Dentro de los principales contribuyentes a sus campañas electorales se encuentran grandes corporaciones del complejo militar industrial y otros sectores, que se han visto beneficiadas debido a la posición adoptada por Díaz-Balart en relación con legislaciones que han estado en función de incrementar las ganancias de las mismas. Dentro de estas corporaciones se encuentran la Loctus USA, Mark Two Engineering, J.Milton Associates.
Lincoln Díaz Balart representa en el Congreso estadounidense los intereses de la burguesía cubana exilada en Estados Unidos y de los sicarios batistianos que desde los primeros días del triunfo de la revolución encontraron refugio en la tierra de sus amos.
Entre los que han contribuido a sus campañas electorales encontramos el nombre de los hermanos Fanjul, cuyos intereses económicos se encuentran en el sector azucarero, principalmente en la Domino Sugar Company. De levantarse el bloqueo económico, esta empresa sufriría las consecuencias cuando el azúcar cubano comience a llegar a las tierras norteñas y otras empresas refinadoras de azúcar la reciban y sitúen en el mercado. Esto explica en parte la posición intransigente de Lincoln en relación con este asunto.
Otro interés representado y resguardado por Díaz-Balart es el de la firma Bacardí, uno de sus principales contribuyentes a los gastos de las campañas electorales. La mencionada firma no solamente entrega dinero por canales legales, sino también contribuye a los fondos secretos de Lincoln.
Esta es otra razón para que Díaz-Balart se oponga al levantamiento del bloqueo. La introducción del ron cubano en el mercado estadounidense seria una competencia que la Bacardí no podría soportar. Esto afectaría una buena parte de sus ventas y utilidades que anualmente acumula y reparte entre sus accionistas, muchos de los cuales son también cubanos exilados residentes en el territorio de Estados Unidos.
Los intereses tabacaleros no han estado ajenos a las campañas de Díaz-Balart, tanto el de los cubanos exilados como el de los consorcios estadounidenses. Estos durante los años que ha durado el bloqueo, han sustituido el tabaco cubano por el cosechado en República Dominicana, Puerto Rico y algunos países de Centro América. Estas empresas han dado a sus tabacos el nombre de marcas cubanas para que el fumador se haga la ilusión de que está fumando el mejor tabaco del mundo.
En cuanto llegue a tierra de Estados Unidos la primera caja de tabacos cubanos, el fumador sienta en su paladar la diferencia entre un tabaco y otro, además de tener la posibilidad de adquirir el verdadero tabaco cubano, no tomaría más de tres meses en que todas esas empresas, cuyos intereses defiende Díaz-Balart en el Congreso, se declaren en quiebra. Otro punto más a favor del bloqueo.
Los ex propietarios de grandes extensiones de terreno, industrias, bancos, escuelas, clínicas, otras empresas y negocios, que abandonaron Cuba con la ilusión de que en menos de seis meses los “marines” estadounidenses ocuparían la isla, han visto en Lincoln Díaz-Balart el Congresista dispuesto a defender sus intereses y plantear que no deben normalizarse las relaciones sin asegurar a todos esos exilados que sus propiedades les serán devueltas. Aquí radican una buena parte de los contribuyentes de Lincoln.
Entre los que han entregado dinero para las campañas electorales de este sujeto, se destacan nombres como el de los Tabernilla, Masferrer y otros connotados batistianos que de normalizarse las relaciones entre Cuba y Estados Unidos estarían en un listado de asesinos que el gobierno revolucionario solicitaría fueran extraditados para hacer frente a los crímenes cometidos contra el pueblo cubano. Esto explica ampliamente por qué Lincoln se opone a todo tipo de acción que pueda ir encaminada al establecimiento de relaciones diplomáticas normales entre ambos países, tiene que defender a sus amigos.
Al grupo antes mencionado, de los que pudieran ser extraditados, se agregarían los nombres de otros personajes, también contribuyentes a las campañas de Díaz-Balart, que se verían afectados seriamente si la relaciones entre ambos países llegaran a ser normales.
Aquí estarían los nombres de terroristas como Posada Carriles, Orlando Bosh y otros que encuentran protección y abrigo en Estados Unidos. En el listado se incluirían los que después de cometer estafas, fraudes y apropiación indebida de fondos fueron a refugiarse a las tierras norteñas, donde disfrutan del dinero robado a Cuba. Entre los nombres estarían los de prófugos de la justicia, criminales y otros cuyas acciones han afectado los intereses económicos de la Revolución Cubana. Prácticamente una buena parte de los seguidores y contribuyentes a las campañas de Díaz-Balart formarían las mencionadas listas.
Esto es solamente un ejemplo de la vinculación de Lincoln Díaz –Balar con los más espurios intereses del exilio cubano y algunas corporaciones estadounidenses. Se plantea que la recaudación de fondos secretos y su utilización indebida han contribuido a la decisión de no aspirar nuevamente al Congreso.
Nuestra investigación continúa.