Pregunta un tanto etérea,
si tomamos en cuenta que para la constitución de ambas prevaleció,
entonces, el acto impositivo del imperio como “triunfador”
en la segunda contienda capitalista (el triunfo entre comillas debido
al absolutismo).
Claro que, en cuanto
a lo internacional, en ambas organizaciones se incorporaron nuevas naciones
que habían quedado en el patio trasero de las coordenadas capitalistas.
Naciones que ingresaron con sus propias inquietudes como consecuencia
de centurias de explotación y rapiña de sus recursos naturales. Alzaron
su voz, pero no pudieron evitar la satanización, gritada al mundo entero
por unos medios de comunicación también al servicio del imperialismo
y sus aliados, particularmente entre estos los fortalecidos israelíes.
Así las cosas, el gobierno
norteamericano, ya con su brazo armado de la cizaña, la tenebrosa CIA,
logró penetrar con sus andanzas criminales en todos los países afiliados
a ambas organizaciones, sin que estas pudieran salir del propio territorio
yanqui de manera de controlarlas a su antojo. Atemorizaron, con lo que
consiguieron el retoño de manos alzadas, menos el de la entonces solitaria
pero valiente República de Cuba, contra quien utilizaron al sumiso
bravucón atiplado como lo fue Rómulo Betancourt, para expulsarla de
la OEA, desde entonces “ministerio de colonias”.
Por su parte la ONU se
destacó, desde su fundación, en sembrarle el incordio que significan
los judíos, al territorio donde nació Jesucristo. Luego, estos embusteros
(es su oficio) que son armados hasta los dientes por el Pentágono,
regañón de los secretarios generales de la ONU, arrecian la matanza
de palestinos. La organización mundial les pide que entreguen las armas
y los judíos piden que le quiten las piedras a los paisanos del Redentor.
Que los Bush cumplen la orden de papá, la de darle una patada por el
trasero a Husein, no le hacen caso a la ONU, menos al negro, Koffy Anán, de
quien reciben una nota para que no masacren al pueblo iraquí, se pasan
la nota por el cuello grasoso, mientras los pederastas bendicen los
bombarderos que están destruyendo a la nación iraqui. Y lo más horroroso,
hasta ahora, ha matado a más de un millón de seres humanos. ¿La ONU?
Entre cuatro paredes que hacen de la organización mundial un rehén
internacional.
A la OEA entonces, como
hermana menor, que debería cuidar de las naciones de este continente
y de sus pueblos, no la dejan salir de las vecindades de la casa blanca.
Cuando lo hace, con algún permiso condicionado, debe regresar con la
“misión cumplida”. Pero, en meses anteriores, debido a que no amonestó
al Presidente Chávez por el “delito” del parao al colombiano Uribe
allá en Santo Domingo, los yanquis hicieron enrojecer de la arrechera
al Presidente Insulza. ¡Falta de respeto que son!. Claro, más si están
en su casa.
Antes de asegurar la
presidencia de Insulza, para lo que la diplomacia venezolana jugó un
papel importantísimo, le tocó al presidente Chávez el zarpazo de
la canalla golpista. ¿Qué hizo la OEA? Firmar una condena que conducía
a la muerte de nuestro camarada Hugo Chávez. Lo demás es historia
conocida. Pero hoy en día la arremetida del imperio se está recrudeciendo
contra los hermanos bolivianos. ¿Qué está haciendo la OEA?, unos
tibios llamados a la concordia que los judeo-fascistas, con sus paramilitares,
no respetan. Hasta la soberbia de que si Caputo se hubiese atrevido
a llevarle el mensaje de paz que está proclamando el Presidente Evo
Morales al dueño de todas las mejores tierras. El odio racista le habría
propinado unos cuantos macanazos alambrados al comisionado creyéndolo
un indígena venido de la sierra, que todavía no han bajado.
Que viva Bolivia..Patria,
Socialismo o barbarie. Venceremos!
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Pedromendez_bna@yahoo.es