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    Mundo en revolución

La Ofensiva Imperialista contra los países del ALBA

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En el New York Times – el 17 de febrero de 1992, apareció un artículo titulado: “El Pentágono imagina nuevos enemigos para pelear en la era de la post Guerra Fría. Siete escenarios de guerras en el siglo 21.” (Pentagon Imagines New Enemies To Fight in Post-Cold-War Era Seven war scenarios to the 21st century Patrick E. Tyler.

(http://www.nytimes.com/1992/02/17/Word/pentagon-imagines-new-enemies-to-fight-in-post-cold-war-era.html)

En este artículo Tyler hace referencia a un documento que le fue suministrado por un oficial del Pentágono.  En ese documento, el Pentágono propone desarrollar una estrategia para disuadir la reaparición en adelante de un “rival con la capacidad global como lo era la URSS, o una “coalición internacional con una política expansionista agresiva.” Para hacer esto, los Estados Unidos tendrían que mantenerse “en la frontera del conocimiento tecnológico y doctrinal” “y una capacidad creíble para ampliar las fuerzas militares.”

Es decir se trata de establecer un orden internacional unipolar, basado en la hegemonía militar como eje central de su política internacional, en todos los continentes. El imperialismo en su determinación pura: la guerra de agresión para consolidar la explotación de los pueblos en el proceso de Globalización Neoliberal Imperialista.

Después de haber fracasado el derrocamiento del Comandante Presidente Hugo Chávez, en los años 2002 y 2003 con el Golpe de Estado, Bloqueo Naval y Sabotaje Petrolero encubiertos con un “Paro Cívico,” la Revolución Bolivariana ha logrado consolidarse y fortalecerse.

La proposición del Gobierno Imperialista del tratado comercial para la América Latina denominado Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), abría un espacio de negocios para las grandes transnacionales y ofrecía como expectativa lograr un volumen de negocios superior al que tienen en la actualidad con la Unión Europea y Japón juntos, lo que significaba profundizar la colonización política, comercial, ideológica y cultural a través del ALCA y para lograrlo necesitan incrementar el despliegue militar en la región y la presión sobre las FARC en Colombia.

Ante esta amenaza, la política exterior del Gobierno Revolucionario Bolivariano propone la unidad de los pueblos Latino Americanos  a través de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América, (ALBA), que “...se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos, de sus recursos naturales -incluido su potencial energético-, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres” (Del documento político de la V Cumbre del ALBA.), esta proposición ha logrado conformar una alianza con la incorporación de Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda.

La ampliación de la alianza llegó hasta un punto crucial en Centro América con la incorporación de Honduras que posee la plataforma de agresión mas importante en esa región, “la Base de Soto Cano-Palmerola.” La incorporación de Honduras, a la alianza ponía en riesgo esta base estratégica que controla toda esa área.

El Tratado Torrijos-Carter en Mayo 1999, que cerro la base de aviación  militar norteamericana “Howard” en Panamá, modificó la distribución de las las fuerzas militares imperialistas en América Latina.

El cierre de la Base Howard  donde el Comando Sur operaba, afectó las misiones del  Departamento de  Defensa de los EEUU, forzando cambios en la presencia militar imperialista en Latino América y el Caribe. Mientras algunas funciones e instalaciones se trasladaron a la Florida y Puerto Rico sin dificultad, no ocurre lo mismo con los mecanismos donde se necesita la presencia militar activa para que continúen los programas en la región, especialmente los relacionados con actividades tales como entrenamiento de tropas bajo condiciones especiales, para operaciones de inteligencia conjunta y detección y monitoreo de la “producción y tráfico ilícito de drogas,” los cuales dependen del contacto directo en las zonas de tránsito y origen. Además, la capacidad para efectuar vuelos de reconocimiento cerca de las rutas y principales centros de producción de insurgencia guerrillera, se vio muy reducida.  
Sin la base Howard y con el fracaso del intento inicial de  continuar una presencia militar segura en la región a través del establecimiento de un centro multilateral contra las drogas en Panamá, las Bases de Operaciones Avanzadas "Forward Operating Locations (FOLs)" del Comando Sur modificarían substancialmente el teatro de operaciones en el continente. El Comando sur se mudó a Florida.

Estos hecho obligaron a EEUU a buscar aeródromos ya construidos donde instalar las Bases Operativos de Avanzada (FOL, en inglés), pequeñas instalaciones de bajo costo, para que se encargaran de las supuestas operaciones de vuelos antidrogas que se efectuaban desde Panamá anualmente. Finalmente, se crearon tres FOLs: uno en Manta (Ecuador), otro en Comalapa (El Salvador) y un tercero que usa los aeropuertos civiles de las islas de Aruba y Curacao (parte de los Países Bajos miembros de la OTAN). Los tres países concedieron el uso de parte de estas bases en tratados de 10 años.  Reconstruyendo con creces la “presencia post-Panamá en la región.”

La Base de Manta, Ecuador, cuando se aprobó la nueva constitución que prohíbe la instalación de Bases Militares extranjeras en ese país, los imperialistas yanquis  firmaron un acuerdo para usar 7 bases en el territorio colombiano, modificando nuevamente la distribución de sus fuerzas pero siempre con creces y ahora con  funciones de contrainsurgencia dentro del acuerdo, en el caso de Manta no ocurría sino en forma encubierta.

El concepto no era completamente nuevo. Ya desde los años ochenta han existido bases aéreas para la interdicción inteligencia y de transporte de drogas. La novedad que introdujeron los FOLs fue su pertenencia a una extensa red de instalaciones estratégicas de EEUU en América Latina y el Caribe. Los puestos hacen uso de aeropuertos para vehículos de diversas dimensiones, sofisticados equipos de inteligencia, radares y antenas satelitales. En su presentación de los FOLs ante el Congreso de EEUU, el general Charles Wilhelm ( jefe del Comando Sur, septiembre 1997 a septiembre 2000) se refirió a sus ventajas económicas frente al modelo anterior, que cubría las tareas de los FOLs desde Panamá. El General señaló que, mientras en su último año Howard había costado 75,8 millones de dólares, los tres aeropuertos elegidos hasta ese momento (Ecuador, Aruba y Curacao) requerían una inversión única de 122,5 millones de dólares, y que, una vez en funcionamiento, el costo anual de los FOLs no superaría los 18 millones. Pero además, según el Departamento de Defensa, los tres FOLs cubren un área geográfica mayor que la base aérea de Howard y ofrecen una cobertura más amplia en la zona de producción, penetrando más en el Pacífico Este.
(http://www.gpoaccess.gov/congress/senate/drugcaucus/index.html).
(http://www.resdal.org/Archivo/d0000015.htm)

La Estrategia Militar Nacional de 1997 señala también que la aplicación exitosa del poder militar depende del acceso al aire y al mar: “Nuestras fuerzas necesitarán acceso a infraestructura de apoyo en EEUU y en el exterior para proyectar nuestro poder en tiempos de crisis. Una infraestructura enroute que asista a nuestras fuerzas para establecerse rápidamente y posicionarse para dominar cualquier situación. (...) Estados Unidos buscará la cooperación de otros gobiernos (...) pero debe ser consciente de que no va a contar siempre con esa cooperación. Teniendo capacidad para penetrar a la fuerza, EEUU podrá garantizar el acceso a puertos marítimos y aéreos y a otras instalaciones (...) que le ofrecerán la posibilidad de estar presente allí donde sus intereses lo requieran.”.

(DoD, Military Strategy: Shape, Respond, Prepare Now – A Military Strategy for a New Era, 1997.  www.dtic.mil/jcs/core/nms.html.)

Esta óptica deja pocas dudas. Los FOLs en tiempos de crisis (léase, posibles conflictos bélicos) y/o cuando los intereses de EEUU lo requieran, encajan a la perfección en el esquema de una infraestructura enroute cuyo objetivo es ayudar a las fuerzas militares a tener agilidad  estratégica, presencia en el exterior, proyección de poder, y uso de fuerza decisiva. En este   sentido, vale la pena recordar que hace dos   décadas EEUU negaba enfáticamente que el   aeropuerto de Palmerola en Honduras le sirviese de base militar, cuando lo cierto era que   llevaba años funcionando como puesto de   avanzada para sus operativos en Nicaragua y  El Salvador. Por otra parte, también en tiempos de paz se mantiene vigente la posibilidad de obtener permisos para realizar vuelos fuera de los acuerdos antidrogas mediante autorizaciones diplomáticas (diplomatic clearance). Puesto que con las instalaciones de los FOL se crean infraestructuras que facilitan el acceso a todo tipo de avión, habrá una mayor utilización también misiones diferentes a las antidrogas.   
El ingreso de Honduras al ALBA pondría en peligro nuevamente la distribución y estrategia de EEUU en toda la región, debilitando su presencia militar avanzada, lo que para nosotros sería despliegue ofensivo.   

Dentro de esta estrategia general del imperialismo se inscribe la ofensiva actual  contra los países del ALBA, que comenzó en los hechos, con  el bombardeo de un campamento de las FARC en Ecuador y continuó con el derrocamiento de  Zelaya en Honduras, logrando imponer unas elecciones dirigidas por el gobierno golpista títere de Micheletti, para mantener la presencia militar antes de que una constituyente produzca  una Constitución como la de Venezuela, Ecuador y Bolivia que prohíbe las bases militares extranjeras en su territorio.

La instalación de 7 bases en el territorio Colombiano y el despliegue de 16 mil hombres del ejército Colombiano en la zona fronteriza del Arauca, fortalecen la presencia militar del imperialismo norteamericano en América del Sur en su fase ofensiva. Estas acciones de despliegue ofensivo, están dirigida contra los países del ALBA, alianza que ha sido considerada por el Consejo Nacional de Seguridad norteamericana como una coalición de países con propósitos expansionista.

Por otro lado, la crisis actual de la energía, expresada fundamentalmente en el agotamiento del petroleo y la imposibilidad de ser sustituida a corto plazo, la crisis en el Asia Central que podría expandirse si es atacado Irán por las fuerzas imperialistas norteamericanas y  sionistas,  zona por donde pasa el 40 % del petroleo mundial que abastece a Europa y a los EEUU, hacen de los países del ALBA, que constituyen una organización liderizada por el ideal bolivariano de solidaridad, complementariedad y unidad de los pueblos en lo cultural, político, económico y militar, poseen en su conjunto la riqueza energética mas importante de la tierra, además de sus  recursos minerales, de biodiversidad y agua. Venezuela dentro de este contexto, aparece como el país, que por ser el mas importante por sus ricos yacimientos de petróleo y gas, siendo la primera reserva mundial de petróleo, y el primer país que comenzó una política de transformación social y de recuperación de la soberanía política y económica que ha logrado poner el petróleo al servicio del desarrollo nacional y de la inclusión social y ha emprendido una transición al socialismo, se constituye para el imperialismo norteamericano en un objetivo militar. Esta visión del Consejo Nacional de Seguridad se inscribe dentro de esa nueva estrategia de disuasión que aparece en el  documento descrito por Patrick E. Tyler y demás documentos citados.

Por todo esto y más, se hace necesario una estrategia conjunta de los países del ALBA, y de los pueblos de América Latina, para disuadir al Imperialismo norteamericano, de la agresión que está en ciernes y se está ejecutando permanentemente a través de la estrategia indirecta, utilizando al Gobierno de Colombia y a los enemigos de la Revolución Bolivariana dentro del país, constituidos en partidos mercenarios de la contrarrevolución golpista.

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