1. La amenaza de Bush y el ataque ensayo del 6 de
octubre, 2007
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca (17.10.), George W.
Bush amenazó al mundo con la apocalipsis de una Tercera Guerra
Mundial. Para impedirla, decía, hay que evitar que Irán
desarolle armas nucleares. La amenaza de Bush sigue a apenas once
días del ataque aéreo sorpresa de la Fuerza Aérea
de Israel (IAF) contra supuestas instalaciones nucleares de Siria en
la frontera con Turquía (6.10.).
Las características de esta agresión militar, en la
cual Israel no sufrió pérdidas propias, son
ilustrativas para el futuro ataque a Iran. La operación fue
preparada con inteligencia recogida por el satélite de
espionaje israelí, Ofek 7, desviado para estos fines de su
posición observacional sobre Irán. La ejecución
se llevó a cabo por ocho aviones de combate F-15I y F-16I,
dotados de cohetes y bombas, cuyos blancos fueron precisados por
fuerzas especiales israelíes en Siria con rayos laser. La Casa
Blanca estuvo de acuerdo con el ataque y proporcionó al
agregado militar aéreo israelí en Washington los
códigos electrónicos de los aviones estadounidenses en
el área, para evitar un conflicto. El Primer Ministro israelí,
Ehud Olmert, presenció la agresión aérea en el
centro de operaciones que la condujo. El embajador ruso en Damasco
había advertido al Presidente sirio un mes antes sobre el
ataque, pero había sugerido que el golpe se dirigía
contra las Alturas del Golán.
2.
El Islam y el Mein Kampf
de Hitler
Mientras
Israel aplica su “recuperado poder de disuasión” frente a
Siria, Hizbollah y Hamas ---incluyendo su terrorismo de Estado en
Gaza y llevando a cabo grandes maniobras ofensivas en las Alturas del
Golán--- para allanar el camino bélico a Teherán,
la falange imperial-sionista estadounidense intensifica la
preparación psicológica de la población nacional
para la guerra anunciada. El “Freedom Center” de David Horowitz,
ex miembro de la “Nueva Izquierda” de los sesenta, ha declarado
la próxima semana como una semana de sit-ins
y “protestas” en las universidades nacionales, “para ayudar a
nuestras bravas tropas que combaten a los Islamo-Fascistas en el
exterior”. Objetos de estas protestas serán, entre otros,
centros de estudios sobre la mujer, porque “se callan sobre la
opresión de la mujer en el Islam”, y la repartición
de panfletos como, “La Guerra de Jimmy Carter contra los Judios”
y, el “Mein Kampf islámico”. Mein
Kampf o, Mi Lucha en castellano, es
un panfleto racista e imperialista, que fue escrito por Adolf Hitler
en 1924, para propagandizar los objetivos y la ideología de
los nazis, incluyendo su patológica obsesión con la
supuesta “conspiración judía para dominar el mundo”,
que desentendía la verdadera esencia del sionismo:
identificarse elitescamente, como parte del sistema de dominación
mundial de Occidente, contra los “bárbaros”
de Euroasia.
3.
El Mein Kampf del
neofascismo actual
Meses
antes, Norman Podhoretz, el actual Asesor de Política Exterior
de Rudolf Giuliani, el futuro candidato presidencial del Partido
Republicano para las elecciones del 2008, expuso el pensamiento de
los cristiano-fascistas que pretenden combatir a los
“islamo-fascistas”. En una columna de opinión de The
Wall Street Journal, oportunamente publicado en el diario
más importante del gran capital mundial, intitulada, "Las
razones para bombardear Irán. Espero y rezo que el Presidente
Bush lo haga" (30.5.), Podhorez dice lo siguiente.
“El
11 de septiembre, 2001 entramos… en una nueva Guerra Mundial que yo
llamo la IV Guerra Mundial”. Al igual que la Guerra Fría,
esta tiene “raíces ideológicas y nos enfrenta al
islamofascismo, que es otra mutación de la enfermedad
totalitaria que derrotamos primero en la forma del nazismo y después
del comunismo; su dimensión es global, se combate con una
variedad de armas… y probablemente durará décadas.”
Las campañas militares en Afganistán
e Irak no deben ser vistos, por lo tanto, como guerras autónomas,
sino como “frentes abiertos en las primeras fases de una lucha
global prolongada”. Y lo mismo es válido para Irán.
Irán es actualmente el “centro de la ideología
islamofascista, contra la cual hemos luchado desde el 11 de
septiembre y… el principal promotor del terrorismo que es el arma
privilegiado del islamofascismo; Irán es, por lo mismo,
también un teatro de operaciones en la IV Guerra Mundial.”
Es más, sus intentos de construir un “arsenal nuclear lo
convierten en el elemento potencialmente más peligroso de
todos”.
La primera prioridad de Irán
consiste, según el Presidente Mahmoud Ahmadinejad, en “borrar
Israel del mapa". También quiere “dominar el Gran
Oriente Medio y controlar, de esta manera, el petróleo de la
región y el flujo del petróleo a través del
Golfo Pérsico”. Sin embargo, las “ambiciones de
Ahmadinejad no se limitan a la dimensión regional”. Tiene
un “sueño más grande que es la extensión del
poder y de la influencia del Islam en toda Europa”. Y ahí
va su sueño más grande: lo que Ahmadinejad describe
como “un mundo sin América”.
Ahmadinejad
es como Hitler. Hitler no era “un hombre de Estado convencional…,
sino un revolucionario que trató de derrumbar el sistema
internacional y reemplazarlo con un nuevo orden dominado por
Alemania, lo que significó también la cultura política
del nazismo”. Ahmadinejad, al igual que Hitler, es “un
revolucionario, cuyo objetivo es derrumbar el sistema internacional y
reemplazarlo… con un nuevo orden dominado por Irán y
gobernado por la cultura religiosa-política del
islamofascismo”. El camino de las sanciones y la
diplomacia no sirven: "la verdad lisa y llana es que, para
evitar que Irán desarrolle un arsenal nuclear no hay más
alternativa que el uso de la fuerza, así como no había
otra alternativa para detener a Hitler en 1938".
4. Petróleo
y demografía: los verdaderos motivos del ataque a Irán
Detrás
de este discurso propagandístico están, por supuesto,
las verdaderas razones de la futura guerra. Desde el punto de vista
de Israel, las ha expresado el ex viceministro de defensa y miembro
de la Knesset, Ephraim Snehr, refiriéndose al más
grave freno del proyecto expansionista de Israel, que es su debilidad
demográfica. Nadie va a querer “vivir en Israel bajo la
sombra nuclear”, advierte el General, y por eso hay que destruir,
si es necesario con las armas, al nuevo “Persian Empire”
y sus ambiciones nucleares.
Desde
los intereses de Occidente, Alan Greenspan, uno de los cómplices
de la agresión estadounidense, los expresó con suprema
claridad en una entrevista con Bob Woodward, del Washington
Post, con fecha del 17 de septiembre, 2007. “Mi punto de
vista es, que, juzgando por los treinta años de historia de
Saddam, él evidenciaba claramente que iba a controlar el
Estrecho de Hormuz, por el cual pasan diariamente 17, 18, 19 millones
de barriles.” Según Greenspan, la disrupción del
flujo de apenas tres o cuatro millones de barriles al día,
podría elevar el precio del barril a hasta 120 dólares.
Y cualquier incremento por encima de este umbral generaría el
“caos” en la economía global. “Bajo esas circunstancias
fue esencial acabar con Saddam”, y su exitosa remoción
“logró el propósito de asegurar que el sistema [de
mercados petroleros] existentes continua a funcionar, francamente,
hasta que encontremos otras [fuentes de energía] lo que al fin
y al cabo lograremos hacer.”
5.
Putin: barrera real, pero insuficiente contra la agresión
La
Tercera Guerra Mundial, o como dice el acelerado maestro de Bush y
Giuliani, quién ya se encuentra en la Cuarta Guerra Mundial,
será por el petróleo, el continuo sometimiento del
Tercer Mundo y la demografía de Israel. La única
barrera real a la agresión de la falange
Bush-Olmert-Sarkozy-Merkel-Brown, ha sido la valiente posición
del Presidente ruso Vladimir Putin, no solo en cuanto a la dimensión
política, sino en lo referente al apoyo militar.
Este
apoyo, sin embargo, no es suficiente para detener la guerra. De ahí,
que terminaré este ensayo con la misma conclusión del
ensayo del 5 de septiembre. Al gobierno
iraní no le quedará otra vía que buscar una
solución negociada. Y tiene que buscarla pronto. Si no
entiende los tiempos que le quedan y la correlación de fuerza
real, es muy probable que su “revolución islámica”
termine como la “revolución socialista” de los partidos
Baaths en Medio Oriente: en ruinas.