Los regalitos de Chávez o las virtudes del internacionalismo revolucionario
Por Luis R Delgado J
En los últimos años ha sido persistente la denuncia por parte de la derecha opositora, del supuesto despilfarro de recursos que impulsa el Gobierno Bolivariano con sus políticas de cooperación internacional. Para estos voceros retardatarios se ha tratado de una “regaladera de plata” destinada a comprar las conciencias y el respaldo de otros gobiernos del continente, con el agravante que en Venezuela siguen existiendo un conjunto de necesidades y problemáticas que deben ser prontamente solucionadas.
Obviamente se trata de otra matriz de opinión destinada a deslegitimar al Gobierno de Hugo Chávez en el seno de la sociedad venezolana para impulsar una ofensiva que dé al traste con el Proceso Bolivariano. Sin embargo, es una política de manipulación que ha causado cierta confusión en el seno de nuestra sociedad, hay compatriotas que algunas veces se quedan callados frente a estas acusaciones de la derecha, otros incluso se preguntan si realmente no se trata de un despilfarro que nos deja sin recursos importantes para resolver nuestras primeras necesidades, algunos afirman “¡si vas ayudar a arreglar la casa del vecino, por qué no arreglas antes la tuya!”.
Por esta razón es importante dar algunos aportes al debate, que nos permiten entender la importancia de las políticas de cooperación y solidaridad internacional impulsadas por el Gobierno Bolivariano:
Multipolaridad y complementariedad
Uno de los obstáculos fundamentales que tienen los pueblos del mundo para desarrollarse de forma soberana e integral, lo constituye la pretensión de los Estados Unidos y el resto de las potencias imperialistas de instituir un mundo unipolar, donde se ejerce una dominación absoluta por parte de las corporaciones transnacionales, por parte de los sectores más monopólicos del capital mundial. Frente a esto el proyecto Bolivariano en estos últimos 10 años ha impulsado la propuesta de Multipolaridad como forma de contrarrestar los más oscuros planes del Imperialismo para adueñarse del planeta.
La Multipolaridad requiere el impulso de políticas de integración internacional de diversos pueblos y gobiernos, para romper los lazos de la dependencia con los centros de poder, por lo tanto deben diversificarse las relaciones internacionales, que en nuestro caso estuvieron durante más de 100 años estrechamente subordinadas a los intereses norteamericanos.
La Multipolaridad parte entre otros principios del desarrollo de la complementariedad, se trata de que los países pobres sepan aprovechar cada una de sus potencialidades para impulsar su desarrollo integral, más allá de los criterios mercantiles. Venezuela en este sentido, ha desarrollado su política internacional solidaria apoyándose en su condición de potencia energética mundial.
Para ello ha fortalecido el papel de la OPEP frente a la rapacidad de los países capitalistas industrializados, en la región conformó PETROCARIBE, para cooperar en el desarrollo integral de las naciones caribeñas y centroamericanas para las cuales los precios de los hidrocarburos constituían un gasto de dinero exorbitante que las condenaba a la pobreza porque el gasto social se empequeñecía año tras año. Petrocaribe y el ALBA a mayor profundidad, buscan construir formas superiores de comercio donde el ser humano esté por encima de los criterios mercantiles, no se trata que uno u otro país regalen sus recursos, se trata de brindar facilidades para el pago de los productos. En este sentido Venezuela no ha regalado nada, ha intercambiado productos a precios solidarios y condiciones ventajosas para las partes.
Pero no sólo eso, nuestro país se beneficia por el hecho que las otras naciones que necesitan recursos energéticos para su desarrollo nos pueden pagar con otros productos sin necesidad de dinero, con productos agrícolas, con insumos industriales, con servicios de calidad como es el caso de apoyo invalorable que ha dado Cuba a las misiones sociales. Habría que preguntarse ¿qué valor monetario tiene haber alfabetizado a más de 1,5 millones de personas? ¿Cuánto valen las cientos de miles de personas que se han salvado por la atención médica cubana? ¿Cuánto petróleo cuesta haberle devuelto la vista a miles de compatriotas? ¿Qué cuesta alimentar bien a millones de personas? ¿Realmente podemos cuantificar monetariamente la dignidad que ha conquistado nuestro pueblo en la última década?
A la derecha le duele que se vendan a precios solidarios el 15% del volumen de nuestra producción en hidrocarburos a nuestros pueblos hermanos, pero no le dolió cuando le regaló en buena parte del siglo XX el 95% de nuestra producción petrolera a las trasnacionales norteamericanas a precios ridículos como los 7 dólares por barril en el año 98.
Bolivarianismo e Internacionalismo Revolucionario
Pero debemos resaltar que más allá de la importancia indiscutible que en materia económica han tenido las distintas iniciativas de integración internacional promovidas por el Gobierno Bolivariano, iniciativas que nos han dado mayores niveles soberanía al diversificar nuestros mercados y nuestras fuentes de inversión, lo fundamental de estos hechos ha sido el saldo político en la lucha antiimperialista y en el blindaje moral, político y económico de nuestra Revolución.
La gesta bolivariana y la experiencia de más de 160 años de internacionalismo proletario, nos enseñan que una revolución debe romper el cerco internacional que le trata de imponer el imperialismo para asfixiarla desde afuera, y la mejor forma para hacerlo es el ejercicio de la solidaridad internacionalista, no solo por motivos estratégicos de sobrevivencia, sino también para coadyuvar que otros pueblos se liberen de la cadena imperialista.
En el caso de nuestro país, la consolidación de una Revolución Continental es una de las máximas garantías para la consolidación de nuestra Revolución Bolivariana, cualquier revés que sufra un país hermano que esté impulsando un proceso de cambios, es una derrota nuestra porque la lucha es la misma, el enemigo es el mismo, el Imperialismo Norteamericano, el Capitalismo.
Por otro lado el problema de la solidaridad, es un problema ético, si nos duele la injusticia de un ser humano, nos debe doler cualquier injusticia que se cometa sea en el país que sea. El nacionalismo burgués es una forma de pensar egoísta que nos hace indolentes ante los problemas de los pueblos hermanos y nos condena al aislamiento, a la ignominia de ser una colonia.
Construir el Poder Popular es nuestra tarea
Para concluir y volviendo al tema de si contamos o no con suficientes recursos para solventar nuestras problemáticas nacionales, la respuesta es SI, sí contamos con suficiente capacidad financiera para optimizar el trasporte público, construir viviendas, combatir la inseguridad, entre otras cosas. Realmente el problema no son las políticas de cooperación y solidaridad internacionalista que impulsa el Gobierno Bolivariano, las cuales han sido por el contrario sumamente beneficiosas desde un punto de vista político y económico, el problema debemos buscarlo en la administración de nuestros recursos, en la prevalencia de fenómenos heredados de la vieja sociedad como son la corrupción, el burocratismo y la ineficiencia.
La existencia del Estado Burgués en Venezuela, implica la presencia de una deformación estructural que despilfarra los recursos de la Renta Nacional para el beneficio de pocos, aunque el Proceso Bolivariano ha avanzado mucho en materia de equidad en la distribución de la riqueza, todavía falta mucho por avanzar.
Solo la construcción de un vigoroso Poder Popular que tenga la capacidad de controlar los destinos de la riqueza socialmente producida, podrá erradicar los negativos fenómenos típicos de la institucionalidad burguesa, podrá liquidar la corrupción y la ineficiencia, verdaderas responsables del despilfarro de recursos necesarios para el desarrollo pleno de la sociedad.
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