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    Mundo en revolución
5ta Conferencia del Cairo 2007
La urgencia de una resistencia internacional más allá de las banderas, naciones, religiones, ideologías
Por: Meysalun Cage
Fecha de publicación: 15/04/07
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Del 29 de marzo al 1 de abril de 2007 se realizó en el Cairo el 5to encuentro internacional antiimperialista, antisionista y anticapitalista, organizado por distintas organizaciones de Egipto que han unido ideas y esfuerzos para liberarse como pueblo egipcio, del régimen del dictador Hosni Mubarak, calificado por estas organizaciones como sionista, opresor, capitalista, criminal, fascista, apoyado por el imperio… Asistieron personas del Líbano, Palestina, Irak, Venezuela, India, Turquía, Corea del Sur, Siria, Egipto, Canadá, Alemania, entre otros. Se trataron temas relacionados con la necesidad de crear y apropiarse de los medios de producción, educación y comunicación alternativos; la problemática de la lucha campesina, el despojo de sus tierras; el boicot; la privatización de la educación en distintos países como Egipto; la situación de la mujer en la resistencia; la necesidad de alianza entre movimientos populares a nivel internacional, entre ellos, los de izquierda e islámicos; la resistencia en Irak, Palestina, Líbano, Venezuela; las amenazas a Irán y Corea; entre otros.

Este encuentro dejó ver que los pueblos oprimidos padecen los mismos sufrimientos y violaciones, bajo condiciones distintas y que se les ha separado, se les han creado diferencias, barreras, distracciones, para que no puedan unir sus luchas y liberarse de la opresión. Así como sucedió hace años con el traslado y la venta de africanas y africanos en América. Se les ubicaba en grupos de distintas regiones, con creencias y lenguas distintas, se creaba problemas entre ellos, para que no pudieran rebelarse como un bloque unido, y vencer, sino que se mantuvieran separados y las rebeliones fueran esporádicas, y con consecuencias mortales que pudieran enseñar la lección a quienes querían rebelarse. Exactamente lo mismo nos sucede hoy día, los pueblos que se han rebelado solos, han sido golpeados fuertemente: El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Chile, Cuba, El Líbano, Irak, Palestina, Afganistán, Nagasaki, Hiroshima... Los pueblos, o gobiernos, que oprimen y condenan al retraso, la esclavitud y miseria a sus habitantes, son llamados en los grandes medios, como países aliados, que cooperan, son civilizados, democráticos, existe libertad de expresión, aunque su población viva en pobreza, existan innumerables casos de violaciones de derechos humanos, y las y los habitantes no sean más que esclavos y esclavas de un sistema antihumano y consumista, como es el caso de Estados Unidos, España, México, Perú, Colombia, Arabia Saudita, Egipto, Jordania, el sector que apoyó el golpe de estado en Venezuela, el sector que apoya a Fuad Siniora en el Líbano.

A pesar de la historia y las catastróficas consecuencias que ha padecido la humanidad, por esta separación absurda de la resistencia de los pueblos, por este sometimiento y condena a la miseria perpetua, seguimos en desunión, individualismo y egocentrismo, viendo desde nuestras propias realidades, y no desde el conjunto de pueblos que son oprimidos en todo el mundo. En este momento, el campesinado egipcio está siendo despojado de sus tierras, para pasarlas nuevamente a manos de los latifundistas, gracias a una nueva ley del régimen de Mubarak, que revierte la anterior que garantizaba la propiedad de tierras a quienes las trabajaran. Varias personas han sido asesinadas, agredidas y violadas por el gobierno y latifundistas en el proceso de desalojo. Además, cada vez aumenta más el índice de mortalidad por cáncer y otras enfermedades, y el sector campesino egipcio responsabiliza a las transnacionales y al gobierno por el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas, además de las inhumanas condiciones laborales de quienes trabajan la tierra. El pueblo de Egipto está siendo despojado de sus tierras y cualquier otro medio de producción posible. Todo pasa a manos de transnacionales, ya que el Estado ha privatizado casi todo en el país.

En medio de esta situación y miles de otros casos de opresión en Egipto y otros países. Las personas se preguntan, y en especial el sector campesino egipcio, cómo ha avanzado la lucha campesina en Venezuela, cómo es cuando el gobierno está del lado del pueblo, cómo es la liberación de los pueblos con Chávez. El pueblo de Venezuela, junto al presidente Chávez, están presentes en las fantasías e ideales de dignidad, justicia y libertad de los pueblos árabes, coreanos, turcos, iraníes, América Latina, Europa; principalmente por su apoyo a Líbano y Palestina, ante las agresiones sionistas y genocidas del cáncer impuesto por el sionismo en esa Palestina que se resiste a morir y por las denuncias sin tabúes al imperio, el neoliberalismo, y todas las políticas que atentan contra la dignidad de los pueblos.

Venezuela es una referencia de esperanza , un "nada es imposible", un "si se puede y lo hacemos juntos, pueblo y gobierno, iguales". Pero definitivamente debemos pasar de ser esperanza a ser resistencia , del discurso de liberación al pueblo liberado, de la palabra a la acción, de lo abstracto a lo concreto. Tal como lo ha hecho Hezbolah en el Líbano, referencia de resistencia a nivel mundial.

El proceso revolucionario de Venezuela ha abierto las puertas de la esperanza a los pueblos oprimidos. Sin embargo, si el pueblo no estuviera atento, esas puertas ya se hubieran cerrado. La participación y el compromiso del pueblo es una condición de existencia de Chávez y del proceso revolucionario. Chávez no cayó del cielo, ni el pueblo decidió liberarse de la noche a la mañana. Ambos son producto de la lucha popular, años de represión, injusticias, abusos y engaños. De ese acumulado de resistencia surge el proceso revolucionario. Pero, a pesar de los esfuerzos que se han hecho en Venezuela, a pesar de los discursos, acciones y políticas socialistas, retóricas y revolucionarias, el capitalismo, el caudillismo, la corrupción, están consumiendo al pueblo y sus recursos, a través de personajes, acciones y políticas del gobierno y fuera de este. En Venezuela estamos en plena lucha. Contamos con las victorias de Carora, el proceso Constituyente, la ley de Consejos Comunales, la experiencia de los Consejos Comunales de Calle, CVG ALCASA, el ánimo de lucha del pueblo... Pero por otro lado, pienso que mientras nos perdemos en discursos ideológicos sobre socialismo, comunismo, izquierda, derecha, oligarquía, partidismo, hay un sistema imperialista, capitalista, corrupto lo suficientemente agudo y claro en su objetivo, que se nos cuela y nos toma la delantera, se apropia de nuestras palabras, ideales y luchas y nos presenta planes, proyectos y acuerdos de integración y desarrollo, que no son más que negocios entre transnacionales que provocan mas injusticias y miserias en nuestros pueblos. Entonces aparecen Corpozulia, el Gasoducto, las buscadoras de diamante y oro, el mercurio, la prostitución, el problema del agua, las empresas de construcción de Diosdado, la Villa del cine y los festivales de Farruco, los grupos armados de Lina Ron, la corrupción, el burocratismo, el amiguismo, el caudillismo, el partidismo... Por eso seguimos en lucha, hay mucho por combatir.

Ahora bien, la Revolución, la resistencia, la liberación, no se puede dar de manera aislada… La solidaridad con el proceso de Venezuela, Bolivia, Líbano, Palestina, Irak, Afganistán, entre otros, debe ir más allá de las manifestaciones públicas, las conferencias, las palmadas en la espalda, los artículos de análisis, las marchas, las visitas a estos países para conocer y compartir sus procesos… La solidaridad que necesitamos implica ya el compromiso de activar la resistencia en cada una de las comunidades que podamos a nivel internacional. Y tal vez, el objetivo de esta lucha, de esta resistencia, no debería estar centrado ni basado en ninguna nacionalidad, ideología, religión ni tendencia, sino en la humanidad, en la dignidad, en la justicia, en el derecho de los pueblos y las personas a ser libres y justos. De no ser así, se nos hace cuesta arriba e imposible, como lo ha sido hasta ahora.

Qué tal si en lugar de rasgarnos las vestiduras por el pueblo, y contra el imperio, nos despojamos de esos ismos con los que cubrimos nuestra humanidad, como lo son el comunismo, socialismo, islamismo, imperialismo, trotskismo, anarquismo, consumismo, profesionalismo, judaísmo, sionismo, chavismo, cristianismo, espejismo, neoliberalismo, capitalismo… Y si además nos despojamos de los colores y banderas, si borramos las líneas divisorias de los mapas, y asumimos nuestra unidad, si nos reconocemos en nuestras diferencias y las aceptamos, las amamos porque nos enriquecemos en la diversidad, en el conocimiento de lo otro y lo yo, sin tomarlas como banderas, sin justificar acciones con ellas. Si tan solo dejáramos los nombres y empezáramos a hablar como humanidad, como personas, entonces podríamos hablar desde la otra o el otro, o desde nosotras o nosotros, incluso ir más allá y hablar desde ese otre, visualizado por la teoría feminista, ser cuyo sexo no es necesario distinguir al hablar de derechos o inclusiones sociales, de la opresión, de la muerte, del sufrimiento, las violaciones y abusos. Si nos viéramos así, entonces quizás emprenderíamos una misma lucha y sí triunfaríamos. Porque todas esas banderas, colores, ideologías y tendencias, a mi modo de ver, nos hunden cada vez más en la miseria de ver al otre como otre y no como parte de mí y del todo.

Siento que nos perdemos en nuestro ego, cada vez que nos pronunciamos como comunistas, socialistas, islamistas, o cualquier otro istas. Siento que nos perdemos del punto de llegada y de partida, lo distorsionamos, lo ocultamos, y dejamos de ver el sufrimiento, la opresión, la resistencia, la lucha de los pueblos. Un ejemplo claro de que estos nombres e ideologías alimentan el ego más que la propia lucha, la resistencia, el desarrollo de plataformas, es el hecho de que algunos gobiernos y personas, se han solidarizado con el proceso revolucionario de Venezuela porque, según ellos, es un modelo socialista, pero no reconocen la legitimidad de Hamas en Palestina, ni de Hezbolah en el Líbano. Pienso que no necesitamos falsas alianzas o el apoyo de gobiernos o personas que se quedan, al igual que nosotres, en ideologías, nombres y colores, sino la alianza, unidad y participación real y concreta con la resistencia que se levanta en distintas partes del mundo, con distintas personas, por la libertad y justicia de la humanidad. Quizás todas esas ideologías y tendencias son un modelo mas que se pretende imponer a la sociedad independientemente de lo que esta quiera, así como se nos impuso el modelo capitalista, así como se privatizan los recursos y medios de producción de los pueblos, así como se esclavizan sus almas, porque hay quienes creen que ese es el mejor camino.

Me pregunto si cada vez que hablamos como comunistas, socialistas, islamistas, capitalistas, no estamos hablando desde un modelo que consideramos nuestro y que quisiéramos imponer al pueblo, en vez de hablar desde nuestra humanidad, desde nuestro ser de pueblo, por la liberación del pueblo. A caso este pueblo internacional que esta esclavizado, oprimido, violado, dominado, sometido, es capaz de decidir, con todas sus potencialidades humanas, bajo qué modelo quiere vivir, o a caso Hugo Chávez, María Alma, Inés Esperanza, Fátima Seif il Islam, Ziad al Harrie, Hasan Abd Alah, o cualquiera de nosotres, que nos formamos en este sistema de opresión y formamos parte de él, sabemos cuál es el mejor sistema para vivir, si es el comunismo, si el socialismo, si la democracia, si la shariah, pero bajo cuál interpretación o visión… Si seguimos en lo superficial, siempre la opresión se nos va a colar, así como sucede en Venezuela con la corrupción y el caso de los indígenas con Corpozulia, entre otros. Por mas revolucionario que sea el proceso, por mas comunistas, o x tendencia que tengamos, la opresión continua, porque no terminamos de ver de frente el sufrimiento de las personas. ¿A caso, Arabia Saudita, país islámico que vive bajo la shariah o ley islámica, garantiza la libertad de su pueblo?, absolutamente no, porque se queda en lo superficial, es la opresión, pero maquillada con elementos del Islam. ¿A caso Inglaterra, Francia, España, Líbano, Siria, garantizan que no hay opresión solo porque dicen practicar la democracia?, ¿A caso Irán, garantiza que no haya opresión?, ¿A caso el nacionalismo en la historia de los pueblos garantiza que no haya opresión?, ¿A caso el Estado Sionista de mayoría judía, impuesto en las tierras de Palestina, garantiza que no hay opresión?, ¿A caso el Vaticano libera de la opresión a su pueblo?, ¿No son estos más bien modelos que reproducen los sistemas de opresión, esclavitud y miseria de los pueblos?... Entonces, hasta cuándo vamos a hablar en nombre de ideologías, y desde nuestras propias visiones e interpretaciones, en vez de reconocer el sufrimiento de las personas, la esclavitud de los pueblos…

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Meysalun Cage


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