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Los 23 mahaikides y militantes de Batasuna detenidos en la noche del jueves por la Policía española en Segura y Olaberria permanecen incomunicados en las dependencias policiales de Canillas, en Madrid, a la espera de que Baltasar Garzón decida qué hacer con ellos. Según anunciaron ayer fuentes judiciales, es posible que comiencen a declarar ante el juez a partir de las 10.00 de mañana.
La operación estaría relacionada, según argumentaron estas mismas fuentes, con el sumario 35/02, abierto por el mismo juez hace cinco años, y en la que están encausados numerosos dirigentes de HB, EH y Batasuna. Este sumario fue el marco utilizado por Garzón en agosto de 2002 para ordenar la suspensión de actividades de Batasuna, antes de que meses después el Tribunal Supremo decretara su ilegalización.
Registro en la sede de EHAK
Nada más producirse las detenciones comenzaron a producirse los registros de los domicilios de los militantes abertzales. Registros que se prolongaron durante toda la noche hasta bien entrada la mañana, y en las que se vivieron momentos de gran tensión entre las personas que acudieron a animar a los arrestados y la Policía española.
Uno de los inmuebles que ésta registró, en cualquier caso, no se correspondía con la vivienda de ninguno de los detenidos, sino que se trató de la sede que EHAK tiene en el polígono donostiarra de Belartza.
Desde primeras horas de la mañana varias decenas de policías se hallaban apostados en la sede de la formación abertzale, legal y con 9 parlamentarios en la Cámara de Gasteiz, sin dejar entrar al interior a nadie. Tampoco pudieron hacerlo el abogado Iñigo Iruin ni la portavoz del grupo parlamentario Ezker Abertzalea, Nekane Erauskin, que denunció esta actuación y la calificó de «muy grave».
Los policías entraron al interior sobre las 16.15 horas y estuvieron cerca de cuatro horas. Al registro se llevaron a Joseba Permach y Marisa Alejandro, y los policías se llevaron numeroso material -hasta 85 bultos- entre cajas de cartón, archivadores, carpetas, bolsas, 10 CPU de ordenadores, 4 ordenadores portátiles e incluso una caja fuerte.
Erauskin, junto a los también parlamentarios Julián Martínez e Itziar Basterrika, explicó que los policías habían dejado sus oficinas "patas arriba", y que se habían llevado casi todo lo que había en su interior. La portavoz abertzale hizo responsable de la operación al PSOE, y opinó que su objetivo consiste en intentar "acabar con el independentismo". "No lo van a conseguir", replicó a continuación, para reclamar a los partidos políticos que "condenen de forma contundente" esta nueva actuación del Estado español contra la izquierda independentista.
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