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Hillary Clinton | Credito: Telam |
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Dentro de lo demócrata crecen las presiones sobre la senadora y ex primera dama para que renuncie. Pese a perder aliados importantes y a los errores en su campaña, Hillary insiste en llegar al final.
7 Abr. 2008.- Un gran desafío afronta la senadora de Nueva York, Hillary Clinton, ante las presiones de algunos sectores del partido demócrata para que decline definitivamente su aspiración como candidata presidencial.
Varios líderes demócratas esperan que la disputa entre Clinton y su contendor Barack Obama finalice lo antes posible, y así el aspirante demócrata definitivo se dedique a enfrentar al candidato republicano, John McCain.
“La solicitud de renuncia a Clinton ha sido siempre una tendencia aplicada a la proximidad de los resultados durante elecciones primarias en Estados Unidos”, dijo el internacionalista, Nicmer Evans.
El primer líder demócrata que exhortó públicamente a Hillary Clinton a retirar su precandidatura, fue el senador Patrick Leahy, presidente del Comité Judicial del Senado norteamericano, y uno de los hombres más influyentes dentro partido demócrata.
De ahí en adelante, varios simpatizantes demócratas apoyan la idea del retiro de Clinton, sobre todo, por el temor generalizado entre los demócratas de que la disputa Obama-Clinton prolongue una división que favorezca al candidato republicano John McCain, en las elecciones generales de noviembre.
“El partido necesita un final rápido”, llegó a decir la presidenta de la Cámara Baja de Representantes de Estados Unidos y miembro del partido demócrata, Nancy Pelosi, a la cadena televisiva ABC.
Presión vrs consenso
Los analistas consideran que las “presiones” que recibe Clinton tendrían que interpretarse como la búsqueda de un consenso expedito, ante el excesivo desgaste entre los contendores en las primarias, que podría intensificar una división que, a final de cuentas, no le convendría a los demócratas al momento de sumar votos en las elecciones generales.
“Lo que le debe interesar al partido demócrata es no dar la impresión de que van divididos, eso sería una debilidad electoral. Cualquiera de los dos que resulte ganador, será con resultados apretados”, argumenta el director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Mervín Rodríguez.
Actualmente, la ex primera dama acumula 1501 delegados y ha ganado en 16 estados, mientras que Obama lidera con un estrecho margen las votaciones internas con 1.631 delegados y con 25 estados a su favor.
Con estos resultados, el profesor Rodríguez explica que se corre el riesgo “de que cuando se realicen la elección general en noviembre las personas que apoyaron a Hillary, no voten por Obama, en caso de que este último resulte ganador. Y obviamente quien va resultar beneficiado de todo esto es McCain”.
El internacionalista, Nicmer Evans, apunta que “Hillary aunque en los números está por debajo de Obama, arrastra un importante número de electores, así que es factible que busquen una fórmula de unidad”.
Por la unidad
Por otro lado, no falta quien considere que antes de un eventual retiro de Hillary, el partido demócrata afine una estrategia para conservar el espíritu de unidad necesario para no restar más votos entre sus simpatizantes.
El internacionalista Nicmer Evans no cree necesaria una estrategia de “reconciliación” entre los votantes demócratas a favor de Obama y Clinton, “porque los partidos políticos norteamericanos no juegan a la división, no es su pretensión en ningún momento. Por una elegancia política al final el derrotado o en este caso si Hillay decide irse, el partido abogará por una fórmula de unión que consolide y amalgame todo el conjunto de votos del partido demócrata”.
La lucha continúa...
A pesar de toda la presión que pulula en el entorno demócrata, Hillary Clinton dijo que no renunciará y que se siente con más fuerza política, incluso se equiparó con el actor Sylvester Stallone en la película Rocky Balboa. “¿Se imaginan que Rocky Balboa hubiese subido hasta la mitad de las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia (donde Rocky solía entrenarse) y dijese: ‘Bueno, me parece que ya es suficiente’?”, dijo al diario The Washintong Post.
Aún se necesitan 2.024 delegados para garantizar la nominación presidencial en la Convención Nacional del partido demócrata, a realizarse en agosto, y las cartas ya están echadas. “Cuando se trata de liquidar una pelea, Rocky y yo tenemos mucho en común. Nunca me doy por vencida”, remató la senadora de Nueva York.