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30 Octubre 2007. - Los resultados de los comicios regionales y municipales de Colombia provocaron una ola de disturbios en 16 pequeños poblados que dejaron un muerto, una veintena de heridos y obligaron este martes a decretar toque de queda en una población.
La Policía anunció este miércoles que envió refuerzos a los departamentos de Córdoba, Guajira, Cesar y Atlántico (norte), Valle del Cauca, Putumayo y Nariño (suroeste) y Casanare y Meta (sureste), donde están ubicadas las 16 poblaciones, para controlar los desbordes de violencia.
El general Orlando Páez, director de seguridad ciudadana de la policía, indicó que 57 personas fueron detenidas por participar en las asonadas, informó la agencia AFP.
El domingo, la coalición de gobierno que respalda al presidente Alvaro Uribe obtuvo 15 de las 32 gobernaciones y 694 de las 1.098 alcaldías que estaban en juego en los comicios, aunque perdieron en las tres mayores ciudades del país.
La única muerte en los distubios se registró el lunes en Ciénaga de Oro, en el departamento de Córdoba (norte), donde un hombre de 18 años recibió un disparo en medio de los disturbios originados por el descontento ante los resultados electorales. Una turba quemó las sedes de la alcaldía, la residencia de la familia de un candidato y la Registraduría (responsable logístico de la elección).
Los choques también fueron fuertes en los poblados de Florida y Pradera, en el Valle del Cauca, que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) exigen desmilitarizar para iniciar la negociación de un canje de 45 rehenes por 500 rebeldes presos.
En Pradera, las autoridades locales decidieron declarar el toque de queda para impedir que se extienda la revuelta que dejó un herido y la quema de vehículos, una sede política y comercios.
En tanto, líderes indígenas tomaron en Florida la sede de la Registraduría y retuvieron a varios empleados, en reclamo por un supuesto fraude electoral.
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