 |
Dos monjas italianas, la hermana Albina Locantore, de 73 años y Teresa Izzi, de 79, encadenadas en una farola a las afueras del Vaticano | Credito: Agencias |
|
|
VATICANO 08 de junio 2008. - .- Dos ancianas monjas de clausura se encadenaron hoy frente a plaza San Pedro para protestar contra la expulsión del convento y pedir ayuda al papa Benedicto XVI para su readmisión, en un gesto sin precedentes en el ámbito religioso.
Las religiosas aseguran que "son todas mentiras" las acusaciones contra un ex custodio del monasterio de haber cometido irregularidades, aunque hay un juicio en curso contra Pierpaolo Melchionda, procesado por estafa y circunvención (abuso) de incapaces en 2007.
Albina Locantore, de 73 años, priora en 2005, entonces número dos en mando, y Teresa Izzi, de 79, permanecieron hoy durante varias horas con cadenas y candados en plaza San Pedro.
Las religiosas contaron que habían abandonado el monasterio de las Carmelitas descalzas de Macerata, en el centro de Italia, en 2005, con autorización de la curia y la congregación, porque una de ellas debía operarse.
Pero cuando quisieron regresar, la superiora se opuso, acusándolas de desobediencia. Las monjas llegaron este domingo a la plaza poco después de las 8.00 horas, tiempo local, bajo una lluvia torrencial, y se instalaron frente a la sede de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, organismo que es parte civil en el juicio al ex custodio del monasterio.
Una de ellas tenía un cartel en el cual estaba escrito "Santidad no somos prostitutas, ni violentas, ni ladronas, ni enfermas mentales".
Otro cartel invitaba al pontífice a pedir aclaraciones sobre el caso."Tras 50 y 60 años de servicio a la Iglesia nos tratan como bolsas de la basura, todo porque piensan que no obedecimos a nuestra superiora", afirmó Albina Locantore.
Ambas vestían hábito monacal, estaban acompañadas de una vocera, y se sentaron en dos sillas, con los carteles, atadas con gruesas cadenas en la parte inferior de un poste de iluminación.
La policía se limitó por un par de horas a vigilar el movimiento de fotógrafos, periodistas y curiosos que se acercaban a las mujeres. Las religiosas prometieron hacer revelaciones en los próximos días, además de dar batalla en los tribunales y en el Vaticano, y aseguraron que "son todas mentiras" las acusaciones contra el ex custodio que, al parecer, era apoyado por Locantore.