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    Mundo en revolución

El Llamado de Chavez a formar la V Internacional y la situación mundial

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En la reunión de partidos políticos de izquierda y socialistas realizada en Caracas, en vísperas del comienzo del congreso del PSUV, Chávez llamó a formar la V Internacional. En un intenso discurso en donde recapitulo las historias de las internacionales, Chávez dijo que “frente a crise capitalista e ameaça da guerra que por em perigo o futuro da humanidade chegou á hora de que convoquemos a Quinta Internacional, a unidade dos partidos de esquerda e revolucionários dispostos a lutar pelo socialismo”.(..) “como uma instancia dos partidos e correntes socialistas e movimentos sociais do mundo para harmonizar uma estratégia comum para a luta antiimperialista, a superação do capitalismo por o socialismo”..

En esa reunión de marcado carácter antiimperialista sobraban partidos; entre ellos el PRI mexicano, el PC Chino y mismo el PT de Brasil, y faltaban otros como el PSOL de Brasil y el NPA de Francia, el Frente de la Resistencia de Honduras, , la Tendencia Revolucionaria del Salvador entre otros. El llamado fue aceptado rápidamente por un sector de la reunión; el MAS de Bolivia, el partido Nuevo País de Correa, la combativa canciller Patricia Rodas en representación del gobierno de Zelaya y otros grupos de izquierda presentes como la Alianza Socialista de Australia. Hubo un expreso rechazo de los PCs -exceptuando el cubano- y del PT de Brasil, para quien está vigente el Foro de Sao Paulo.

Más allá de todas las contradicciones que podamos apuntar al bolivarianismo y en particular a la crítica situación actual del proceso venezolano producto del peso de la burocracia que luego tocaremos, Chávez ha colocado una propuesta que para nosotros es progresiva frente al vacío internacional hoy existente; un avance que puede transformarse en un salto para crear una alternativa a la situación actual que vivimos de profunda crisis capitalista para dar una respuesta a la política imperialista.

La respuesta del PSOL a ese llamado, como de todos aquellos que se reclaman antiimperialistas y socialistas, y como ya lo hicieron otras fuerzas socialistas como el NPA de Francia, tiene que ser decir “presentes”; estamos y estaremos allí porque queremos participar en la construcción de ese proceso que recién ha comenzado y que tiene como próxima fecha la reunión de finales de abril en Caracas.

Esta propuesta, si se concreta, tiende a llenar una contradicción aguda que hoy día existe en la situación mundial. Por un lado, la aguda crisis del capitalismo globalizado que vivimos ha colocado en forma concreta y urgente la necesidad de la coordinación internacional y una organización internacional. Pero al mismo tiempo, lo que hay hasta ahora es un vacío en ese terreno internacional. Este vacío existe porque hoy en día no hay ninguna organización internacional que sea o pueda ser un polo real para la vanguardia mundial y los sectores más radicalizados del movimiento de masas. Los Foros Sociales Mundiales, que fueron en su momento un lugar progresivo de coordinación de acciones del movimiento antiglobalización y anti guerra, han ido perdiendo fuerza ya que pasaron a ser cada vez más controlados por partidos como el PT u otros aparatos e instituciones internacionales burocráticas.

Para nosotros tampoco lo es ni lo fue el Foro de São Paulo que hegemonizado por el PT Brasilero terminó, como no podía ser de otra manera, siguiendo el curso pro burgués de ese partido. Tampoco lo son los frentes o coaliciones de los Partidos Comunistas que existen en Europa, interesados esencialmente en recuperar cargos parlamentarios o gubernamentales. Ni tampoco lo son las organizaciones trotskistas que si tienen una práctica internacionalista. La autodenominada IV Internacional que responde a lo que fuera la escisión del Secretariado Unificado, así haya desarrollado algunos trabajos de masas como alentar desde la LCR la creación del NPA, no es ese polo. Y tampoco lo son las varias organizaciones internacionales que se reclaman de la IV y el trotskysmo no pasan de pequeños grupos esencialmente autoproclamatorios de sus posiciones internacionales.

Seguramente habrá quienes en nombre de la “pureza programática” van a rechazar el llamado de Caracas, o van a exigir a este encuentro un programa acabado para la revolución socialista internacional como el que tuvo en su momento la III o la IV. Allá ellos, para nosotros tiene mucha vigencia la frase que dijo Marx criticando el extenso pero ambiguo programa de Gotha alrededor del cual iban a unirse las dos corrientes socialistas alemanas, “más vale una acción común que media docena de programas”.

De lo que se trata alrededor del llamado de Caracas es construir un reagrupamiento en donde se encuentren el nuevo nacionalismo radical bolivariano, las nuevas corrientes antiimperialistas, indigenistas y anticapitalistas, con la izquierda socialista revolucionaria.

Uno de los requisitos para que este proceso avance es que tenga el criterio de una organización amplia de frente único, que posea muchos más parecidos a la primera de Marx, la Asociación Internacional de Trabajadores, que a las otras internacionales. El gran revolucionario ruso David Riazanov en su excelente libro sobre Marx y Engels, hizo una muy buena definición de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Decía Riazanov “que Marx en el llamado que terminó siendo escrito por él mismo, dio un ejemplo clásico de táctica de “frente unido”. El formuló las demandas poniendo de relieve todos los puntos en los que la clase obrera puede y debe unirse para desarrollar el movimiento obrero. De esas demandas inmediatas del proletariado formuladas por Marx, lógicamente la mayor demanda del Manifiesto Comunista vendría después. (David Riazanov Marx Engels Capitulo 7)

En efecto, la primera estuvo lejos de hacerse sobre la base de un programa acabado como el que contenía el Manifiesto Comunista escrito por Marx y Engels para la Liga de los Justos. Para Marx fue más importante agrupar a “trade unionistas”, ex cartistas, ex owenistas, prudonhianos, bakuninistas, y a los militantes y seguidores de la Liga de los Justos.

En el caso concreto del llamado actual creemos que el término más apropiado de lo que puede surgir en la reunión de Abril es el de un frente único antiimperialista continental y/o mundial. Porque los posible y lo más probable es que esa nueva organización internacional pueda surgir alrededor de un programa de lucha antiimperialista y anticapitalista, un programa de frente único que agrupe a diferentes partidarios de la lucha contra el imperialismo, desde el nacionalismo radical a las corrientes socialistas revolucionarias.

Las propuestas políticas surgida de la reunión de Caracas

La lectura política de la reunión en su conjunto como su declaración final tienen propuestas que hay que subscribir cien por cien; muchas de ellas similares a las que se formularon en el Seminario Internacional organizado por el PSOL en Sao Paulo. En el terreno político concreto las acciones están centradas en el rechazo de las bases gringas en Colombia y al golpe de Honduras, incluso con propuestas de jornadas en la segunda semana de diciembre.

Tres caracterizaciones, centrales recorren los textos y declaraciones: a) la crisis estructural del capitalismo; b) la de una ofensiva guerrerista continental y mundial del imperialismo yankee. c) y un tercer tema es el enunciado del socialismo del Siglo XXI o la lucha por el socialismo. Estos puntos también podemos considerarlos en líneas generales como correctos.

Ahora bien, estos son temas, en especial el segundo, sobre los cuales nos tenemos que detener. Adelantamos que si bien es real y objetiva la caracterización de la ofensiva imperialista, pero transformada en elemento central de la política latinoamericana tiene elementos unilaterales y tiende a ser utilizada para perder de vista las limitaciones que tiene el proceso en curso en nuestro continente. En una excelente nota aparecida en Brasil de Fato, García Linera vicepresidente de Bolivia, decía que son procesos que están todavía dentro del capitalismo, en donde solo hay esbozos de otro proyecto o del socialismo del siglo XXI. Y si bien por un lado, esta situación tiene que ver con la actual correlación de fuerzas que hay en el continente y a escala mundial, no se puede dejar de señalar las responsabilidades de las direcciones para profundizar el proceso y más en concreto los fuertes elementos burocráticos que se han enquistado en el proceso venezolano que lo limitan y traban.

La crisis capitalista

Tenemos que tomar este progresivo llamado en los marcos de los nuevos elementos que caracterizan la situación mundial. El mismo se hace en el contexto de cambios económicos y políticos importantes marcados por la crisis de la economía mundial y una creciente incerteza y caos político que domina el mundo.

Contra la opinión de muchos economistas del establishment, incluyendo los brasileros y entre ellos los gestores de la política económica del gobierno que opinan que la crisis ya pasó, Paul Krugman, que estuve hace unos días en Brasil alertó en el mismo sentido que ya lo había hecho Roubinni sobre la creación de una nueva burbuja especulativa. Krugman señaló los peligros que la entrada masiva de capitales especulativos significaba para Brasil, al mismo tiempo que pronosticó que la economía de los países centrales podrían tener diez años de estancamiento y recesión muy similares a los que vivió Japón en la década del 90.

El economista marxista Jorge Benstein parte de esa realidad para hacer un análisis más profundo. Refiriéndose a la nueva burbuja y comparándola con la anteriores que generaron cierto aumento de la producción y el consumo, Beinsten dice que: “Se repite así la secuencia especulativa de fines de los años 1990 y de 2007 pero con una diferencia decisiva: el contexto de la burbuja actual no es el crecimiento de la economía sino la recesión. (…)La burbuja bursátil de 2009 contrasta con bajos niveles de consumo, la declinación de las inversiones productivas, el aumento sostenido de la desocupación. Los excedentes de capitales bloqueados por una economía productiva declinante consiguen beneficios en la especulación financiera, lo que se produce entonces gracias a los fabulosos salvatajes financieros de los gobiernos es un circulo vicioso especulativo-recesivo”.

Refiriéndose a la economía de los EEUU dice que “es evidente que no sale de la trampa de la decadencia, los alivios transitorios, las tentativas de recuperación, los crecimientos drogados fortalecen, recomponen los mecanismos parasitarios que la han llevado al desastre actual. Y el hundimiento del imperio (del centro articulador del mundo capitalista) arrastra al conjunto del sistema mundial”.

Beinstein ve esta decadencia de la economía vinculada también a otras “crisis que están a la vista” y en cualquier momento podrían golpear con fuerza a un sistema global muy frágil, entre ellas debemos destacar a las crisis energética y alimentaria (que se hicieron presentes durante el año 2008). “En suma, nos encontramos ante la apariencia de una convergencia de numerosas “crisis”, que en realidad se trata de una única crisis gigantesca, con diversos rostros, de dimensión (planetaria) nunca antes vista en la historia, su aspecto es el de un gran crepúsculo que amenaza prolongarse durante un largo período”.

El análisis de Beinstein es correcto en el sentido que marca las tendencias estratégicas, aunque para la armazón política concreta actual, no se puede utilizar unilateralmente, ya que no toma en cuenta cierto crecimiento coyuntural en Latinoamérica y otras regiones que se logra no solo por la burbuja o el aumento del consumo, sino también por cierto aumento relativo de la tasa de plusvalía gracias a la débil resistencia del movimiento de los trabajadores. Pero en esencia es correcto y coincide con Roubini y Krugman que hablan de nuevos episodios de la crisis, que serán más fuertes. Esto hará que el mundo tienda cada vez más al caos, a las polarizaciones, a los extremos, a cambios políticos como ya vimos con la gran depresión del 29.

Y el gobierno Obama?

En este contexto el gobierno de Obama ha mostrado su debilidad y sus enormes problemas para cumplir con la política interna prometida y mucho más aún la internacional. Mejor dicho, en la política mundial está siguiendo una línea de conciliación con la vieja política bushiana. El aumento de las tropas en Afganistán, donde hay una resistencia superior y una crisis mayor a la de Irak, va a provocar un empantanamiento tan o más grande, sin que nada se resuelva. Por otra parte, fue clara la política de capitulación a la derecha que terminó con el descarado apoyo al golpismo en Honduras.

Estos elementos muestran la impotencia de Obama y la imposibilidad de un cambio grande en la política externa de EEUU. Son una expresión de la pérdida creciente de la hegemonía de los EEUU, a lo que solamente pueden responder de esa manera “bushiana”, lo que hace que aumenten las contradicciones y la crisis.

Esta situación del imperialismo “hegemónico” tiende aumentar la llamada “multipolaridad”. Una expresión de ello es la creciente independencia de parte de los países latinoamericanos del ALBA, y el Irán por ejemplo. (En alguna medida también de Brasil, como se expresa en Honduras, aunque en el caso de este país hay una línea de negociación permanente con EEUU). En otro extremo de esa polarización está la política abiertamente fascista de Israel que el gobierno Obama termina aceptando.

La “continentalización” de Latinoamerica

Garcia Linera, vicepresidente de Bolivia, en un reportaje aparecido en “Brasil de Fato” dice que “por primera vez en los últimos cien años de nuestro continente hay una sintonía continental de izquierda”; se refiere a los procesos nuevos, que nunca habían ocurrido. Comprándolo con el de la década del 60 que se abrió con la revolución cubana destaca que más radical pero al mismo tiempo menos continental, en aquel momento solo fue episódica y muy parcial por la derrota de los grupos armados que surgieron. Podemos agregar que este proceso nuevo en curso no solo significa la irrupción de nuevos sujetos explotados como el indigenismo sino que también ha llevado a que hoy en Latinoamérica contemos con gobiernos políticamente independientes del imperialismo.

El nuevo triunfo electoral de Bolivia, muestra la contundencia de este proceso. Un nuevo episodio en el mismo sentido puede ser el triunfo de Humala en Perú, país de gran importancia en la región y en donde se han acumulado luchas campesinas, de los trabajadores e indígenas y ha surgido como una alternativa real de poder para las próximas elecciones del 2011 Ollanta Humala que sigue una política que tiene con rasgos comunes a la de Evo.

En el mismo reportaje García Linera también afirma que hoy en el 2009, no estamos delante de una perspectiva de superación del capitalismo, decir otra cosa es engañarnos”, así luego diga que hay elementos embrionarios de otro sistema.

A pesar de ello reafirmamos nuestra caracterización de que son procesos nacionalistas progresivos, podemos decir revolucionarios en relación al período del neoliberalismo. Los procesos de esos países son irreversibles, es decir han surgido regímenes que son irreconciliables con la política imperialista y la política más orgánica de la burguesía Latinoamericana. (Así haya “multilatinas” que hacen negocios buenos en la Venezuela de Chávez como es el caso de la brasilera Oderbretch).

Por eso mismo hay y habrá en Latinoamérica una polarización creciente. Si bien una lectura de la superestructura dice que ahora hay tres tipos de gobiernos; los abiertamente pro EEUU, que tienen como punta de lanza en el continente al gobierno colombiano de Uribe; los que encabeza Brasil (aunque este tenga una política propia por su carácter de subpotencia), y en el que están Argentina, Uruguay…y los gobiernos de los que hemos llamado países con independencia política que son los de Evo, Correa, Chávez. La dinámica es a una polarización creciente y una continentalización del proceso nacionalista. En Honduras se dio esa polarización. De un lado la radicalización expresada en Zelaya y del otro un importante y mayoritario sector de la burguesía nativa que sigue siendo sumisa a la política de los EEUU. Esto es generalizado en todo Latinoamérica. En el Brasil con el bloque del PSDB, PPS, DEM, en Argentina, como en Centroamérica con el papel de Panamá y Arias de Costa Rica, eso ha sido muy evidente.

El imperialismo no es un tigre de papel

El debilitamiento de la hegemonía mundial de los EEUU y su situación crítica en Afganistán, no significa que se convierta en un tigre de papel. Por el contrario, puede volverse más agresivo. Los actuales movimientos en Latinoamérica están indicando que ante esa situación crítica en el Gran Medio Oriente se vean obligados retomar el control de su patio trasero, o sea retomar su hegemonía muy amenazada en Latinoamérica. Para ello necesitan evitar que estos procesos se extiendan y derrotarlos y el blanco principal es Chávez.

Es una necesidad enfrentar la política de los EEUU expresada claramente en el golpe de Honduras, las bases militares en Colombia y la reactivación de la cuarta flota. Estamos y estaremos en frente único con estos países, sus gobiernos y sus movimientos sociales en caso de nuevas ofensivas imperialistas que están planteadas.

Pero al mismo tiempo, la política de absolutizar el carácter de una ofensiva imperialista militarista, que abriría un período de guerras hacia estos países es unilateral. Como decíamos, hay elementos de esa caracterización que son verdaderos. Porque como decíamos el hecho de que EEUU sufra una derrota en Afganistan no significa mecánicamente que no pueda actuar militarmente en nuestro continente. Puede ser incluso que acorralado y retirándose de Afganistan pueda provocar intervenciones locales que pueden ser de baja intensidad con pretexto del terrorismo o haciendo provocaciones utilizando sus gobiernos títeres. El peligro de una política de este tipo desde Colombia sobre Venezuela existe, como existe también el apoyo a los sectores de la medialuna boliviana así ahora estén en retroceso.

Pero la política yankee hacia Latinoamérica no significa solo militarismo. La otra cara es una combinación de ese militarismo con la política del desgaste fortaleciendo a la burguesía clásica latinoamericana socia menor del imperio. O sea que van a usar también la reacción democrática, es decir las negociaciones y las urnas apoyando sus candidatos; o sea la política de la zanahoria y el garrote.

El problema no es solo el imperialismo y las burguesías locales

Esa unilateralidad que mencionábamos en el análisis de la declaración de Caracas, encubre el hecho de que la burocracia es un problema que favorece el desgaste de los procesos y entonces puede favorecer la política del imperialismo. En esos procesos así sean progresivos e irreconciliables en este período con el imperialismo y en particular en Venezuela, se han creado contradicciones al interior de esos procesos que dificultan la lucha contra el mismo y la profundización hacia medidas que debiliten estructuralmente las burguesías locales. Al darse esos procesos dentro del marco del estado burgués, inevitablemente han surgido contradicciones que se expresan más que nada en el surgimiento de la burocracia estatal que se vuelve privilegiada y que tiende a frenar el proceso. Y eso se vuelve en un problema para enfrentar al imperialismo y la burguesía interna que existe agazapada para actuar y retomar el poder.

Esto es claramente visible en el país más de vanguardia y clave hoy en día que es Venezuela. En este país el bolivarianismo lleva diez años en el poder. En ese período ha habido un gran avance político del país, de su régimen de su gobierno y del movimiento de masas en su conciencia antiimperialista gracias al liderazgo de Chávez. Pero al mismo tiempo ha surgido una burocracia que amenaza el proceso desde adentro. Sin derrotar estos sectores será muy difícil que el proceso avancen, puede estancarse y ser derrotados por las distintas políticas que tiene el imperialismo.

Presentes en la reunión constitutiva de abril en Caracas

Señalar estas contradicciones no significa de ninguna manera minimizar la importancia de la construcción de la nueva organización internacional. Por el contrario el objetivo de señalar estos problemas es fortalecerla. Por eso mismo reafirmamos nuestro apoyo a la construcción de una nueva organización internacional que de concretarse va a nuclear las fuerzas reales que hoy enfrentan al imperialismo. Se trata como ya dijimos de construir una organización de frente único en donde participen todas las corrientes que consecuentemente enfrentan al imperialismo desde el nacionalismo radical, el indigenismo revolucionario y las organizaciones socialistas.

Una organización de ese tipo tiene que ser una herramienta para impulsar el proceso revolucionario en nuestro continente y en el mundo. En ese sentido tiene que establecer una clara distinción de la política gubernamental y las relaciones económicas y diplomáticas entre gobiernos con la política de impulsar la lucha antiimperialista en cada país, apoyando a los movimientos sociales y las organizaciones políticos que la lleven adelante.

No dudamos que si se constituye de esta manera no solo servirá para impulsar la lucha, evitar nuevas Honduras, como para combatir la burocratización de cualquiera de los procesos en curso. Estas son aportes e ideas para la histórica próxima reunión que se realizará en Abril en Caracas y en la cual pondremos todo nuestro empeño interna

*Secretario de Relaciones Internacionales PSOL

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