Ponencia Central en la Semana Mundial de África, UBV2008

Recursos naturales y soberania factor de desarrollo de los pueblos

Estimados amigos y amigas

"Pensemos en la vida, pensemos en la humanidad, pensemos en cómo salvar al planeta tierra"

Así se dirigió el Presidente Evo Morales Aymará a los jefes de Estado del mundo presentes en la 62 Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre de 2007.

Hoy hemos querido exponer ante ustedes algunas reflexiones consideradas de interés para el mundo entero, y en particular para los pueblos del Sur. Voy a ahorrarme hacerle un inventario demostrativo de las inmensas riquezas que poseen América, África y Asia. Resumo esto en pocas palabras: No hay recurso natural que no esté en nuestros países de manera generosa, por encima del resto del mundo. Si quieren una cifra aproximada tomen por verdad comprobada que aproximadamente el 80% de los recursos naturales está en los países del Sur. Y para darle mayor valor, también el 80 % de la humanidad está en el Sur.

Visto de esta forma, espiritualmente hablando, el planeta tierra fue concebido de manera perfecta: 80 para 80 y 20 para 20 (80/80 y 20/20). Pero una cosa es la sabiduría de la Madre Tierra, del Universo y otra es la historia desigual de la humanidad. Resulta que los números se invierten, y el 20% de la población, consume el 80 % de la producción mundial. Para ello el norte, se ha valido ideológicamente de la aplicación del modo de capitalismo salvaje que con métodos excluyentes ha venido haciendo uso de los recursos naturales propios y extraños.

En 1952, al considerar que la energía y los recursos naturales son de gran importancia para los países la ONU, muestra su preocupación por la gestión de estos recursos, especialmente en los países en desarrollo, es decir, en los pueblos del Sur. Tras intensos debates, aún influenciados por la recién concluida Segunda Gran Guerra Europea en 1945, la Asamblea General declaró que los países en desarrollo tienen "el derecho de disponer libremente de sus recursos naturales" y que deben ser utilizados para realizar sus planes de desarrollo económico de acuerdo a sus intereses nacionales.

Por supuesto, la declaración se aprobaba en una Asamblea General dominada por los países del Sur, concientes en su momento de la voracidad capitalista y de los planes de libre comercio que ya predicaba con fuerza el Acuerdo General de Aranceles y Comercio, el  GATT, hoy en día administrado por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Desde 1952, los países del Sur verían asombrados como la industrialización del norte consumía sus propios recursos y se adentraba en los del Sur. La segunda división internacional del trabajo daba tareas precisas de producción a los países del Sur de acuerdo a las necesidades de los del Norte, creando una periferia en torno al centro, ósea los países monetariamente ricos. La industrialización se reserva al Norte, y la extracción de materias primas y algunos productos agrícolas a gran escala al sur. Salvo excepciones, el Norte apenas permitía destellos de industrias pesadas y ensambladoras en algunos países aliados, una manera también de crear mercado para la exportación de partes e insumos industriales.

La descolonización de África, si bien produjo un boom socialista con luchadores- pensadores de la talla de Amilcar Cabral, Kruma, Machel, Toure, Nasser, Nyerere, entre otros, no evitó el avance sostenido de las empresas transnacionales de Europa que codiciaban las inmensas riquezas minerales, forestales y pesquera de África. Esa presencia transnacional no generó desarrollo alguno, ni siquiera influyó en el empleo. Por el lado de las regalías, estas eran y aún lo son, tan bajas que en muchos casos no superan el 5%. Es decir, la explotación transnacional en el Sur no generaba, ni genera, mayores beneficios. Todo lo contrario, África a mayor cantidad de recursos naturales mayor deuda externa.

Situación similar ocurrió en América Central y América del Sur. La división internacional del trabajo condenó a Centro América a la producción de bananos y en algunos casos café, lo que le valió el grosero mote de "república bananeras". En Suramérica, el papel fue de proveedores de petróleo, estaño, cobre, café, oro y piedras preciosas.

Nuestras tierras se llenaron de monocultivos y se perdió la diversidad agrícola así como las viejas técnicas ancestrales. Sólo las comunidades indígenas de Perú, Bolivia y Ecuador, conservaron sus métodos de cultivo y cuidaron de la variedad agrícola. Desaparecieron el conuco, la granja familiar y apenas sobrevivieron algunas casas con patios productivos. El sector creativo artesanal fue absorbido por las industrias y área comercial y de servicios. Los campesinos, artesanos, y personas de oficios varios cambiaron su actividad por la economía informal, oficinistas, trasporte y otras actividades no productivas de insumos y bienes para el consumo.

En los años 1960, los países se organizan en la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) como contrapeso a políticas de libre comercio del GATT. Allí alcanzan algunos logros como el sistema general de preferencias arancelarias, a fin de evitar que sus países se vieran inundados de productos del norte y poder exportar algunos bienes que le proveyeran divisas para afrontar las crecientes importaciones provenientes del norte. El gran déficit era cubierto con deuda externa que a veces iba a parar a los bolsillos de los corruptos.

En los años 1970 surge el Grupo de los 77 en el seno de la UNCTAD, y luego los No Alineados (NOAL), que siempre tenían como principal bastión la defensa del comercio justo y la metas del desarrollo de los países del Sur. Fue el tiempo cuando los países industrializados acordaron otorgar 0,7 % de su PIB como "Ayuda Oficial para el Desarrollo", una de las más grandes ironías de la historia económica de la humanidad, donde quienes saqueaban las riquezas naturales del Sur, ofertaban ayudar al desarrollo con un porcentaje más que menesteroso, el cual además jamás han cumplido.

Fue también en los años 1970 cuando las empresas transnacionales para contrarrestar el auge del G77 y los No Alineados, crean la Trilateral Trasnacional de clara orientación liberal que divide al mundo en primero, tercero y cuarto mundo. Donde el criterio era privilegiar las relaciones con los países productores de hidrocarburos, y clasificando a los otros como cuarto mundo, los que sólo recibirían las migajas del capitalismo.

CONCIENCIA DE LOS RECURSOS

Pero como el mundo da muchas vueltas, los recursos, incluyendo los energéticos continuaron apareciendo en los países del Sur. El petróleo y el gas surgieron en África, concretamente en el Golfo de Guinea, en Sudan, Mauritania. Y las potencias movieron sus transnacionales petroleras al continente madre.

La lucha del Sur por el uso de sus riquezas continuó en los escenarios internacionales distintos a los clásicos Norte – Sur. Así, en la inédita cumbre de Países Árabes Suramericanos en Brasilia 2005, los países acordaron a propuesta de Venezuela
 
"Reafirman el derecho eminente de los Estados sobre sus recursos naturales como fue establecido en diversas resoluciones de las Naciones Unidas, así como los derechos soberanos de los pueblos de disponer de dichos recursos de acuerdo con sus intereses. En este sentido, ratifican el derecho de los Estados de establecer las contribuciones que juzguen más equitativas, así como coordinar políticas de defensa de precios justos para sus exportaciones agrícolas y rechazar todas las medidas discriminatorias y proteccionistas".
 
Es decir, en todo momento el Sur ha estado conciente de sus derechos, de sus recursos naturales. No obstante, no ha podido hacer valer esas palabras, sencillamente por la falta de capitales, y más aún por la falta de organizaciones propias en las áreas financieras para afrontar los retos del desarrollo orientado al bienestar de los pueblos.

RAPACIDAD CAPITALISTA

Ahora bien, ante esto que ha sucedido, las preguntas obligadas, con respuestas conocidas son:
¿Qué está pasando en el planeta tierra que parece no alcanzar para todos?
¿Por qué los problemas de cambio climático, contaminación, escasez de agua dulce, desertificación, crisis alimentaria?
 
En torno a ella, el mundo se organiza en conferencias, decreta día de la tierra, del agua, de la biodiversidad, el año de los bosques, la década del desarrollo, programas de medio ambiente, de desarrollo, de alimentación, generalmente dependiente del sistema de Naciones Unidas, para tratar de salvarse o concienciarse. Lo hace desde 1952. Los documentos y resoluciones son abundantes, al igual que las buenas resoluciones, pero los resultados no son nada alentadores.
Vamos a citar solo algunos casos muy relacionados entre sí:

BIODIVERSIDAD Y BOSQUES

Periódicamente nos alertan sobre la desaparición de los bosques y selvas. Las amenazas a los bosques no son simples amenazas a los árboles. Ver desaparecer un árbol no es sólo un asunto sentimental o poético. Mientras el planeta se queda sin árboles se va todo lo que dependa de ellos, vegetales, animales, medicinas y el agua.
La valiosa madera para construcción o combustible es causa de la muerte de los árboles, que también caen para cambiar el uso del terreno en áreas agrícolas, ganadería, con el fin de proveer alimentos a la creciente población. A medida que las ciudades se expanden se eliminan los bosques para permitir la construcción de viviendas, servicios, vías y centros comerciales.

La contaminación atmosférica también destruye los bosques al enfermar los árboles y plantas. En los países del norte esto ha sido la causa de la desaparición de grandes zonas de vegetación. Las aguas contaminadas con ácidos y metales pesados acaban  con la flora y la capa vegetal. Así desde 1952 hasta la fecha la humanidad ha visto desaparecer el 50 % de sus bosques y la biodiversidad. En menos de sesenta años el modelo de capitalismo industrial ha puesto al planeta al borde del colapso, y con él a todo género de vida.
Las estadísticas muestran que las selvas húmedas tropicales han sido destruidas a un ritmo promedio anual de 160 mil kilómetros cuadrados, lo que equivale a 16 millones de hectáreas. Tal cifra es igual a 440 kilómetros cuadrados diarios, o a unas 44 mil hectáreas por día, 1840 hectáreas por hora, o para quienes gusta de mayor precisión, a 30 hectáreas por minuto. En nuestro continente, la destrucción de selvas tropicales tiene un vertiginoso ritmo de aproximadamente 8 millones de hectáreas por año, lo que viene a ser 22 mil hectáreas diarias, ósea más de 900 hectáreas por hora o más de 15 hectáreas por minuto. Venezuela no escapa a estas apocalípticas cifras. En África al Sur del Sahara, la destrucción ha cobrado tal magnitud que son necesarios al menos 3000 millones de dólares para detener la deforestación y desertificación.

Pero no sólo es el modelo industrial per se el que arrasa con los bosques. Otra causa lo es también las guerras imperialistas. Las guerras además de ser grandes crímenes contra los pueblos, lo son contra el ambiente. Por ejemplo, en la guerra Vietnam el uso de agentes químicos, bombas y minas arrasó bosques y cultivos, envenenó el agua y la tierra. Esa contaminación ha dejado secuelas por década en los vietnamitas.

En la guerra del Golfo Pérsico de 1991, Estados Unidos empleó municiones y misiles de uranio agotado contra Irak, que dejaron 40 toneladas de material radiactivo en el desierto. Bombardeó 18 plantas químicas, 10 plantas biológicas y tres plantas nucleares. Las incursiones gringas produjeron el mayor derrame petrolero de la historia. Las bombas prendieron fuegos en los pozos petroleros que produjeron grandes nubarrones y una lluvia de petróleo en los países vecinos. Todo ello es causa de la muerte a futuro de iraquíes y la corrupción de fuentes de aguas subterráneas. Semejante situación produce en la actualidad la invasión gringa a Irak desde hace cinco años y a Afganistán desde hace seis. Las guerras imperialistas asesinan vidas y espacios vitales.

Una nueva amenaza contra los bosques es los agros combustibles o el etanol. El informe de Greenpeace 2007, demuestra hasta que punto el incremento de la demanda de agro combustible amenaza los bosques tropicales. Un caso ilustrativo es el de Indonesia donde para responder a los objetivos europeos del 20% de energías renovables hacia el 2020, que requiere 10% de agro combustibles en el sector de los transportes, habrá que destruir 15 millones de hectáreas de bosques para poner en marcha cultivos de palmas aceitera. El informe expresa:
 
"Sin la instauración de serias salvaguardias, nuestros gobiernos van a contribuir a la destrucción de los bosques tropicales y aumentar. Acusamos las grandes multinacionales tales como Unilever, Nestlé y Procter&Gamble de cerrar deliberadamente los ojos sobre la destrucción de las turberas y empeorar así el recalentamiento del planeta para beneficiarse de un aceite de palma barata".
 
En África y América, se corre el riesgo de que grandes bosques y áreas de cultivos diversos vayan a emplearse en monocultivos para producir etanol. Las declaraciones políticas en reuniones bilaterales e internacionales recientes parecieran confirmar este temor. Mientras los políticos occidentales buscan combustibles a cualquier costo, la destrucción de los bosques produce 20% de emisiones de gases que inciden en el cambio climático. Como vemos, no hay medidas efectivas para detener el cambio climático negativo.
La culpa, podría ser compartida. Pero no podemos apartarnos de la gran verdad, que la gran crisis ambiental se debe principalmente al norte y su modelo de desarrollo capitalita. Un modelo depredador, contaminante e invasor de la naturaleza. La mayoría de los desechos tóxicos del planeta son producto de la producción capitalista. Con la desaparición de los bosques se van los ríos y crece el desierto con su carga de hambruna y sed que conducen a la muerte.
 
Al respecto digo el Presidente Evo Morales en la 62 Asamblea General de Naciones Unidas (septiembre 2007):
 
" (…) mientras que el vivir bien es vivir en comunidad en colectividad y no solamente entre seres humanos, vivir bien en armonía con la madre tierra, la tierra para el movimiento indígena es algo sagrado, la tierra, la madre tierra es nuestra vida, es madre tierra, la Pachamama que decimos en nuestros idiomas. Eso no puede ser convertido en una mercancía, un negocio la madre tierra, si estamos hablando o protestando contra el calentamiento global, pues primero entendamos que es la madre tierra."
Y esa oportunidad agregó con humildad aymará:

"Y cuando veo en las intervenciones sobre el deshielo, sin preguntarse de dónde viene ese deshielo, ese calentamiento global, yo digo que es el capitalismo en la exagerada e ilimitada industrialización de algunos países que nos traen muchos problemas al continente como también los traen al planeta tierra"
 
Es el modelo euro céntrico, que llegó a Estados Unidos y otros países. Como bien dice Franz Fanon, el gran caribeño – africano, a quien parafraseamos: De nada vale ser independientes si vamos a copiar el modelo de Europa. Si es así, entonces llamemos a los europeos, a los gringos para que nos administren y gobiernen. No puede ser así, nosotros tenemos que encontrar un modelo distinto y armónico de desarrollo que garantice la perpetuidad del planeta y la humanidad.
 
EL ACCESO AL AGUA

La desaparición de los ríos conlleva a problemas en el suministro de agua. Observemos:
-La demanda del agua ha aumentado para satisfacer las necesidades humanas, del comercio y de la agricultura.
-El agua comienza a escasear por la desaparición de ríos ocasionada por la destrucción de bosque y por la explotación excesiva de las reservas de aguas subterráneas.
-La gran alerta sobre el problema del agua la dio la ONU en la "Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua", luego en la Conferencia Internacional sobre los Recursos Hídricos, de 1992, y en Cumbre para la Tierra de 1992. Ante la ONU había declarado el Decenio Internacional de Agua Potable y el Saneamiento Ambiental, de 1981 a 1990.
 
Los recursos hídricos se encuentran principalmente en América del Sur y el Africa Suhariana. Si en el Africa del Este se hicieran las inversiones necesarias, desde allí se podría surtir de agua a unos 30 países de toda África, sin contar la producción de energía. No obstante, son ampliamente conocidos los problemas de acceso al agua de muchos países africanos.

RECURSOS ENERGETICOS

Petróleo, gas natural, carbón, uranio, se encuentran en los países del Sur. Mas un problema de gran importancia es el de la desigualdad en el consumo de energéticos. De acuerdo a estudios, en el 2050, el consumo de combustibles fósiles se habrá duplicado en los países desarrollados, mientras que más de 1800 millones de personas, principalmente de zonas rurales de países en desarrollo, aún no tendrán acceso a servicios comerciales de energía.

Si nuestros países no hacen uso soberano de sus recursos energéticos a través de un blindado marco jurídico, nuestra energía será consumida por las minorías del planeta y no de forma equitativa-
 
CRISIS ALIMENTARIA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA

Veamos que eso de la crisis mundial de alimentos:
Es fácil deducir que el modelo de los monocultivos y el proteccionismo ejercido por las potencias de Europa y Estados Unidos sobre la agricultura conducirían aún callejón sin salida. Por un lado, los productos agrícolas de los países del Sur quedaron desprotegidos, entrando a una competencia desleal contra los del Norte. Por otra parte, bienes agrícolas tradicionales del Sur fueron sustituidos por los monocultivos, creando dependencia alimentaria en pueblos que antes se autoabastecían. Así se reducía la producción de alimentos.

La crisis de la agricultura es producida por la globalización. Uno de los errores más graves de la apertura comercial propulsada por el GATT fue la desgravación indiscriminada de la agricultura y en particular de los cereales. El sector se vio expuesto a una competencia que mantuvo los precios deprimidos durante varios años y propició la sustitución por otros productos de mayor facilidad de cultivo e intercambio, como frutas y flores, y el traslado a los agro combustibles. Hasta 2004, la constante mundial fue el descenso de la producción de alimentos y su participación rápidamente decreciente en el producto nacional.

LAS CAUSAS REALES DEL HAMBRE Y LA MALNUTRICIÓN

El principal motivo del hambre y la desnutrición, es el haber excluido a millones de personas del acceso a bienes y recursos productivos tales como la tierra, el bosque, el mar, el agua, las semillas, la tecnología y el conocimiento. El hambre y la desnutrición son consecuencia de las políticas económicas, agrícolas y comerciales a escala mundial, regional y nacional cuyas directrices son impuestas desde del Norte, por sus gobiernos transnacionales y sus aliados políticos en el Sur, con el único fin de mantener y aumentar su hegemonía política, económica, cultural y militar en el mundo.

Las políticas neoliberales tuteladas por el FMI y el Banco Mundial no lograron revertir la tendencia a la crisis habida desde 1952. El neoliberalismo ha pretendido socavar las soberanías nacionales intentando reducir el Estado a un mero guardián de las inversiones transnacionales y de la buena conducta de los ciudadanos. El derecho humano a la alimentación es letra muerta para casi mil millones de personas. Con las políticas neoliberales, el hambre y la desnutrición crecen, no por ausencia de alimentos, sino por ausencia de derechos.

La propia ONU, en voz de Jean Ziegler, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación culpa de la crisis alimentaria a la "política aberrante" del FMI y al capital especulativo, acusa también a la OMC de "articular una política en dirección contraria" a los intereses de la gente, ahora convertida en víctimas. Según la ONU, la primera consecuencia de esta crisis será que 100 millones de personas más vivirán en la pobreza.

Por otra parte, la prestigiosa FAO (Organización de la ONU para la agricultura y la alimentación) opina que los fondos de inversión que operan en la economía global y la imparable debilidad del dólar  "Son los principales responsables por los altos precios de los alimentos a nivel mundial". La FAO añade que "la falta de confianza en el dólar mueve a los inversionistas institucionales y a los especuladores a buscar mejores rendimientos en los mercados de productos básicos, primero metales y luego alimentos".

El cambio climático que genera sequías e inundaciones sin precedentes también juega papel de importancia en la creciente crisis. Según la FAO, lo que ha pasado es que los precios de los cereales han experimentado una fuerte subida, pues la oferta no ha podido seguir el paso a la demanda.

Como dato referencial: El problema está en los países pobres que sufren más los encarecimientos ocasionales, no por el crecimiento demográfico, sino por la pobreza que les impide adquirir los bienes. Los países del Sur consumen en conjunto mil millones de toneladas de cereales al año, cantidad de la que importan alrededor del 14%.
Otras causas de la crisis alimentaria son:

-El alza en las cotizaciones del petróleo que encarece el transporte de alimentos.
-La transformación masiva de cultivos en agro carburantes que provoca el aumento de precios de productos básicos.
- Las redes de distribución
 
Sobre las redes de distribución, en los últimos años (desde 1970), nuestra manera de comprar de alimentarnos y de relacionarnos con la tierra ha dado un giro de 180º. Las tiendas o bodegas de los barrios, los mercados campesinos, el conocimiento del entorno rural han ido disminuyendo en favor de una creciente mercantilización de la agricultura y la alimentación. Hoy en día el campesino fue desplazado por la agroindustria, la bodega o el mercado popular por los hipermercados y supermercados organizados o cartelizados en redes. El capitalismo nos presentó redes de distribución modernizadas y cartelizadas que mercantilizaron la agricultura y la alimentación.

Ahora, la comida en lugar de ser vista como necesidad básica, pasó a ser mercancía y en algunos casos lujo, según donde se venda o como se empaque. Nunca el consumidor puede certificar quien sembró, que semilla y fertilizante utilizó la agroindustria. Experiencias tan ricas como el conuco, donde el campesino producía todo lo necesario para su sustento y el intercambio o trueque fueron desplazadas por la producción industrial a gran escala de bienes de fácil cosecha, transformación industrial y comercialización. De esta manera, el campesino fue sutilmente sacado de sus tierras y llevado al supermercado a comprar lo que un buen día producía familiarmente y hasta con alegría. El comercio de alimentos agrícolas es un embudo en el están millones de consumidores por un lado, miles de campesinos por el otro y unas pocas cadenas de distribución que se quedan todo el beneficio o la ganancia. Es lo que en Venezuela conocemos como las rocas. Este modelo de distribución capitalista no ha evitado el alza de los precios de los alimentos, al contrario parece incentivarlos creando así elites de consumidores, con capacidad de almacenar bienes de consumos en desmedro de la equidad y el acceso a los alimentos.
La situación de crisis se agudiza con el paso del tiempo. La FAO y el Banco Mundial coinciden en que los precios de los productos se mantendrán elevados durante el resto del 2008 y el 2009. Peor aún, las proyecciones son que para cualquier escenario, los precios agrícolas se situarán muy por encima de los niveles registrados en el 2004, hasta por lo menos el 2015. Esto significa centenares de miles de personas hambrientas en el mundo, en especial en los países más deprimidos económicamente en África, América y Asia.
Lo paradójico es que, de acuerdo con la FAO, no debería haber una crisis mundial de alimentos porque la agricultura mundial puede responder al aumento de población. Sabido es que las reservas de Europa Occidental, en su momento pudieron evitar el hambre del mundo, cuestión que no sucedió debido al comercio porque vender barato no era negocio para la agroindustria. Lo cierto es que ahora si se registra un descenso de las reservas. Esta baja en las reservas mundiales de alimento trae consigo la subida de precios. La alarma ha hecho que la Unión Europea, que venía conteniendo la producción durante un largo periodo hasta reducir notablemente sus reservas ha decidido revertir esa tendencia, que a nuestro modo de ver tenía como objeto mantener los precios de los alimentos altos a fin de justificar los subsidios agrícolas.

La crisis se acentúa más en los países con menos reservas monetarias que sufren más los encarecimientos ocasionales y no por el crecimiento demográfico, sino precisamente por la pobreza. En pocas palabras, pudiera haber rubros excedentarios de alimentos, sin embargo los países pobres no tienen divisas para adquirir los bienes de consumo masivo lo cual redunda en hambre y desnutrición. Por otra parte, si la OMC lograra su objeto de liberalizar la agricultura, la crisis se hará irreversible con sus desastrosas consecuencias mundiales.

Si los países del Sur en lugar de ser condenados a la mono productividad hubiesen superado la dependencia económica hoy no estaríamos analizando el grave problema de la seguridad alimentaria y sus vinculaciones con la soberanía sobre los recursos naturales. Ahora bien, sucedió que la soberanía fue violentada por la división internacional del trabajo. No se trata sólo de disponibilidad de alimentos sino en su modo de producción y origen.
Veamos en que es y en que puede ayudar esta acepción de la soberanía integral llamada "alimentaria":
 
SOBERANIA ALIMENTARIA

Con este estado de cosas, es poco probable un desarrollo integral y sostenible de los países del Sur. Cualquier excepción solo puede darse siguiendo el modelo depredador del capitalismo industrial y salvaje que contamina, acaba con los bosques y sume en el hambre a centenares de millones de seres humanos, además de acabar con la biodiversidad. Cuando la historia económica registra orgullosa y esperanzada la entrada de exitosos países al éxito económico, como los Tigres Asiáticos, los Nuevos Países Industrializados, en realidad lo que está reseñando es el ingreso de nuevo socios al club de los depredares del planeta tierra. Porque son los pueblos, y no mezquinas minorías, los que deben hacerse con la soberanía sobre los recursos naturales, pero bajo un modelo alternativo que posibilite la calidad de vida para todos.

La soberanía alimentaria es hoy por hoy un concepto integrador de las otras formas de soberanía. Para tener soberanía alimentaria debe haber soberanía política, económica, cultural y territorial. Porque la soberanía alimentaria es un concepto político introducido en 1996 por la Organización Internacional "Vía Campesina" en Roma, en ocasión de la Cumbre Mundial de la FAO sobre alimentación, se puntualiza como sigue:

"La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades."
 
En un estado natural, donde se respeta la ecuación 80/80 y 20/20 para la distribución de los recursos naturales entre la población y la biodiversidad, la seguridad alimentaria estaría espontáneamente garantizada. No obstante, las políticas neoliberales destruyen la soberanía alimentaria. Las políticas neoliberales priorizan el comercio internacional y no la alimentación de los pueblos. No han contribuido en absoluto en la erradicación del hambre en el mundo. Al contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas, y han reforzado la industrialización de la agricultura, peligrando así el patrimonio genético, cultural y medioambiental del planeta, como la salud de los pueblos. El libre comercio pregonado y practicado por el neoliberalismo ha empujado a centenas de millones de campesinos a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

Por ello, para alcanzar la soberanía alimentaria se requiere fortalecer el estado, el marco jurídico, pero principalmente a los pueblos. Esta lucha supone una serie de metas a lograr relativas a la reforma agraria, al control del territorio, los mercados locales, la biodiversidad, la autonomía, la cooperación constructiva, la salud, y otros muchos.

Para Vía Campesina, la soberanía alimentaria debe unir a campesinos, pescadores, pueblos indígenas, trabajadores agrícolas, mujeres, jóvenes, pastores, movimientos sociales tanto del Norte como del Sur. Debe necesariamente abarcar políticas sobre el control de la producción, de los mercados, y a promover el derecho a la alimentación, el acceso y el control de los pueblos a la tierra, al agua, al crédito blando y a recursos genéticos. Es una posición donde es fundamental la promoción de un uso ambientalmente sustentable de la producción.

Cuando se ejerce la soberanía alimentaria se prioriza la producción agrícola local para alimentar a la población. De ahí la necesidad de la revolución agraria, de la lucha contra los transgénicos, el libre acceso a las semillas, y del agua como bien público de uso racional y sustentable, libre de la visión mercantil de la embotelladoras y multinacionales de gaseosas o refrescos.

Un ejemplo de ejercer la soberanía alimentaria son las redes de intercambio de semillas que se han creado en varios países de América del Sur y Centro América. Son alianzas entre pequeños agricultores, ecológicos y tradicionales, técnicos y personas implicadas en la conservación de variedades locales y tradicionales de semillas. Las redes tienen como esencia la conservación de la biodiversidad agraria. Su bagaje teórico es el conocimiento tradicional de la agricultura en contra de la privatización de variedades tradicionales de semillas por parte de multinacionales.
 
POR LA SOBERANIA ALIMENTARIA

Las redes, lo movimientos sociales que sustenta la soberanía alimentaria no están en contra del comercio siempre que sea justo y no voraz como el impuesto en los Tratados de Libre Comercio que promueve los países del Norte, en especial Estados Unidos. Solamente in comercio justo permitiría garantizar a los pueblos la seguridad alimentaria, a la vez que intercambian con otras regiones unas producciones específicas que constituyen la diversidad de nuestro planeta. Este intercambio se fundamentaría en las bondades naturales de cada territorio, de acuerdo a su clima, suelos y costumbres.

El diagnostico de los movimientos sociales en el área es que para poner en marcha la soberanía alimentaria, los países del Norte y del Sur deben poder apoyar a su agricultura para garantizar el derecho a la alimentación de sus poblaciones, preservar el medio ambiente, desarrollar una agricultura sostenible con un adecuado marco jurídico que proteja a los pueblos del capitalismo salvaje.

VENTAJAS DE LA SOBERANIA ALIMENTARIA

Una política de estado que ejerza la soberanía alimentaria obtendrá las siguientes ventajas:
1. Favorece la soberanía económica, política y cultural de los pueblos.
2. Reconoce una agricultura con campesinos, con unidades pesqueras, pastores, vinculada al territorio; prioritariamente orientada a la satisfacción de las necesidades de los mercados locales y nacionales; una agricultura que considere central al ser humano; que preserve.
3. Reconoce y valora las ventajas económicas, sociales, ambientales y culturales de la agricultura en pequeña escala, de las agriculturas familiares y comunitarias.
4. Reconoce la multietnicidad de las naciones y valora las identidades de los pueblos originarios. Esto significa el reconocimiento al control autónomo de sus territorios, recursos naturales, sistemas de producción y gestión del espacio rural, semillas, conocimientos y formas organizativas.
5. Garantiza el acceso a una alimentación sana y suficiente para todas las personas, lo que implica ejercicio pleno de derechos de la ciudadanía.
 
Como de las crisis se aprende y se triunfa, esta es la oportunidad para convertir a la agricultura en una prioridad nacional que se traduzca en mayores niveles de inversión y producción agropecuaria.

En suma, la soberanía alimentaria sintetiza en si misma la soberanía plena de los pueblos y de los estados. Pero ella es imposible en un sistema capitalista, que es por naturaleza excluyente. La soberanía alimentaria es una visión colectiva, humanista, socialista.
 
Para concluir parcialmente estas reflexiones que nos llevan a comprender la conexión "planeta – biodiversidad – recursos naturales – humanidad", en una ecuación donde el orden de los factores no altera el producto, pero donde la resta de una de ellos resulta en cero para todos, es necesario un nuevo pueblo con visión socialista que desarrolle sistemas industriales y agrícolas que sean productivos según las normas de productividad económica, racionalidad ecológica y justicia social.

Esta soberanía sobre los recursos naturales, es una simbiosis que significa interactuar con la naturaleza de una forma planificada que preserve los sistemas ecológicos, y promueva mayor conocimiento y respeto de la diversidad del mundo natural. Significa revertir los daños ambientales de siglos de desarrollo capitalista para garantizar la biodiversidad y la supervivencia de la especia humana. Las nuevas tecnologías para el desarrollo han de estar orientadas a este fin. Para ello es necesaria que la humanidad entienda que la tierra es su casa y debe cuidarla para las generaciones futuras. Esto se logra estudiando más a la naturaleza, sus riquezas y beneficios constantes. Identificándose y sintiéndose parte de ella.

El pueblo como predican Hugo Chávez y Evo Morales debe recuperar los recursos naturales para su beneficio, para beneficio de la nación. Alcanzado este objetivo revolucionario debe hacer uso racional de ellos, lo cual es aún más revolucionario por el necesario cambio de actitud ante la naturaleza. Solo de esta manera la humanidad alcanzará un desarrollo sustentable.
 
Concluimos con un pensamiento del socialista africano Julius Kambarage Nyerere, fundador de la Republica de Tanzania y Presidente de la Comisión del Sur:
 
"(El desarrollo es) un proceso que permite a los seres humanos utilizar su potencial, adquirir confianza en si mismos y llevar una vida de dignidad y realización. Es un proceso que libra a la gente del temor a las carencias y a la explotación. Es una evolución que trae consigo la desaparición de la opresión política, económica y social, es un proceso de crecimiento, un movimiento que surge desde la sociedad que se está desarrollando" (Comisión Sur. Desafío para el sur, 1992).
 
Biografía Básica Consultada
--Banco Mundial: http://www.bancomundial.org (consultada en mayo 2008)
--Bolívar, Reinaldo José (2007) Serie África Revolucionaria. MPPRE – Caracas
--MORALES, EVO (2007). Discurso anual ante la 62 Asamblea General de la ONU, septiembre de 2007. Nueva York.
--FAO. http://www.fao.org (consultada en mayo 2008) Informe Perspectivas Alimentarias
--Foro Social Mundial Porto Alegre, 02-02-02.
--GREEPEACE: http://www.greenpeace.org/espana/bosques/ (consultada en mayo 2008)
-- INICIATIVA SOCIALISTA. http://www.inisoc.org/fsmgarces.htm
--MORALES, Evo. Discurso ante la 62 Asamblea de la ONU, Septiembre de 2007.
 -- Sarmiento Eduardo P. La crisis mundial de alimentos. Indymedia Colombia (2006).
--VIA CAMPESINA: http://viacampesina.org/main_sp/ (consultada en mayo 2008)


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