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3 de Febrero de 2008.-Un flujo de fango oscuro y putrefacto fluye por las calles de la ciudad palestina de Gaza. Se trata de una mezcla nociva de excrementos humanos y animales. El insoportable hedor hace vomitar a los ocasionales transeúntes.
En los últimos días, esa vista es cada vez mas común que la venta de alimentos en esta ciudad de la franja de Gaza, ahogada por el incesante "sitio" israelí.
Cientos de miles de residentes de esta zona palestina, en su mayoría hombres adultos, en una población de 1,5 millones de habitantes, se abrieron paso al vecino Egipto la semana pasada en su afán por comprar provisiones para sobrevivir.
Eso evitó el hambre, pero las calles siguen siendo una cloaca. La lluvia no ayudó. El fango se dispersó y, con el, "el hedor a cloaca", se queja Ayoub al-Saifi, de 56 años, con una mueca de asco y un pañuelo que le cubre la nariz y la boca. "Mi esposa tiene asma y no puede respirar".
Saifi vive cerca de donde se formó un nuevo basural. Era una calle que llevaba a mi casa, indico Said Ammar, un vecino ingeniero con cuatro hijos. "Empeora día a día", se quejó.
La planta de tratamiento de aguas servidas en el barrio de al-Zaytoun, necesita de 20.000 litros de combustible al día para funcionar. Pero la semana pasada, Israel interrumpió todo suministro de combustible y de otros recursos a Gaza. Las consecuencias son catastróficas.
Sin combustible para que la planta funcione, los excrementos regresan, inundan las calles y obstruyen las cañerias. El Ministerio de Salud calificó la situación de catastrofe ambiental.
Los médicos advirtieron también de una catástrofe sanitaria por la posible propagación de cólera y de otras enfermedades. Eso sucede cuando ya no hay atención médica disponible.
"Tuvimos que elegir entre cortar la electricidad a la maternidad donde están los bebes, a los pacientes cardíacos o cerrar las salas de operaciones", informo el doctor Mawia Hasaneen, director de la emergencia del Hospital Al-Shifa, el mas grande de esta ciudad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió un comunicado el 22 de este mes en el que advierte de las graves dificultades sanitarias en la franja de Gaza, aislada por el "sitio" israeli, la frontera egipcia y el mar Mediterraneo.
"Preocupa en especial los frecuentes cortes de electricidad y la limitada energía disponible para hacer funcionar los generadores porque interrumpen el funcionamiento de unidades de atención intensiva, salas de operaciones y de emergencia", reza el comunicado. "En las farmacias, los cortes de energía interrumpieron la refrigeración de suministros médicos perecederos, incluidas vacunas", prosiguió.
"Nuestras preocupaciones actuales son brindar electricidad a los centros hospitalarios, llevar suministros médicos a la zona y que las personas puedan atenderse fuera de Gaza", señalo Christine McNab, directora del Departamento de Comunicaciones de la OMS en Ginebra.
Aun si se levantara del todo el bloqueo, la comunidad internacional debe tomar medidas adicionales, para evitar trastornos mayores, añadio McNab.
Israel impuso restricciones al suministro de combustible y de otros recursos a la franja Gaza con el argumento de que es una respuesta a los ataques con misiles lanzados desde esa zona de Palestina, donde triunfo el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), que no reconoce al Estado judío, en las elecciones legislativas de enero de 2006.
Unos 150 misiles de fabricación casera fueron lanzados desde Gaza hacia Israel, según fuentes oficiales de ese pais, desde que comenzó el último asedio. Dos personas resultaron con heridas leves y varias mas fueron atendidas por estado de shock.
Israel respondió con disparos desde tanques y ataques de misiles Hellfire lanzados por aviones F-16 que dejaron 76 palestinos muertos y unos 293 heridos desde el 1 de este mes, según fuentes oficiales locales.
Muchos palestinos no culpan a Hamas de la situación, a pesar del sufrimiento.
"Hamas nunca fue el problema. El gran problema siempre fue la ocupación", aseguro Ammar, quien responsabiliza al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, del partido secular Fatah, quien mantiene conversaciones con Israel. Abbas controla la Autoridad Nacional Palestina desde la ciudad de Ramala, en Cisjordania, desde que Hamas lo expulsó de Gaza. "Abbas no se merece ni uno por ciento del respeto que se ganó el fallecido lider palestino Yasser Arafat (1924-2004). Israel nunca va a encontrar a nadie como él", sostuvo Ammar. "Les dio una oportunidad histórica de crear dos estados. Pero los israelíes lo asediaron", apunto.
"Mi respeto hacia Hamas creció como nunca antes. Los quiero por su sensibilidad hacia los mas débiles", señalo Rajaa Shalil, de 38 años, con cuatro hijos, en Rafah, la frontera con Egipto.
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