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    Mundo en revolución

¡Alto al fuego presidente Urube!
Por: Luis Eduardo Gallo
Fecha de publicación: 23/12/07
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¿Por qué el gobierno de Bogotá no detiene los operativos militares en contra de la guerrilla y decreta un Alto al Fuego por el tiempo que sea necesario, para permitir que las FARC entreguen a Clara Rojas, a su hijo de 3 años Emmanuel y a la exdiputada Consuelo González al presidente Chávez y a la senadora Piedad Córdoba en algún lugar de la frontera de Colombia con Venezuela, Brasil o Ecuador?

¿Por qué, como lo ha denunciado en Caracas la misma senadora Piedad Córdoba, se han incrementado los operativos militares en las regiones fronterizas de Colombia por donde se estarían movilizando los comandos de las FARC encargados de la entrega de estos 3 rehenes? ¿Qué importa más al gobierno del presidente Uribe, que Clara, Emmanuel y Consuelo sean entregados con vida y liberados o la publicidad favorable que puedan recibir los insurgentes por este gesto?¿ Temen acaso en el Palacio de Nariño que, después de esta primera liberación, las FARC ofrezcan entregar a otro grupo de rehenes de manera unilateral y que aumente la presión internacional sobre el gobierno de Bogotá para que no ponga tantas trabas a un acuerdo humanitario?

Luego de interrumpir de manera intempestiva la mediación del presidente venezolano Hugo Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdoba, mediación que logró en pocos meses lo que no pudo lograr su gobierno en 5 años, el presidente Álvaro Uribe propuso una difusa Zona de Encuentro para se verificara el Intercambio Humanitario. Con dicho anuncio, en el Palacio de Nariño deben haber pensado, como si se tratara de un juego de estrategia, que la pelota estaba ahora en la cancha de las FARC. Pero resulta que lo que está en juego, en este caso del Intercambio Humanitario, no es un juego ni una pelota que hay que esperar de vuelta, es la vida de un grupo de rehenes en poder de las FARC, y la posibilidad de que con el intercambio no solo regresen a sus hogares Clara, Consuelo, Emmanuel, Ingrid Betancourt, el cabo Moncayo y otras 43 personas privadas de su libertad, sino que además se abran las puertas de un necesario e impostergable proceso de paz en Colombia.

El gobierno de Bogotá no puede seguir abordando el conflicto armado en Colombia como un juego de estrategia. Y mucho menos, actuando como una ficha de Washington. El presidente Álvaro Uribe, si realmente quiere el Intercambio Humanitario y un proceso de paz, no puede seguir empeñado en derrotar militarmente a las FARC. El Estado colombiano no puede seguir tratando a la insurgencia como un grupo terrorista, ó como una simple agrupación de delincuentes. Por deleznables que sean algunas de las acciones emprendidas por las FARC, entre ellas la toma de rehenes, prohibida por el Derecho Internacional y más concretamente por los Convenios de Ginebra de 1947 y sus protocolos adicionales de 1972, lo cierto del caso es que el gobierno colombiano no puede seguir pretendiendo que en Colombia, en lugar de un conflicto armado, lo que hay es una arremetida terrorista que debe ser derrotada por las fuerzas de la armas.

Si el gobierno colombiano quiere negociar realmente la paz con las FARC, o por lo menos negociar el Intercambio Humanitario, debe decretar un Alto al Fuego y debería otorgarle a la guerrilla, así sea de manera tácita y temporal, el reconocimiento de beligerantes. Por Dios! ¿Por que No? Acaso, ¿tiene el estado colombiano, que trata con tantas consideraciones a los paramilitares que cometieron crímenes horrendos e innumerables contra civiles indefensos, que ser tan duro y tan intransigente con las FARC, al punto de no hacer las mínimas concesiones que permitan por lo menos el Intercambio Humanitario?

El mundo entero esta implorando por este Intercambio Humanitario. Y más que implorarlo, se lo está exigiendo a los gobernantes de un Estado que en asociación con fuerzas paramilitares y a través de la Fuerza Armada institucional, ha incurrido a lo largo de la historia contemporánea de Colombia, más que la propia guerrilla, en excesos injustificables y en graves violaciones de los derechos humanos de los mismos colombianos que está en la obligación de proteger.

El mundo entero, y en especial los colombianos, los venezolanos y todos los habitantes de este continente reclamamos un Alto al Fuego, presidente Uribe, y exigimos que de pasos concretos que permitan el Intercambio Humanitario y el inicio de negociaciones con las FARC que abran las puertas a la solución pacífica del doloroso conflicto armado que tantas vidas le ha costado a Colombia. Por Emmanuel, por Clara, por Consuelo, por Ingrid, por Moncayo, por el Intercambio Humanitario, por la Paz en Colombia, Alto al Fuego!

luis_gallog@hotmail.com
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Luis Eduardo Gallo


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