Respondo:
Comencemos exponiendo el significado de la palabra “terrorista”.
TERRORISMO.- Es la acción de pretender imponer posiciones políticas por el terror, por el amedrentamiento.
Quienes
se sienten incapaces de convencer de posiciones políticas por el
razonamiento, se lanzan a cometer masacres, asesinatos, secuestros y
otras acciones violentas, no para convencer sino para aterrorizar, amedrentar a la gente.
En
Sendero Luminoso, vimos esa actitud a lo largo de todo su accionar. En
el MRTA, en algunas ocasiones, como contra los hermanos Ashanincas,
también vimos esa actitud.
Pero
en quienes sí vimos un derroche de acciones terroristas fue en los
gobiernos de Fujimori (entre muchos otros el caso Colina por el que
actualmente está siendo juzgado) y en el primer gobierno de Alan García
(Los penales, Cayara, Accomarca, grupo Rodrigo Franco, etc.).
Estas acciones gubernamentales buscaban aterrorizar a los gobernados para acallar las protestas de éstos.
Tienen
agravantes con respecto a SL y MRTA: Éstos luchaban EN FORMA EQUIVOCADA
contra las injusticias del sistema de opresión y hambre, conscientes de
que en esas acciones arriesgaban la vida o largas prisiones. Mientras
que los gobiernos mencionados ejercieron el terror EN DEFENSA DE LAS
GRANDES EMPRESAS MULTINACIONALES, en defensa de la opresión, en defensa
de la injusticia, no sólo contra SL y MRTA sino contra todo el pueblo
peruano. Además, otro agravante frente a los grupos mencionados es que
actuaban con toda impunidad, conscientes de que ningún castigo vendría
contra ellos. Afortunadamente, gracias a la consecuente y pacífica
lucha de nuestro pueblo, la convicción de la impunidad que tenía
Fujimori y la gente a su servicio, está resultando falsa. Precisamente
esa es la preocupación del otro gobierno terrorista y genocida, a
García le producen pesadillas las noticias del juicio a Fujimori.
Mencionemos la captura de la embajada japonesa por el MRTA:
En
mi opinión fue un acto terrorista, pues pretendía amedrentar para
conseguir sus fines políticos. Sin embargo el comportamiento de los
secuestradores no fue consecuentemente terrorista pues no mataron ni
hirieron a ninguno de los rehenes. El gran acto terrorista fue el del
gobierno de Fujimori que no dejó con vida ni a los que se rindieron,
asesinándolos a todos, como denuncio inclusive un ex rehén, un
diplomático japonés.
En
su segundo período, Alan García suspira añorando los años de su primer
período en que con toda facilidad aterrorizaba impunemente. Sigue
siendo el mismo, por eso puso como vicepresidente a Giampietri, otro
masacrador, pero ya no puede actuar igual. Se ve restringido en su
actitud terrorista, pero no la abandona:
La ley que penaliza las protestas sociales tiene como objetivo aterrorizar a la población para que no proteste. Los asesinatos cometidos durante el paro agrario, también tienen el objetivo de aterrorizarnos. Ese
mismo objetivo tienen los procesos abiertos a los dirigentes, el
apresamiento de los bolivarianos, la ley que prohíbe a las autoridades
regionales y municipales participar de las protestas, la ley que
dispone que el ejército asuma funciones policiales, la que da impunidad
a los policías que maten, etc.
Ante
la imposibilidad de convencer a la población, todas esas acciones
tienen el objetivo de ATERRORIZARLA, por lo tanto son acciones
TERRORISTAS.
En
cuanto se refiere a mi persona, siempre he entendido que la justicia
social por la cual lucho le conviene a la mayoría, por lo tanto,
pacientemente, es coherente CONVENCER a esa mayoría, de que es
necesario y posible luchar por sus derechos. POR ESO SIEMPRE HE ESTADO
EN CONTRA DEL TERRORISMO.
Estoy
en contra del terrorismo de los gobiernos que tiene como objetivo
aplastar al pueblo. Estoy en contra del terrorismo de quienes buscan la
justicia pues con sus acciones dan pretexto al terrorismo
gubernamental. Los 70,000 muertos víctimas de la guerra interna, el
asesinato de dirigentes populares, el aplastamiento de las
organizaciones del pueblo, nos muestran eso (“De buenas intenciones
está empedrado el camino del infierno”). Además, SL mató muchos
dirigentes populares y cometió masacres, yo mismo estuve sentenciado a
muerte, tanto por SL como por el Servicio de Inteligencia Nacional
(SIN), por eso tuve que abandonar el país. El MRTA, como dijimos más
arriba, mató a nuestros hermanos ashánincas que no eran parte de las
fuerzas represivas sino del pueblo, por quienes ellos decían luchar.
Estoy en contra de todo terrorismo, venga de donde venga.
Las
acciones por las que pidieron para mí la pena de muerte y por las
cuales estuve preso, no tuvieron un ápice de terrorismo, fueron
acciones contra el terrorismo:
El
campesinado en forma absolutamente democrática resolvió realizar la
reforma agraria liquidando el sistema feudal de haciendas. Frente a
esta acción democrática y pacífica, los hacendados asumieron la actitud
terrorista de andar armados amenazando a la gente. Luego el propio gobierno cometió la actitud terrorista de pretender aplastar el movimiento pacífico y democrático de los sindicatos campesinos mediante la represión. Fue contra esas acciones terroristas que el campesinado, en forma democrática decidió defenderse contra el terrorismo y organizar comités de autodefensa armada; democráticamente me nombró para que dirigiera la organización y la acción defensiva antiterrorista. Por acatar esa decisión democrática es que pidieron para mí la pena de muerte.
El
empuñar un arma, por sí mismo, no lo hace a uno terrorista. No fueron
terroristas quienes hicieron la Revolución Francesa, no fue terrorista
George Washington, no fue terrorista Tupac Amaru, no fueron terroristas
San Martín y Bolívar, no son terroristas los zapatistas.
En
cuanto al periódico “Lucha Indígena” que actualmente dirijo, pido a los
editores de “LaRazón” que señalen en qué página de alguno de sus 19
números hay un artículo o alguna frase que se pueda calificar como
incitadora del terrorismo. No encontrarán una sola.
Quien sí, según muchos es el más grande terrorista del mundo es George Bush, pues pretende aterrorizar
al mundo con las masacres en Irak y Afganistán, con los horrores de la
prisión Abu Ghraib, con los inocentes no procesados y torturados de
Guantánamo y muchos otros indecibles horrores más.
Por
favor señores de “La Razón”, usen la razón cuando escriban, no usen el
término “terrorista” como un insulto en una disputa callejera contra
posiciones políticas opuestas a las vuestras, úsenlo en su verdadera
acepción, aplíquenlo a quienes usan el terror como instrumento ante su impotencia del convencimiento con razones, no a mí ni a “Lucha Indígena”. Tengan cuidado de no usar el término precisamente para apoyar a verdaderos terroristas.
clibertario@hotmail.com