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27 de enero 2008. - Para evitar la privatización del petróleo, diputados mexicanos no asistirán a las sesiones. Además, bloquearán la entrada de las cámaras de diputados y senadores. Detrás de la privatización está el presidente de Estados Unidos y su padre.
La propuesta de los partidos políticos mexicanos que integran el Frente Amplio Progresista de declarar una “huelga legislativa” para evitar la privatización de la industria petrolera domina la actualidad en el sector.
El Frente está integrado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia y aseguró tener el respaldo de algunos legisladores del Partido de la Revolución Institucional (PRI) para ejecutar esa medida.
Según Javier González Garza, coordinador de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados, el objetivo es evitar la aprobación de un proyecto que, violando la Constitución, abre a la estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) a la inversión privada nacional y extranjera.
Los diputados en protesta proponen no asistir a las sesiones en que se vayan a discutir iniciativas en ese sentido pero, además, como no constituyen mayoría congresional, amenazaron con bloquear la entrada a las cámaras de diputados y senadores para impedirlas.
Informes de la transnacional estadounidense Halliburton, en la cual tiene intereses el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su padre, revelaron recientemente la firma de varios contratos con PEMEX para la perforación de 58 pozos petroleros.
El diario La Jornada, publicó un documento del grupo financiero Banamez, filial del norteamericano Citigroup, que pone al descubierto posibles acuerdos a nivel legislativo para la participación en sectores de la industria.
El planteamiento del Frente Amplio incluye la aseveración de que PEMEX terminará este año con un superávit de 45 mil millones de dólares por lo cual no es necesario acudir a la empresa privada para su desarrollo.
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