidenses no tendrán la victoria permanente".