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Costa Rica
Consideraciones y reflexiones sobre la unidad y el proceso electoral del 2010
Por: Ricardo Segura Ballar
Fecha de publicación: 03/12/09
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Sobre la unidad del movimiento del NO

En este año electoral 2009 se hicieron algunos intentos de unidad electoral (coalición) con el propósito de que el movimiento del NO al TLC pudiera presentar un frente único de cara a las elecciones de febrero del 2010. Si bien el tema de la unidad fue llevado y traído a lo largo de este año, los esfuerzos para conformar un “gran frente electoral del NO” resultaron infructuosos. Se prepararon varios documentos (proclamas, programas, cartas de intenciones, agendas mínimas, etc.) y se hicieron innumerables reuniones todo tendiente a conformar la unidad de las fuerzas del NO para enfrentar la propuesta neoliberal en las elecciones del 2010. Nada de eso produjo efecto alguno. Esta insistencia por la unidad llegó inclusive a que se calificara de estúpidos1 a algunos de los representantes del movimiento patriótico, que, “supuestamente” le habían puesto una barrera infranqueable a la unidad política y electoral del movimiento cívico.

Para los que hemos venido analizando, en la Comisión Nacional de Enlace, el proceso anterior y posterior al resultado del 07 de octubre de 2007, la construcción de la unidad en la acción, no solo antes de esa fecha sino después de la misma, fue siempre un proceso complejo por los intereses subyacentes, las diferentes agendas y la heterogeneidad política ideológica de las organizaciones que conformaron el movimiento del NO. La experiencia de construcción unitaria que se enmarcó en la lucha contra el TLC nos permite ilustrar sobre algunos asuntos. La construcción de esa unidad en la acción puede ubicarse en tres fases, la primera de ellas (2002-2005) se produjo cuando se iniciaron los procesos de acumulación de fuerzas, resistencia y acción de masas contra el Tratado de Libre Comercio, en el marco de la Comisión Nacional de Enlace2 y que en alguna medida culmina con la Cumbre Social del 14 de abril de 2005 celebrada en el Teatro Melico Salazar.

La segunda fue en el marco de la Coordinadora Nacional de Lucha contra el TLC entre mediados del 2005 y abril del 2007. Cabe recordar que fue precisamente en agosto de 2006 cuando se consolidó el objetivo de derrotar el Tratado mediante la acción de masas, la movilización y la resistencia, tomando como referencia el marco unitario y la propuesta táctica-estratégica de la Coordinadora Nacional. Ese mismo mes se colocó (sin consulta con el movimiento popular) la tesis del referéndum, promovido principalmente por los sectores de centro derecha del movimiento del NO, que contaron con el respaldo de sectores políticos de izquierda y centro izquierda y parte del movimiento popular y sindical, como método para resolver la contradicción planteada por el TLC. Esas dos tesis, contrapuestas por el fondo y forma hicieron corto circuito en febrero de 2007. Cabe recordar que como parte de los métodos de convencimiento a favor del referéndum, para septiembre de 2006, ya se había instrumentado una feroz campaña de descalificación, de provocación y aislamiento dirigida hacia distintos dirigentes de la Coordinadora Nacional, especialmente hacia los vinculados con la Comisión Nacional de Enlace que habían mostrado una firme oposición a la convocatoria del referéndum consultivo promovido por José Miguel Corrales.

La movilización del 26 de febrero de 2007 logró que el largo proceso de acumulación de fuerzas se expresara masivamente en las calles, pero igual fue un momento de agudización de las contradicciones de las partes en lucha contra el Tratado, porque por un lado surgieron con más fuerza los llamados a una huelga nacional y por el otro, los llamados a la convocatoria de un referéndum como instrumento para dirimir la contradicción del TLC y según sus proponentes evitar la confrontación social; ambas posturas en franca contraposición. En abril de ese año, el Poder Ejecutivo, ignorando los argumentos del grupo que lo promovía desde la ciudadanía, aceptó la convocatoria a referéndum, bajo sus reglas, incluso con los votos del PAC, partido opuesto a ese Tratado. Así, desde nuestro balance, el movimiento popular perdió la iniciativa táctica y política y a partir de ese momento la estrategia de lucha que se había diseñado y puesto en práctica desde la Coordinadora Nacional se desmontó y se inició un replanteamiento de la misma. El proceso unitario entraría en una nueva fase, muy distinta, con un evidente, acumulado y muy fuerte distanciamiento político ideológico en cuanto a concepciones y métodos de lucha provocado por el drástico viraje en el objetivo estratégico, claramente distinto: derrotar el TLC en las urnas.

La tercera fase se da durante el proceso del referéndum (abril a octubre de 2007). En este proceso, el tema de la unidad se hizo mucho más complejo porque intervenían directamente los intereses partidarios y las potenciales aspiraciones políticas. Sin entrar en detalles, para mediados de septiembre e inicios de octubre el movimiento del No presentaba fisuras evidentes en cuanto a forma y fondo sobre como se había conducido ese proceso electoral. Con el resultado obtenido el 07 de octubre la fractura y la disolución estaban a un paso. En las Asambleas del 13 y 27 de octubre pero especialmente en la del 10 de noviembre quedó sellada la suerte del movimiento del NO.

Como se mira, el tema de la unidad y de la conformación de una coalición3 electoral para efectos de las elecciones del 2010 tenía que pasar por el tamiz de las experiencias unitarias del movimiento popular durante la lucha contra el TLC y los esfuerzos por crear una coalición para enfrentar a los neoliberales en el 2006. No bastaban los esfuerzos personales ni las acciones voluntaristas porque existían experiencias, especialmente cuando se entró en la fase electoralista y definitoria de la lucha, que fue el referéndum, que habían abierto profundas heridas en el tejido del movimiento que luchó contra el TLC.

No es por lo tanto correcto calificar de “estúpidos” a algunos representantes del movimiento patriótico costarricense. No fue la “estupidez” lo que condujo a que los intentos de una potencial coalición no fructificaran. Otra cosa, el movimiento del NO era muy heterogéneo en el plano político ideológico. Una vez alejado de la consigna unitaria (NO al TLC) el movimiento se enfrentó a su propia condición, es decir, la diversidad político ideológica. De manera que, no podía fructificar un proceso unitario cuando algunos (as) querían poner en “automático” el asunto de la unidad “desde arriba”, sin considerar tres asuntos determinantes, la derrota del PAC en el 2006, la derrota estratégica del movimiento popular en el 2007 (con las correspondientes responsabilidades políticas) y el análisis y resultados de las experiencias unitarias durante el proceso de lucha contra el TLC. Una revisión crítica de estos asuntos, quizás, pueda relanzar modalidades de unidad superiores para enfrentar las luchas que se avecinan, mucho más complejas y quizá con mucho más radicalidad.
El movimiento del NO dentro del proceso electoral y el escalamiento de la nueva derecha

Entramos en este momento a una fase definitoria de la campaña electoral. Nueve partidos están en la brega electoral, PAC, FA, PASE, PIN, AP, PLN, USC, ML, RC. El Movimiento del NO va fragmentado en cinco partidos, uno mayoritario, el PAC, otros apenas emergentes y con pocas probabilidades de éxito. Alberto Salom4, diputado del PAC, ubica a ese partido en el centro político, es decir, no arriesga ni para un lado ni para el otro. Aquí cabría retomar el criterio de Saramago cuando nos advierte que la derecha empieza en el centro. Extendiendo el criterio de Saramago, el centro se inventó como una cómoda ubicación política para encubrir posiciones de derecha. Igual, Víctor Ledezma, Presidente del Tribunal Electoral de AP (de reciente creación) manifestó que la ideología de ese partido es de centro5, aunque esto esté contradicho por documentos6, posiciones y declaraciones7 que lo deslizan hacia el centro izquierda. El FA dice ser la izquierda en el espectro, pero por su composición se puede ubicar en el centro izquierda. El PASE8 y el PIN se podrían ubicar en una corriente de centro. Estos cinco partidos irán a disputar, no solo la Presidencia de la República, sino también los primeros puestos a diputados (as). No es fácil la tarea tomando en cuenta la cantidad de partidos y que deben esforzarse por diferenciar ideológicamente sus discursos para atraer al electorado. Cabe decir que, ante el fraccionamiento y la dispersión, muchos de esos partidos no soportarán la prueba del 2010, es decir, habrá bajas, lo que potencialmente podría abrir las puertas a otro sujeto político-electoral posterior a febrero de 2010, asunto sobre el cual habría que desarrollar un análisis.

Frente a ellos, el PLN, que tiene una candidata débil, Laura Chinchilla, que en la práctica es una caja de resonancia dócil del gobierno derechista de Oscar Arias. La acompaña Luis Liberman9, un banquero representante de los ricos y poderosos. Los resultados de las últimas encuestas le favorecen en este momento pero es muy posible que después del desastre de los puentes, pletinas, corrupción del gobierno, matanza de agentes del OIJ, informes del INEC , del Estado de la Nación y de la encuesta de opinión pública de la Escuela de Matemáticas10, donde se califica como terrible al gobierno de Oscar Arias, los porcentajes de aceptación disminuyan. Laura Chinchilla representa a un PLN traspasado por la derecha y apoyado por la oligarquía nacional que ante el debilitamiento de los partidos tradicionales miró en Oscar Arias la posibilidad de recomponer las cosas y lo colocó, traspasando la Constitución Política, como presidente de Costa Rica para imponer un proyecto neoliberal y contrarreformista.

Dos partidos más están en la brega electoral, uno es la USC (antes PUSC), que efectivamente se vio muy afectado por el retiro apresurado del ex presidente Calderón Fournier. Trata de tomar oxígeno con Luis Fishman, político hábil y con experiencia en la lid electoral que ya plantó una agresiva campaña de medios para posicionar su nombre y el de la USC. Dispone de recursos, tiene olfato y experiencia política. Sabe que el nicho del centro estará muy solicitado y posiblemente desplace a la UCS un poco hacia “la izquierda”, es decir, buscará el nicho del centro izquierda con un posible discurso populista y agresivo contra el gobierno. Esto de alguna manera lo planteó la diputada Lorena Vásquez11 cuando afirmó en el Diario Extra que la Unidad con su viraje (no refiere hacia donde viró) dejaba un gran vacío en el centro político nacional. Se infiere entonces que la USC con Luis Fishman dio un viraje del centro hacia el centro izquierda. Lorena Vásquez se define como una socialcristiana de centro, igual que el PAC.

El otro partido es el Movimiento Libertario, que representa para los efectos la nueva derecha, algo así como el “lanzador de relevo” del ya agotado proyecto arista. A esta situación es a lo que hay que ponerle mucha atención. Con un discurso populista (que cala en sectores pobres y desclasados) y quizás el más agresivo contra el gobierno, este partido, viene escalando en su posicionamiento ante el gran público. El Movimiento Libertario representa a una derecha ideológica que está siendo escalada para ocupar una posición de relevo ante las nuevas circunstancias internas y externas. Internas porque el proyecto arista con Laura Chinchilla sufre un desgate que a corto plazo augura su fin y externas porque el proyecto libertario, es parte de los intentos de recomposición de la derecha del siglo XXI a nivel continental. Honduras y las bases de EEUU en Colombia son parte de esa recomposición y reposicionamiento.

Su escalamiento en las encuestas es significativo, una de ellas lo coloca en segundo lugar y esto no obedece a ninguna casualidad. Este tema está relacionado con la posibilidad de un debilitamiento de Laura Chinchilla que efectivamente obligaría ir a segundas elecciones. Ahí es donde cobra importancia la figura de Otto Guevara y del partido que representa. Es importante entonces ir teniendo en cuenta el posible escenario de una segunda ronda electoral con el Movimiento Libertario como segunda fuerza, situación absolutamente favorable para los sectores dominantes que estarían ultimando a la “amenaza” del centro que representa el PAC y de paso al centro izquierda.

Mientras que la campaña del Movimiento Libertario entra atacando de frente a Oscar Arias, a su ungida Laura Chinchilla y al descompuesto equipo de gobierno, el PAC por el contrario instrumentó una campaña “liviana”, desde el cálido centro, tratando de hacernos despertar para que encontremos “la Costa Rica que queremos”. Evitando la confrontación, abre un vacío, está perdiendo la iniciativa táctica y política, al igual que lo hizo el movimiento popular cuando fue llevado a la emboscada del referéndum.

En política no hay vacíos. El ejemplo que más ilustra esa premisa fue la situación que se presentó con la implosión de Fuerza Democrática antes de las elecciones del 2002. El partido que aprovechó ese vacío fue precisamente el PAC, recién constituido. Resulta que ahora es el PAC el que empieza a dejar un vacío político al no contar hoy con el apoyo general de un movimiento que se había unido en torno a la consigna del No al TLC y su principal líder y la misma organización, lucen sin resuello y sin las agallas suficientes para hacerle frente a la derecha arista.
Sin duda el momento es complejo. Es claro que, por la cantidad de partidos políticos que conformaron el movimiento del NO y que, de seguir la tendencia apuntada, los resultados electorales en el año 2010 no serán favorables y se podría a como están las cosas presagiar otro octubre negro. El movimiento popular debe tomarse muy en serio (la Comisión Nacional de Enlace debe hacer todo lo posible para estimular el debate) la reflexión y el análisis sobre lo que puede ocurrir en Costa Rica si efectivamente la derecha de relevo, en este caso el Movimiento Libertario, logra escalar a una segunda posición, situación que se complicaría aún más si la marioneta de los Arias, Laura Chinchilla, es obligada por los hechos a una segunda elección frente a los libertarios.
Para el movimiento social y sindical se vuelve fundamental acelerar y profundizar el debate de cómo redefinir la estrategia para la recomposición del movimiento popular y para que éste retome la iniciativa táctica y política. No es una tarea fácil pero es fundamental asumirla como la tarea del momento. En ese sentido, sirvan estas consideraciones y reflexiones para estimular el debate y la discusión, no solo a lo interno de la Comisión Nacional de Enlace, sino también a lo interno del Movimiento Nacional de Resistencia, instancia unitaria a la cual habría que darle una gran solidez, conducción y contenido político ideológico, en vista de los tiempos que se avecinan.

Ricardo Segura Ballar, documento insumo para la Comisión Nacional de Enlace.

10 noviembre 2009

ricardosegura@ice.co.cr
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