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La Paz, 29 mar (ABI).- Tomando en cuenta que casi el 80 por ciento
del consumo alimenticio del país descansa en la producción de los
pequeños productores, el Gobierno asumió el reto de potenciar a este
sector para garantizar la seguridad alimentaria, afirmó el director del
Programa de Apoyo a la Seguridad y Soberanía Alimentaria (PASSA),
Javier Fernández.
La autoridad dijo que durante los últimos 20 años los pequeños
productores estuvieron al margen de todo tipo de apoyo que los
gobiernos otorgaban a los sectores productivos, porque esa ayuda estaba
orientada únicamente al sector agroindustrial y agropecuario.
"En 1971 con el Gobierno de Banzer (desaparecido) el 85 por ciento
del crédito internacional se dirigió a Santa Cruz y se concentró en un
grupo de poder de producción agropecuaria y eso generó un crecimiento
en cuanto a rendimientos y mayores posibilidades para insertarse a
mercados del exterior", indicó.
Pese a esta situación desfavorable para la economía campesina, la
cual estaba "constreñida" ésta abasteció al mercado nacional con
productos para consumo de la sociedad boliviana.
Fernández explicó que los pequeños productores focalizan sus
objetivos en el mercado interno a través de frutas, cítricos, papa
hortalizas y otros, mientras que los grandes productores dedicados a la
agroindustria producen para la exportación y es más, ni siquiera son
bolivianos, pues son empresas transnacionales las que se dedican a
exportar contando para ello con grandes inversiones.
En este marco es que el Gobierno volcó su mirada hacia los
auténticos sustentadores de la alimentación en el país, aplicando una
política de redistribución del ingreso entre todos los bolivianos,
aunque con mayor decisión en aquellos sectores deprimidos, lo que en el
sector productivo se convierte en la palanca que les permite
intensificar los procesos productivos de modernización.
Así también indicó que se trabaja con la dotación de semillas
mejoradas y asistencia técnica de manera que se recupere el productor y
pueda competir en el mercado.
Todos estos esfuerzos se orientan a garantizar la seguridad
alimentaria, la misma que parte del acceso a los alimentos y para eso
no necesariamente tenemos que producir, sino tener ingresos y comprar
de fuera, aunque lo más óptimo es garantizar producción interna.
"Yo creo que la seguridad alimentaria va más allá, también
contempla la soberanía alimentaria, donde han hecho hincapié los países
desarrollados, ellos en la lógica de la soberanía alimentaria subsidian
a sus agriculturas con mil millones diarios y entonces es difícil
competir con una vaca canadiense porque está subsidiada con más de mil
dólares", indicó.
En este escenario el Gobierno esboza una política de seguridad y
soberanía alimentaria que es una preocupación en el Plan Nacional de
Desarrollo (PND). Los ejes de esta política son de acuerdo con
Fernández: producción y consumo.
La producción se orienta a generar una alimentación con calidad
nutritiva para los consumidores bolivianos y desde el consumo ver
cuáles son los niveles nutricionales de los productos y orientar sus
formas de consumo.
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