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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa. | Credito: VTV |
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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, endureció su posición el sábado contra las petroleras extranjeras al afirmar que si "molestan" reducirá a cero sus ganancias adicionales
Igualmente negó que haya confiscado inversiones -como sostienen las compañías- o nacionalizado la industria.
Correa amenazó a las petroleras extranjeras con decretar que el Estado se quede con el 100% de las ganancias extraordinarias por la venta del petróleo, en lugar del 99% que fijó el jueves al modificar la ley que repartía los excedentes equitativamente.
"Si empiezan a molestar hago un nuevo decreto diciendo que el 100% de esa utilidad extraordinaria (excedente entre la cotización fijada en los contratos y la del mercado) es para el país", declaró el mandatario socialista en su programa semanal de radio, y remarcó que "el 1% es una concesión".
Correa había recortado el jueves de 50% a 1% el margen de ganancias extras generadas por el alto precio del crudo que percibían petroleras como la estadounidense City Oriente que operan en Ecuador, quinto productor sudamericano con 536.000 barriles por día (b/d) en 2006.
El presidente enfatizó que la medida no es "confiscatoria" y que tampoco ha "nacionalizado" el petróleo, porque la Constitución dice: "son de propiedad inalienable e imprescriptible del Estado los recursos naturales no renovables".
La reforma dejará al país unos 840 millones de dólares anuales y afectará los contratos de participación -en los que el Estado recibe apenas el 18% de lo explotado- como los de Petrobras (Brasil), Andes Petroleum (China), Repsol-YPF (España) y Perenco (Francia), que estaban dispuestos a renegociar los acuerdos.
La distribución de las ganancias extra había sido fijada en partes iguales en 2006 por el ex presidente Alfredo Palacio, quien redujo entonces las utilidades de las compañías en 50%. Frente a esta medida, que afectó a firmas norteamericanas, Estados Unidos suspendió la negociación de un TLC con Ecuador.
"Si antes no aceptábamos esta Ley, lo de hoy se configura en una confiscación de inversiones de las compañías", manifestó el apoderado de City Oriente, José Páez.
Añadió que la reforma "impacta de manera drástica en la economía de los contratos, paraliza las inversiones e inevitablemente arrastrará una disminución de la producción".
El gobernante señaló: "Ya hay algunos chiflados que están hablando de confiscación, ¿confiscar qué pues si el petróleo es nuestro?".
"Siempre ha estado nacionalizado, pero se han dado modos de entregarlo a empresas privadas y transnacionales", algunas de las cuales durante "cuatro o cinco años declararon pérdidas en el negocio más rentable del mundo y no pagaron impuestos", apuntó.
Correa instruyó al ministro de Minas y Petróleos, Galo Chiriboga, para que desde el lunes comunique sobre la "nueva política petrolera", anotando que las compañías "mantienen la rentabilidad" a pesar del fuerte recorte de utilidades extras.
"El contrato ideal debería ser el de prestación de servicios. Así que si quieren renegociar, no hay problema (...) pero no dejaremos que nos roben (con sobrecostos)", expresó.
Ese mecanismo, por el cual operan otras empresas como la italiana Agip Oil, implica que las firmas facturan los costos de operación más un margen de utilidad, siendo el crudo de propiedad estatal.
El país explotó en 2006 un promedio de 536.000 b/d (46,2% a cargo de la estatal Petroecuador y el resto de las compañías privadas), de los cuales exportó 374.128 b/d para obtener 6.934 millones de dólares.
Entre enero y julio de 2007, la producción ecuatoriana alcanzó 506.000 b/d (50,2% de Petroecuador), vendiendo 341.550 b/d por 3.777,7 millones de dólares.
El petróleo es el principal producto tradicional de exportación y una de las mayores fuentes de financiamiento del presupuesto de la nación sudamericana, que aspira a retornar a la OPEP (que abandonó en 1992).