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    Mundo en revolución

Populacho imbecilizado
Por: Libardo García Gallego
Fecha de publicación: 13/07/08
imprímelo mándaselo a
tus panas
Por respeto a las personas el doctor Carlos Gaviria Díaz se refiere con el eufemístico adjetivo "imbecilizado" a la mayoría de ese 85 ó 90% de colombianos afectos incondicionales al gobierno de Alvaraco Urrifle Balas, a esos que no tienen "qué echarle a la olla", de los estratos 1 y 2, pobretones, hambrientos, desocupados, mendigos, indigentes, analfabetas sociales, quienes son incapaces de comprender las causas de su miseria, bien por carencia de herramientas teóricas o porque la eficacia de la educación burguesa los tiene tan alienados que no alcanzan a vislumbrar un futuro en condiciones de justicia social, de igualdad y democracia, como lo está exigiendo desesperadamente el mundo actual. Otros menos cultos y más ordinarios decimos "pueblo de tarados, estúpidos, imbéciles, tontos, etc.", aunque no por rebajar a las personas a la condición de brutalidad o animalidad sino para recordarles que la clase dominante, la de los ricos, la de la minoría plutocrática, la de los afortunados hijos de los "dueños" del país, le han impuesto a los de abajo, a los excluidos, a los esclavos modernos, su anticientífica interpretación del mundo físico y humano.

Y es que a quienes no han leído mas que la "Alegría de leer", la "Coquito", la "Cartilla Charry", el "Catecismo del Padre Astete", la "Santa Biblia", etc., y han vivido bajo la única influencia de las opiniones pro burguesas, esparcidas profusamente por predicadores religiosos, periodistas de radio, prensa, televisión, revistas y altos funcionarios del gobierno, les resulta casi imposible mirar con otros ojos el espacio, el planeta y a su alrededor. ¿Qué puede esperarse de un pueblo que ignora las diversas maneras de interpretar la historia natural y social, de quienes ni siquiera han leído el Manifiesto Comunista?

La concepción de un mundo sometido a la ley de la competencia, como "inexorable condición" para lograr el progreso social y personal, es lo que nos impide vernos como seres humanos convivientes, con igualdad de derechos y obligaciones. Algunos sostienen la imposibilidad de vivir en forma racional dizque porque existen muchos congéneres llenos de vicios: malignos, perezosos, envidiosos, vividores, incapaces, y que, en consecuencia, tenemos que vivir al estilo salvaje, tal cual lo explicara el naturalista Charles Darwin en su ley de la selección natural o de la supervivencia del más fuerte. De acuerdo con esta teoría la evolución natural está por encima de la racionalidad humana, como si ésta no fuese producto de aquélla. Visto así el ecosistema terrestre, lo lógico es que exista una cadena alimenticia humana donde las personas son simultáneamente depredadoras y depredadas, siendo las inferiores alimento de las superiores. De aquí parte la justificación de la existencia de unos países que viven a expensas de otros, de unas multinacionales que aplastan a las microempresas, de unos magnates o multimillonarios apoderados de los recursos con que muchísimos otros seres pudieran vivir dignamente. La ley del más fuerte es la que explica y justifica la existencia sin fin del sistema capitalista, donde unos pocos no sólo se engullen los recursos de los demás sino que imponen las normas de vida y las formas de pensar.

Lo anterior es lo que estamos padeciendo en Colombia con el beneplácito de los más débiles.

La oligarquía, encabezada por Alvaraco, terminó la tarea iniciada por el liberalismo, con César Gaviria al frente: la privatización de todas las empresas del Estado Colombiano; acabó de entregar a las multinacionales y a unos pocos nacionales lo que nos quedaba de patrimonio social; redujo a cero las conquistas laborales, conseguidas durante decenios mediante la lucha de los trabajadores; a los empresarios les amplió las facilidades de extracción de plusvalía a fin de que fuesen más competitivos en el mercado global. Todo esto lo ha logrado gracias a que ha convencido al populacho, a los esclavos modernos, de la posibilidad de alcanzar una vida mejor mediante la normatividad burguesa, tapándoles la boca con indignas migajas epulónicas y haciéndoles creer que los culpables de su pobreza son las guerrillas revolucionarias, las mismas que nacieron y perduran debido a la sempiterna ausencia de verdadera democracia y de justicia social. Y por si fuera poco, el gamonal impuso desde la cima estatal la falsa moral que justifica cualquier medio para obtener sus fines protervos: pago a los sapos, a los traidores, a los masacradotes.

El, depositario de la verdad, quiere perpetuarse en la Presidencia para consolidar el proyecto hegemónico de la burguesía colombiana, inspirado por y construido en compañía de la más intransigente, mezquina y ultra reaccionaria burguesía internacional, en especial la de Estados Unidos, a cuya cabeza está el invasor y sanguinario Bush. Ese perverso proyecto que eliminará a los pobres pero no las causas de la pobreza, pretende, además, convertir a Colombia en colonia de Norteamérica, al estilo Puerto Rico pero más Pobre.

Seguiremos interpretando este mundo con los ojos del humanismo científico.

simiodebuenas@gmail.com
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Libardo García Gallego


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