1º
de mayo revolucionario: Gobierno boliviano nacionaliza la compañía
telefónica y concluye el ciclo de nacionalización de la industria
petrolera A
pocos días de la consulta ilegal que proponen las oligarquías de Santa
Cruz como estrategia para acosar el proceso de cambio y retomar el
control de los recursos para seguir saqueándolos en compadreo con las
transnacionales, el gobierno de Evo Morales anuncia la nacionalización
de la empresa telefónica privatizada a mediados de la década de los 90.
En
el enlace de arriba, la noticia de este gran triunfo del proceso
popular, al que se suma el cierre del ciclo inicial de rescate de los
recursos petroleros, por medio de la nacionalización de las 4 empresas
vinculadas al sector en las que el Estado boliviano todavía no tenía el
control; a continuación, un análisis en profundidad del proceso de
"capitalización" de la telefónica.

El
24 de noviembre de 1995, la sociedad EUROTELECOM INTERNATIONAL NV (ETI)
adquirió el 50% de las acciones de la Empresa Nacional de
Telecomunicaciones (ENTEL) en el marco del proceso de “capitalización”
de seis compañías estratégicas del Estado boliviano impulsado por el
gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Once años después se develó que
el negocio fue una falacia de principio a fin, pues los supuestos
capitalizadores no solo que no invirtieron los 610 millones de dólares
comprometidos en el Contrato de Suscripción de Acciones firmado con el
entonces Ministerio Sin Cartera Responsable de Capitalización, sino que
literalmente “descapitalizaron” a ENTEL con la complicidad de
autoridades de turno y de pequeños grupos de poder económico
estrechamente vinculados al capital transnacional.
El
régimen de Sánchez de Lozada apeló a innumerables maniobras jurídicas
para transferir las empresas estratégicas del Estado a la
iniciativa privada, en cumplimiento de uno de los mandamientos
centrales del credo neoliberal: el "achicamiento" del Estado.
Imposibilitado de ejecutar una privatización directa debido a la
oposición popular, los ideólogos de la capitalización diseñaron una
especie de privatización por etapas, entregando a los "capitalizadores"
extranjeros la mitad de las acciones de las principales empresas
nacionales.
Para
materializar la privatización de ENTEL, primero convirtieron a la
empresa estatal en una sociedad de economía mixta. Se entregó a los
trabajadores de la empresa (entendidos como particulares) el 3% de las
acciones de la nueva sociedad a cambio de sus beneficios sociales y el
Estado boliviano se quedó con el 97%. De esta forma, ENTEL se convirtió
en una sociedad de economía mixta regida por el Código de Comercio.
Una
vez que la empresa comenzó a regirse por el derecho privado y no por el
derecho público, se sentaron las bases para la entrega de ENTEL a los
privados a través del mal llamado proceso de "capitalización". Se
transfirió el 50% del paquete accionario a ETI EUROTELECOM y el
restante 50% se distribuyó entre los "bolivianos" beneficiarios de la
capitalización y los trabajadores de la empresa. Los movimientos
sociales se opusieron rotundamente a que el gobierno entregue el 51% de
las acciones a los privados, pero ninguna empresa extranjera tendría
interés en invertir en Bolivia si no se le aseguraba el control y
manejo irrestricto. De manera tendenciosa, las autoridades nacionales
aseguraron que los intereses estatales y privados se encontraban en
equilibrio, aunque en los hechos ENTEL se convirtió en Sociedad Anónima
sin participación alguna del Estado.
La
fórmula de la "capitalización" resultó ser un engaño ya que en realidad
el Estado no era titular del 50% del paquete accionario de ENTEL. El 3%
de las acciones quedó en manos de los trabajadores y el 47% restante,
por mandato del artículo 6 de la Ley de Capitalización, fue transferido
a título gratuito a los ciudadanos bolivianos residentes en el país y
que al 31 de diciembre de 1995 cumplieron la mayoridad de edad (21
años). Esta maniobra terminó por marginar definitivamente al Estado de
la empresa capitalizada. [1]
ETI
EUROTELECOM se aseguró un excelente negocio porque recibió facultades
irrestrictas de administración, manejo y control de la empresa, que se
regía por el Derecho Privado (Código de Comercio), sin sujetarse a la
Ley N° 1178 de Administración y Control Gubernamentales. En términos
sencillos, apenas el gobierno de Sánchez de Lozada tuvo constancia del
depósito del "capitalizador", le entregó la chequera para que
administre todos los recursos y como el cherry en la torta, le confirió
el monopolio en el servicio de telecomunicaciones durante cinco años.
La historia de una estafa
Sánchez de Lozadaargumentaba
que sólo el dinero "fresco" de inversionistas extranjeros, que el
Estado no tenía, modernizarían las telecomunicaciones en Bolivia. Ahora
se sabe que la empresa estatal pudo desarrollarse de manera autónoma
reinvirtiendo sus enormes excedentes.
Al
momento de la capitalización de ENTEL, la inversión de 610 millones de
dólares de ETI EUROTELECOM fue dividida en dos partes. Alrededor de 130
millones de dólares se consignaron contablemente como capital y el
resto, 480 millones, se registró como Prima de Emisión, vale decir como
una reserva no distribuible que también debió invertirse en el sector
de telecomunicaciones de Bolivia. [2]
Esta
reserva se mantuvo como inversión temporaria en Bancos extranjeros y
nunca se le dio el destino comprometido, hasta que en la gestión 2005
fue repartida entre los accionistas de ENTEL. Esto quiere decir que el
Flujo de Operaciones de la empresa fue lo que en realidad se invirtió
en su expansión y no así los recursos comprometidos en la
capitalización. Un análisis de los Balances Generales y Estados de
Resultados de la propia ENTEL revela que las inversiones realizadas por
la empresa en las telecomunicaciones bolivianas esencialmente tuvieron
como fuente de financiamiento los recursos generados por la propia
empresa. Un alto ejecutivo de ENTEL reveló en 2005 que la empresa no se
necesitaba más de 50 millones de bolivianos, aproximadamente 6 millones
de dólares, para operar.
Esta
primera constatación, que echa por tierra el supuesto de que la
inversión extranjera desarrolló las telecomunicaciones en Bolivia,
apenas es el principio de una larga cadena de desengaños. En 11 años de
operaciones, ETI EUROTELECOM cometió infinidad de irregularidades,
según varias auditorias independientes e investigaciones realizadas por
el Poder Ejecutivo. La empresa no cumplió sus compromisos de inversión
(se identificaron sobreprecios en compras mayores e irregulares
contratos de asistencia técnica por transferencia de know how),
incumplió metas de expansión; evadió obligaciones tributarias y
descapitalizó la empresa en aproximadamente 396 millones de dólares.
Nunca
se supo si ETI EUROTELECOM ejecutó realmente las inversiones
comprometidas en la capitalización debido a la falta de transparencia
en el manejo de la empresa y en el proceso de control y fiscalización
encargado a las autoridades.
A
través del artículo 10 de la Ley del Sistema de Regulación Sectorial
SIRESE N° 1600 del 28 de octubre de 1994 se concedió a los
Superintendentes Sectoriales la atribución de vigilar la correcta
prestación de los servicios y el cumplimiento de obligaciones
contractuales, incluyendo la ejecución del plan de inversiones
comprometido. Asimismo, el artículo 48 numeral II de la Ley de
Propiedad y Crédito Popular N° 1864 del 15 de junio de 1998 dispuso que
los superintendentes del SIRESE exijan a las capitalizadas informes
oportunos sobre sus planes de inversión con parámetros establecidos en
los contratos a fin de evaluar y verificar el cumplimiento de las
obligaciones contractuales.
Auditorías
específicas practicadas a ENTEL en el período 1996 - 2003 por encargo
de la Superintendencia de Telecomunicaciones develaron que la empresa
invirtió 497 millones de dólares, es decir 144 millones menos de los
641 millones de dólares comprometidos.
Los
informes de las firmas auditoras mencionan que muchos contratos de
adquisiciones que figuran como inversiones no tenían documentación
respaldatoria; que algunos contratos de adquisiciones fueron
consignados dos veces (duplicados) y que varios de ellos figuran como
pagados pese a que la documentación sustentatoria indica que son
contratos rescindidos. En varios casos ENTEL consignó como inversión el
total de la factura pagada sin deducir el 13% del IVA, e hizo figurar
como inversión conceptos que corresponden a gastos. [3]
ENTEL no pagó impuestos
Una
resolución de la Superintendencia Tributaria del 14 de marzo de 2007
confirmó la Resolución Determinativa del Servicio de Impuestos
Nacionales Regional La Paz que atribuyó a ENTEL una obligación
tributaria de 54,1 millones de dólares por la omisión en la retención
del Impuesto a las Utilidades de las Empresas - Beneficiarios el
Exterior (IUE - BE) en 2005, más una multa por contravenir al artículo
165 del Código Tributario.
Además,
en la Superintendencia Tributaria se encuentra en proceso un presunto
caso de evasión tributaria de 27,6 millones de dólares en la gestión
2002. Esto quiere decir que ENTEL SA enfrenta procesos contenciosos por
omisión tributaria (2005) y evasión tributaria (2002) por un monto
cercano a los 82.2 millones de dólares, sin tomar en cuenta otras
gestiones.
Los capitalizadores de ENTEL se aprovecharon del favor político
Uno de los rasgos más notorios del proceso de capitalizaciónfue
la estrecha vinculación de autoridades de los gobiernos de Sánchez de
Lozada, Hugo Banzer Suárez, Jorge Quiroga Ramírez, Carlos Mesa y
Eduardo Rodríguez Veltzé con la compañía capitalizadora de ENTEL S.A.
Los inversionistas le sacaron el jugo a estas relaciones, muchas de
ellas abiertamente incestuosas.
El
ex ministro de Carlos D. Mesa Wálter Kreidler [4] emitió el Decreto
Supremo N° 28172, facultando al Ministerio de Desarrollo Económico para
que certifique el cumplimiento de las inversiones por parte de ETI,
contraviniendo la Ley N° 1600 del Sistema de Regulación Sectorial que
otorga esa atribución a los Superintendentes Sectoriales. Kreidler es
miembro de la cooperativa telefónica cruceña COTAS Ltda y fue muy
allegado a Hans Lohner Paz, el gerente general de COTAS que falleció en
un accidente aéreo junto al ex Delegado Presidencial para la revisión
de la Capitalización Juan Carlos Virreyra, cuando se dirigía a la
ciudad de Tarija para negociar con la cooperativa local la compra de
ENTEL SA con el respaldo de todos los grupos de poder de Santa Cruz y
de las empresas petroleras.
El
hecho es que el Decreto emitido por Kreidler permitió luego al ex
ministro Carlos Díaz Villavicencio, en el gobierno de Eduardo Rodríguez
Veltzé, certificar el cumplimiento de las inversiones de ENTEL SA en
Bolivia y declarar extinguido el Contrato de Suscripción de Acciones
por cumplimiento de objeto (Resolución Ministerial 194 de agosto de
2005). Díaz Villavicencio certificó las inversiones del capitalizador
sin tomar en cuenta varias auditorías que reportaron diferencias en las
inversiones por un monto de 144 millones de dólares.
Con
su acción, Díaz Villavicencio legalizó las inversiones de ENTEL SA en
Bolivia, liberó a ETI de compromisos con el país, le dio luz verde para
que proceda a la reducción de capital y le dejó libre para que venda su
participación accionaria en ENTEL descapitalizada a COTAS Ltda. Hay que
resaltar que Díaz Villavicencio también fue Miembro del Consejo de
Administración de COTAS y fue gerente de la Compañía Petrolera
Helmerich & Payne Rasco.
Fabián
Rabinovich, socio principal de la firma PRICE WATERHOUSE, tuvo a su
cargo los principales trabajos de auditoria para ENTEL SA, como para
muchas empresas petroleras. Sobre la base del trabajo de esta firma de
consultoría se certificaron las inversiones de ETI. Lo que sorprende es
que Rabinovich también fue miembro Titular del Comité de Auditoria de
ENTEL SA, es decir que participó simultáneamente como socio principal
de la empresa que auditó las inversiones y operaciones de ENTEL SA y
como miembro del Comité de Auditoria de la empresa auditada. [5]
Wálter
Núñez Rodríguez, ex ministro de Agricultura de Jorge Quiroga Ramírez y
ex Presidente de la Cámara del Oriente (CAO), también fue miembro
Titular del Comité de Auditoria de ENTEL SA y actualmente se desempeña
como Director Titular de la empresa capitalizada en representación de
las AFPs. [6] Agropecuaria
También
fue miembro titular del comité de auditoría de ENTEL Carlos Alberto
López Quiroga, ex viceministro de Energía e Hidrocarburos de Jorge
Quiroga Ramírez, ex ministro interino de Desarrollo Económico en el
Gobierno de Hugo Banzer Suárez y uno de los más férreos defensores de
los intereses de las empresas petroleras en el país.
La descapitalización de ENTEL
El 20 de septiembre de 2005, la directiva de ENTEL SA convocó a una Junta General Extraordinaria
de Accionistas de la Sociedad Anónima ENTEL SA, a la que asistió la
mayoría de los accionistas. En el orden del día destacaron cinco
puntos: Eliminación del Articulo 13 de los Estatutos; Aumento del
capital autorizado y modificación de Estatutos; Aumento del capital
pagado por capitalización de cuentas de reserva; Reducción del capital
pagado y distribución del excedente y Reducción del capital autorizado
y modificación de los Estatutos.
"Las
propuestas de reducción de capital se realizarían mediante la
capitalización de parte de las cuentas de reserva. Esta reducción de
liquidez permitirá lograr una mayor eficiencia en la estructura
patrimonial", explicóel presidente de la compañía, refiriéndose a la
cuenta de Ajuste Global al Patrimonio y la Prima de Emisión. [7]
El
Presidente de la compañía explicó que "al haberse extinguido las
obligaciones bajo el contrato de suscripción de acciones emergentes el
proceso de capitalización, la sociedad tiene la libertad de incrementar
su capital" (Autorizado mediante la RM 194 del Ministerio de Desarrollo
Económico).
Es
así que la Junta dispuso "el aumento del Capital Autorizado de la
sociedad hasta el monto de Bs 4.500.000.000 y, en consecuencia la
modificación del artículo 5 de los Estatutos de la Sociedad".
El
Presidente de la empresa argumentó que "informes de consultores
externos independientes certifican la viabilidad y procedencia del
aumento de capital mediante la capitalización de las cuentas de
reserva...", refiriéndose a las auditorias de gestión elaboradas por
PRICE WATERHOUSE por encargo de ENTEL. Añadió que "... la empresa opera
normalmente con disponibilidades financieras que no superan los 50
millones de bolivianos (equivalente aproximadamente 6 millones de
dólares)...".
La
Junta dispuso la reducción del capital pagado "en razón al bajo
rendimiento de las inversiones financieras debido a la disminución de
las tasas de interés a nivel mundial" y "dada la falta de oportunidad
de inversiones en el mercado nacional y mundial de
telecomunicaciones...".
Con
estos argumentos, la Junta procedió a la capitalización y
descapitalización de la empresa en la misma reunión. En un primer
momento el valor de las acciones subió de 100 a 350 bolivianos, para
luego liquidarse al valor iniciar de 100 bolivianos. La diferencia (250
bolivianos) se pagó a los accionistas liquidando las inversiones
temporarias expresadas en Certificados de Depósito a Plazo Fijo de
fondos que se encuentran en bancos extranjeros, y utilizando la propia
liquidez de la empresa. De esta forma se arrebató 396 millones de
dólares a ENTEL, de los cuales ETI se llevó 198 millones de dólares, el
50%.
A poner orden en la casa

Mediante Decreto Supremo N° 29087, el gobierno de Evo Morales
creó una Comisión Ad hoc[8] encargada de negociar con EUROTELECOM
INTERNATIONAL NV (ETI) la recuperación de ENTEL en favor del Estado
boliviano.
En
la primera reunión con los inversionistas celebrada el 11 de abril de
2007, los representantes del gobierno pusieron sobre la mesa las
irregularidades detectadas durante la administración del grupo
capitalizador. De entrada, las autoridades del Ejecutivo cuestionaron
la participación del abogado empresarial Santiago Nishishawa, quien fue
expulsado de la mesa de negociación por sus claras contravenciones a la
ética.
Nishizawa
fue director Jurídico del Ministerio de Capitalización y estrecho
colaborador del ex ministro Alfonso Revollo. Este abogado, luego de
entregar el 50% del paquete accionario, la administración y la chequera
de la empresa nacional de telecomunicaciones al grupo capitalizador,
pasó a administrar las acciones de los bolivianos en fideicomiso en el
City Trust Bahamas. Después, contraviniendo normas éticas y
profesionales que rigen la conducta de los abogados, así como normas de
la administración pública que censuran los conflictos de intereses,
Nishizawa se convirtió en asesor legal de ETI EUROTELECOM y de ENTEL
SA, y se presentó en las reuniones de negociación con el gobierno
asesorando a ETI TELECOM para la venta de sus acciones al Estado
boliviano.
ETI
EUROTELECOM interrumpió unilateralmente las negociaciones con el
gobierno desarrolladas en abril de 2007, luego de que el Ejecutivo
emitió el Decreto Supremo N° 29101, por el cual se recupera las
acciones del Estado en ENTEL que estaban bajo custodia de las
Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), y el Decreto Supremo N°
29100 que abroga el Decreto Supremo N° 28172 violatorio de la Ley N°
1600 del Sistema de Regulación Sectorial.
A
decir de ETI EUROTELECOM, los decretos en cuestión impactaron "en forma
sorprendente y directa sobre las actividades legítimas llevadas a cabo
por ENTEL y sus accionistas", aunque ninguna de las normas conciernen a
los inversionistas privados. Los capitalistas adujeron también que la
Comisión gubernamental no creó las condiciones para un trabajo conjunto
y formuló "acusaciones infundadas en contra de ENTEL y ETI". Con esos
argumentos, ETI solicitó reuniones con la Comisión "en algún lugar"
fuera de Bolivia.
El
gobierno respondió que la emisión de Decretos Supremos es potestad del
Poder Ejecutivo, conforme establece el Artículo 96 de la Constitución
Política del Estado; y afirmó enfáticamente que no seguirá tratativas
secretas en "algún lugar" fuera de Bolivia, toda vez que sus actos se
guían por la transparencia en vista de que nada tiene que ocultar a su
ciudadanía.
La
transnacional holandesa-italiana descartó de forma unilateral cualquier
posibilidad de negociación y evitó dar la cara ante la comisión
gubernamental. Para defender sus inversiones, ETI prefirió iniciar un
procedimiento arbitral en contra del Estado boliviano ante el Centro
Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI),
organismo dependiente del Banco Mundial con sede en Washington,
amparándose en el Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de
Inversiones suscrito entre la República de Bolivia y el Reino de
Holanda, y sin reparar que Bolivia renunció al CIADI en mayo de 2007.
[1]
Las autoridades que llevaron adelante el proceso de capitalización se
aseguraron de eliminar la participación del Estado en la sociedad, bajo
la ficción de transferir las acciones a los ciudadanos bolivianos,
aunque ningún ciudadano boliviano recibió hasta el día de hoy ni una
sola acción, así como tampoco participó en la administración, dirección
o ejecución de actividades. De manera arbitraria e irregular, el
Ejecutivo puso las acciones en fideicomiso y posteriormente las entregó
a las AFPs (sociedades de Derecho Privado), vulnerando las normas del
propio Código de Comercio que regula el funcionamiento de las
Sociedades Anónimas. El régimen de fideicomiso, administración de las
acciones, desempeño de las Administradoras de Fondos de Pensiones
(AFPs) y el pago del Bonosol merecen un análisis separado, por
considerarse elementos articuladores del proceso de capitalización.
[2] Cláusula 5.8 del Contrato de Suscripción de Acciones
[3]
Estos resultados se hallan respaldados por los siguientes documentos:
a) Informe Ejecutivo de las auditorias practicadas a ENTEL SA sobre
inversiones y compras mayores a $US. 500.000. Carta DFD/2006/1331/07625
Cod.: JFR.22. de 13 de julio de 2006 de la Superintendencia de
Telecomunicaciones. b) Informes de Auditorias encargados por la
Superintendencia de Telecomunicaciones. Los principales contratos de
adquisiciones considerados por ENTEL como inversiones y que las
auditorias determinan que no se trata de inversiones ejecutadas se
detallan en el Anexo I.
[4]
Kreidler es dirigente de los empresarios privados, hermano de Alfonso
Kreidler, ex Ministro de Gonzalo Sánchez de Lozada y hermano de José
Kreidler, ex Vicepresidente de YPFB y Gerente de la Empresa de
Servicios Petroleros Serpetrol.
[5]
Una vez descapitalizada la empresa y cerrado el circuito depredador de
los intereses de la patria, Rabinovich renunció a ENTEL SA el 8 de
noviembre de 2006.
[6]
Al inicio del proceso representó a las AFPs Gonzalo Bedoya, de la
Compañía Aseguradora CIACRUZ, que vendió los seguros al Lloyd Aéreo
Boliviano (LAB), entidad que aporta acciones para el mismo Sistema de
Pensiones, y por Raúl Garafulic, quien cometió el delito de tráfico de
influencias al comprar acciones del LAB en su propio beneficio. Las
AFPs están controladas por Bancos españoles y suizos.
[7] La eficiencia en la estructura patrimonial no se ha modificado y el argumento de mayor eficiencia no esta demostrado.
[8]
Conformada por los Ministerios de la Presidencia, de Hacienda, Obras
Públicas, Servicios y Vivienda; los Viceministerios de Coordinación
Gubernamental y de Telecomunicaciones y un equipo técnico jurídico
interministerial.