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Los Gobiernos de Managua y Bogotá expresaron su “satisfacción” por el fallo del máximo tribunal internacional y ratificaron su disposición a esperar la decisión de la CIJ de La Haya, sobre el diferendo que mantienen respecto a sus fronteras marítimas.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, se declaró este jueves con competencia para juzgar el conflicto de frontera marítima entre Nicaragua y Colombia, pero no así, sobre la soberanía de las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina, que pertenecen a Bogotá.
En este sentido, reconoció que el tratado Barcenas-Esguerra de 1928 ya estableció la soberanía de Colombia sobre las tres referidas islas del archipiélago de San Andrés.
En una decisión emitida este jueves, la CIJ "considera que el tratado de 1928 (Barcenas-Esguerra) entre Colombia y Nicaragua resolvió la cuestión de la soberanía de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (...) y que, por tanto, no puede ser competente en este punto", declaró el tribunal en su decisión, tras seis meses de deliberaciones.
Sin embargo, "la Corte considera que es competente en el diferendo relativo a la soberanía de las otras formaciones marítimas reivindicadas por las partes y sobre el diferendo relativo a la delimitación marítima entre ellas", agregó el tribunal.
El fallo, leído por la presidenta de la Corte, Rosalyn Higgins, indica que el máximo tribunal internacional seguirá tramitando la denuncia presentada por Nicaragua contra Colombia, aunque aún no se ha fijado fecha para el inicio de las audiencias.
Entre las otras formaciones marítimas con competencia para tratar están la soberanía de los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana, regentada ahora por Bogotá.
Por lo tanto, ahora queda abierto establecer la extensión concreta del archipiélago de San Andrés y delimitar la frontera marítima y continental entre Nicaragua y Colombia, que Bogotá sostenía que pasaba por el meridiano 82.
La decisión también establece que ese meridiano (82) fijó solamente en 1930 "el límite oeste del archipiélago de San Andrés".
Al presentar su demanda contra Colombia en 2001, Nicaragua pidió al tribunal internacional que tratara la cuestión de la soberanía de una zona de más de 50 mil kilómetros cuadrados que incluye las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina y los cayos Roncador, Serrana, Serranilla y Quitasueño.
Managua insistía en que estos territorios pasaron a manos colombianas gracias a una interpretación unilateral y dudosa del tratado Barcenas-Esguerra, firmado en 1928, cuando Nicaragua estaba bajo ocupación estadounidense, situación que invalidaría cualquier acuerdo suscrito en la época.
Satisfacción en Colombia y Nicaragua
El fallo del máximo tribunal fue satisfactorio tanto para el Gobierno de Colombia como el de Nicaragua, según informaron voceros oficiales.
En este sentido, el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos López, declaró que con este fallo "el meridiano 82 desapareció totalmente (...) a partir de ahora Nicaragua puede expandir sus fronteras".
Antonio Remiro, integrante de la defensa de Nicaragua declaró que "estamos muy satisfechos porque la camisa de fuerza que se quería imponer a Nicaragua por parte de sus vecinos se ha volatilizado. Nicaragua ya está al norte del paralelo 15 y espera pronto ir más allá del meridiano 82 en función de la decisión de la CIJ".
Estas declaraciones hacen referencia a la decisión unánime que establece que el meridiano 82 servía sólo para marcar un límite al oeste para el archipiélago de San Andrés y en ningún caso era una frontera marítima general.
Lo que significa que los límites marítimos entre ambos países serán revisados por la CIJ en un juicio futuro.
Por su parte, la delegación colombiana también se declaró satisfecha por el fallo y aseguró que "Nicaragua sufrió un revés fundamental en su posición ya que siempre pretendió que el archipiélago de San Andrés le pertenecía y que el tratado Esguerra-Bárcenas supuestamente era nulo o inválido".
Según un comunicado difundido por la cancillería colombiana y en alusión a la parte del fallo en el que la CIJ se declara "competente para estudiar el asunto de la delimitación marítima y lo referente a la composición del resto del archipiélago", indicó que el máximo tribunal "escuchará los alegatos de fondo de Colombia para tomar una decisión final".
En declaraciones a medios locales, el canciller colombiano, Fernando Araújo, aseguró que su país seguirá ejerciendo soberanía sobre "en los términos en que históricamente lo hemos hecho" hasta el meridiano 82, hasta tanto la CIJ emita una decisión definitiva al respecto.
"Vamos a seguir ejerciendo nuestra soberanía en los términos en que históricamente lo hemos hecho", aseguró Araújo haciendo referenia a los cayos caribeños de Roncador, Serrana, Serranilla y Quitasueño.
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