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Es posible que para este momento ya se haya concretado la liberación de los tres secuestrados que estuvieron retenidos por varios años en manos de la guerrilla colombiana. Y justo es destacar y reconocer la acción solidaria y humanista del Comandante Hugo Chávez Frías, así como de la Senadora Colombiana Piedad Córdoba, quienes a pesar de haber recibido un golpe sucio del Presidente Colombiano al retirarles en forma unilateral la condición de mediadores para un canje humanitario, continuaron sus labores de buena voluntad por petición de familiares de las personas secuestradas y de organizaciones de Derechos Humanos; lográndose finalmente una acción de desagravio del secretariado de las FARC-EP, fundamentada en la noble y transparente actuación en la difícil tarea de mediación asumida en corto tiempo por Chávez-Córdoba, al decidir la liberación unilateral de Clara Rojas, su hijo Enmanuel y de la ex diputada Consuelo González, hecho que toma mayor connotación por la actitud asumida por Hugo Chávez, quien desprendido de cualquier interés de carácter particular, abrió las puertas para que varios países se sumaran a una operación humanitaria, pegando contra la pared al gobierno Colombiano, a quien no le quedó otra alternativa que aceptar la propuesta liderizada por nuestro Presidente a fin de concretar la liberación de los rehenes. Por su parte, las FARC-EP con este gesto unilateral han dejado una evidencia ante el mundo de su disposición para una búsqueda negociada al canje humanitario, y por que no decir, a la paz en Colombia; ahora corresponde al gobierno de Uribe dar una respuesta en términos similares o simplemente quitarse la careta y dejar demostrado ante el mundo, que la guerra que se ha dado por mas de cincuenta años en Colombia, solo le conviene como negocio a la oligarquía y burguesía de ese País, en alianza con los intereses económicos del Imperialismo. Ahora bien, visto el conflicto desde la profundidad del sentimiento humano, sin tener que obviar las tristes consecuencias de este conflicto bélico que involucra a ambos sectores, tales como: desplazamiento de pueblos y ciudadanos, pérdida de vidas humanas en combates, crímenes, secuestros, torturas, desapariciones y cárcel; con motivo de la “Operación Enmanuel”, denominada así en honor al niño ENMANUEL, nacido en cautiverio en una trinchera de combate en un lugar cualquiera de las montañas Colombianas, para mayor tragedia en un día lluvioso y bajo un intenso bombardeo de la fuerza aérea contra el campamento, en parto atendido mediante cesárea por enfermera rebelde en forma rudimentaria a riesgo de la vida de ambos, utilizando un cuchillo como instrumento quirúrgico para realizar la operación y hilo rudimentario de coser morrales para suturar la herida, hace presumir lo trágico, dramático y doloroso ante tal situación, y no se debe olvidar que este niño es el producto de una relación amorosa surgida entre una mujer secuestrada y un guerrillero de las FARC-EP. Episodio que de entrada puede producir en la mente humana miles de conjeturas, pero lo cierto es que este es un ser humano inocente que vino al mundo en medio de condiciones hostiles y en un permanente estado de presión psicológica sobre su progenitora, a consecuencia de lo que significa vivir siempre ante la posibilidad diaria de un enfrentamiento armado. Quienes hemos participado en una lucha armada, tal vez podamos interpretar con mayor carga de sentimiento la crudeza de esta situación; pues, en una zona donde se mueve la guerrilla, siempre está asediada por el ejercito regular y por sus órganos de inteligencia, haciendo difícil el apoyo logístico de la retaguardia guerrillera, de manera que podrá imaginarse usted amig@ lector el sufrimiento constante que padece una madre para obtener o recibir de sus captores las necesidades mínimas para el mantenimiento y sostén de su inocente criatura, en la seguridad que menos le preocupó su propia recuperación física. Eso indudablemente que es algo dramático, pero igualmente triste y dramático, es el caso de SANTIAGO, quien al contrario de ENMANUEL, es hijo de una mujer guerrillera nacido en una cárcel colombiana, lugar de cautiverio donde permanece presa por sus ideales revolucionarios, después de haber sido sometida a vejámenes y torturas por los cuerpos de seguridad del gobierno Colombiano. Igual que Clara Rojas, esta guerrillera tiene sentimientos, pero en honor a la verdad, por ahora no sé si el padre de su pequeño hijo es un combatiente de la guerrilla Colombiana, de un militar, de un civil o de un carcelero; lo cierto es que este niño ha tenido la desdicha de haber nacido siendo un preso político, y aunque él sea trasladado a un lugar distinto, siempre llevará la carga que implica la separación obligada del ser que le trajo al mundo. En ambos casos existe una similitud, en escenarios distintos y políticamente diferentes, pero todo esto a consecuencia de un hecho común, una guerra que surge a consecuencia de haber liquidado físicamente al líder Jorge Eliécer Gaitàn, y como los ideales nunca han podido ser detenidos por las balas asesinas, estos dieron origen a la guerra interna que por mas de cincuenta años vive Colombia, a pesar de que los gobiernos Colombianos se han negado a reconocer el carácter de beligerancia que tiene el conflicto armado, y se les califica como “terroristas” como expresa justificación para desestimar o no intentar la búsqueda de una formula seria y sincera para poner fin a esta guerra que ha dejado profundas huellas de dolor y sangre en el pueblo colombiano. Y cabe recordar que ha sido el propio gobierno colombiano que desde hace mucho tiempo, lejos de acercarse a la paz, por el contrario, oficializó la creación de los grupos Paramilitares que han sembrado terror, desapariciones y muertes, en la población civil colombiana. Igualmente es necesario recordar que las FARC, en décadas recientes intentó pacificarse y participar por vía democrática en la política Colombiana, y la respuesta de la oligarquía de ese vecino País, fue promover el asesinato de miles de dirigentes de esta organización, lo que les obligó continuar haciendo uso de la lucha armada bajo la conducción de su ancestral líder Manuel Marulanda Vélez. Ahora en esta oportunidad cuando los ojos del mundo están vigilando esta operación humanitaria liderizada por Hugo Chávez, esta mirada se dirige de igual manera con expectativa a lo que debería ser la postura del gobierno de Uribe, y una respuesta que pudiera valorarse como un gesto de buena intención para abrir futuros cauces de negociación, pudiera ser la liberación de la Guerrillera madre de SANTIAGO, lo cual haría salir a este niño del cautiverio, así como de otr@s que por razones humanitarias requieren salir de esas cárceles para procurarse el tratamiento de enfermedades y curar las huellas de las heridas y traumas dejadas por la guerra en el suelo Colombiano. Claro, todo esto pasa por las directrices que pudiera darle el Imperialismo al gobierno Colombiano, de acuerdo a los intereses que estos tienen en la hermana República, porque lo realmente cierto es que solo a estos les conviene la continuidad de la confrontación militar, pues en definitiva, las bajas que deja esta guerra solo afecta a los sectores sociales mas empobrecidos, representados en las filas de la FARC-EP, como en los batallones de soldados del ejercito de Colombia. Ojalà Dios ilumine y de sabiduría a estos gobernantes para el beneficio, la tranquilidad y paz del pueblo Neogranadino. Amanecerá y veremos. Un Feliz año para tod@s.
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