Copenhague y el Protocolo de Kioto

Desde el 7 al 18 de diciembre de 2009 se lleva a cabo la XV Conferencia Internacional sobre Cambio Climático en Copenhague, Dinamarca. Esta Conferencia será histórica, no sólo porque se debate la supervivencia de la especia humana, tras el cambio climático mundial; sino porque los términos del debate están evidenciando un enfrentamiento en el escenario mundial que literalmente ha divido en dos bandos e intereses al mundo. Entre los intereses de los países llamados desarrollados y en desarrollo (emergentes, pobres), y el sistema económico en que ambos bandos han desempeñado su papel.

En esta XV Conferencia sobre cambio climático se evidencia que la crisis del capitalismo que vive hoy el mundo también es una crisis ecológica. Que el capitalismo muestra uno más de sus monstruosos rostros, la destrucción del hábitat de la especie humana. El líder de la Revolución Cubana Fidel castro, lo ha dicho con lucidez en su Mensaje al Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, este 14 de diciembre, hablando de la Conferencia de Copenhague: “En aquel lugar se libra en estos momentos la batalla política más importante de la historia humana. Allí se puede apreciar en toda su magnitud, cuanto daño ha ocasionado el capitalismo desarrollado a la humanidad”.

Según los organizadores (Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el cambio Climático CMNUCC) el objetivo de la Conferencia es alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, valido en todo el mundo que se aplique a partir del 2012 año en que termina la vigencia del Protocolo de Kioto; que pueda garantizar la reducción mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono CO2, gas metano CH4 y oxido nitroso N2O, así como gases industriales) causantes del calentamiento global en al menos un 50% en 2050 respecto a 1990. Sin embargo, el objetivo no se está cumpliendo, y al parecer la que será la última Conferencia para preparar el periodo post-Kioto con todo y su prolongado ciclo de negociaciones para prepararla (desde Bali, diciembre 2007, hasta marzo, abril, junio y agosto del 2008), ha fracasado en su intento por negociar un nuevo acuerdo, cuando el Protocolo de Kioto aun está vigente y en la mesa del debate.

Un protocolo que ha sido asumido con poca seriedad, y que se ha prolongado en el tiempo para ser llevado a cabo, recordemos que si bien se remonta a 1997, cuando los países desarrollados se comprometen a ejecutar un conjunto de medidas, entre el 2008 y 2012, para reducir los gases de efecto invernadero en un porcentaje global aproximado de 5% tomando como referencia los niveles de 1990. Es hasta 2005 cuando entra en vigor después de la ratificación de Rusia en 2004. Estados Unidos no lo ratifica y en 2001 se retira del Protocolo.

Hoy los países industrializados que se comprometieron a asumirlo están interesados en negociar y compartir las culpas y responsabilidades del calentamiento global con los países en desarrollo. La presencia de los Estados Unidos es clave en estas nuevas negociaciones y en dar peso a estos argumentos, aun cuando no está adherido al Protocolo de Kioto. Este ha sido un punto del debate, el Protocolo de Kioto excluye las emisiones de los países en desarrollo o emergentes como China, India y Brasil. Sin embargo, se debe tomar en cuanta que la producción de países como China responde directamente a la demanda de un mercado mundial, y de un sistema manejado protagónicamente por los países desarrollados, encabezados por los Estados Unidos, que ostenta el primer lugar en consumo energético y en emisiones de gases contaminantes, teniendo tan sólo un 4 % de la población mundial.

Según expertos el consumo energético es directamente proporcional al desarrollo económico y el nivel de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) es proporcional al consumo energético. En otras palabras el sistema productivo que crea necesidades y el consumo excesivo aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global. Este consumo energético en las condiciones y características actuales de la industrialización determina el desarrollo o el subdesarrollo, por lo que si todos crecemos a ese ritmo el calentamiento global habría llegado ya a niveles insostenibles.

El cumplimiento de los compromisos contraídos en el Protocolo de Kioto, su responsabilidad como causantes del calentamiento global, y decisiones puntuales, concretas, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, son las demandas que los países en desarrollo han hecho a los países desarrollados, en esta XV Conferencia de Copenhague. Son hoy el punto de conflicto entre uno y otro bando, entre el “desarrollo” y el “subdesarrollo”. Así se entiende el abandono temporal de las negociaciones de varias naciones africanas, argumentando que los países ricos no estaban interesados en tomar decisiones contra las emisiones de gases. Así se expresan con claridad los argumentos plasmados en el comunicado especial sobre cambio climático de la VIII Cumbre ALBA frente a la XV Conferencia de Copenhague.

Trascribimos dos puntos de dicho comunicado realizado durante la Cumbre del 13 y 14 de diciembre de 2009, según el portal ALBA: 7.- “Constataron, una vez mas, que la crisis ambiental resultante del incremento de las temperaturas en la atmósfera es consecuencia del sistema capitalista, del prolongado e insostenible patrón de producción y de consumo de los países desarrollados, de la aplicación e imposición al resto del mundo de un modelo de desarrollo absolutamente depredador, y de la falta de voluntad política para el cumplimiento pleno y efectivo de los compromisos y obligaciones previstas en la convención y el protocolo de Kioto”.

13.- “Destacaron que los países desarrollados intentan desconocer esta deuda climática, que es la expresión concreta de su responsabilidad histórica en la Convención Marco de las naciones Unidas Sobre cambio Climático y del Protocolo de Kioto y que, por ello, están promoviendo un nuevo acuerdo donde su culpabilidad no quede en evidencia”.

Podemos prever, tras la XV Conferencia de Copenhague, que el debate post- Kioto seguirá con más intensidad, que la batalla política seguirá confrontando al mundo que se debate entre su supervivencia y un nuevo reacomodo político y económico del que depende hoy más que nunca.


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