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Tokio, 7 mayo 08.- China y Japón decidieron el miércoles dejar atrás para siempre su doloroso pasado y construir relaciones pacíficas, sin amenazas recíprocas, con el fin de continuar su desarrollo.
Al término de un encuentro el miércoles en Tokio, el presidente chino Hu Jintao y el primer ministro japonés Yasuo Fukuda acordaron mantener contactos oficiales de alto nivel por lo menos una vez al año.
En una declaración conjunta, el jefe de Estado chino afirmó que Japón se convirtió en "un Estado pacífico" en los 60 años transcurridos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Esta ha sido la única alusión a la dolorosa historia de la colonización de una parte de China por el ejército imperial japonés en los años 1930 y 1940, que dejó en Pekín un sentimiento de desconfianza hacia Japón.
"Ambas partes confirman que son socios y que no constituyen una amenaza para el otro", agregaron los dos dirigentes.
Durante la precedente visita a Tokio de un presidente chino, Jiang Zemin en 1998, el pasado militarista de Japón dominó los encuentros, transformando en desastre el primer viaje oficial de un jefe de Estado chino al país del sol naciente.
Hu Jintao, segundo jefe de Estado chino que visita Japón desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países en 1972, quiere obtener un clima pacífico que permita a China proseguir su desarrollo económico.
Por su parte, los empresarios japoneses sólo ven ventajas en las buenas relaciones con el gigante chino, convertido en primer socio comercial de Japón.
Los dos países siguen enfrentados en algunas cuestiones, principalmente sobre la explotación de los yacimientos de gas en el mar de China oriental y sobre la seguridad alimentaria.
Fukuda declaró en una rueda de prensa conjunta que Japón y China están "de acuerdo en resolver el problema del gas lo antes posible". Pese a más de una decena de sesiones de negociación desde 2004, no han logrado de momento encontrar una solución.
En cuanto a los recientes acontecimientos en Tíbet, el primer ministro japonés pidió a China que mantenga el diálogo con los tibetanos para calmar la preocupación de la comunidad internacional.
El presidente chino, que llegó el martes a Japón para una visita de cinco días, fue recibido en la mañana del miércoles por el emperador Akihito, que lo invitó a una cena en el palacio imperial.
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