La visita de Obama a la Cuba revolucionaria

Hoy, domingo 20 de marzo de 2018, se está produciendo uno de los acontecimientos políticos de mayor significación histórica en la conflictiva relación entre los Estados Unidos de América y la República de Cuba, luego que, en el marco del proceso de restablecimiento - no normalización - de las relaciones los presidente Raúl Castro Ruz y Barak Hussein Obama, acordaran en el año 2014, iniciar negociaciones secretas, con los discretos Buenos Oficios del Papa Francisco, Jefe del Estado Vaticano, dirigidas a la superación del conflicto geopolítico planteado entre ambos Estados desde los tiempos de la Guerra Fría, surgido a partir del triunfo de la Revolución el 01 de enero de 1959, encabezada por el Comandante Fidel Castro y, especialmente, con la declaración del carácter socialista de revolución decretada por el gobierno cubano, en respuesta a la invasión mercenaria de Cuba por parte de fuerzas organizadas, adiestradas, armadas y políticamente dirigidas por la Agencia Central de Inteligencia, CIA, de los Estados Unidos, con el apoyo de varios gobiernos neocoloniales de nuestro continente.

Esta histórica visita, la primera en más de 80 años, de dos países separados por apenas 90 millas marinas, se produce en un contexto geopolítico totalmente diferente al inicio de la Revolución Cubana, dado el histórico retroceso experimentado por las fuerzas revolucionarias, progresistas y antiimperialistas de América Latina y el Caribe y el mundo, como consecuencia del derrumbamiento de la Unión de República Socialistas Soviéticas, URSS, y sus aliados del extinguido campo socialista, el surgimiento y fortalecimiento de nuevos agrupamientos estatales regionales y globales como Unión Europea, BRICS, la Unión de Naciones Suramericanas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Unión Africana, el Acuerdo de Shanghái de Estados Asiáticos, la actual crisis sistémica del Capitalismo neoliberal globalizado y la consolidación de China y la Federación Rusa como actores económicos y militares que disputan la disminuida hegemonía unipolar de los Estados Unidos de América, en el marco del cual, el gobierno de la República de Cuba bajo el liderazgo del su actual Presidente Raúl Castro Ruz ha iniciado en los últimos años un paulatino y sostenido cambio para adaptarse a la nueva geopolítica mundial basado en la cooperación sanitaria, técnica, sanitaria y educativa con los países del Sur, independientemente de su régimen político y un acercamientos con dignidad y firmeza y en un plano de igualdad, con países del centro capitalista mundial interesados en una relación mutuamente provechosa, lo cual le permitió romper el cerco político internacional impuesto por los Estados Unidos a gobiernos de países de escaso o bajo nivel de desarrollo, derogar la exclusión política en el seno de la OEA desde los tiempos de la agresión de Bahía de Cochinos y, como consecuencia de los últimos acuerdos con el gobierno del visitante Barack Hussein Obama, iniciar el proceso de normalización de relaciones con la vecina y agresiva potencia imperialista.

Contrario a las pretensiones de los diez (10) presidente que precedieron al Presidente Obama y que se comprometieron a una campaña sistemática de subversión mercenaria, bloqueo económico y financiero, desestabilización política interna y uso de la violencia política y el terrorismo contera el gobierno y el pueblo cubano, la visita del primer mandatario no blanco de los Estados Unidos se da en condiciones de igual política y en aplicación de normas de protocolo, privilegios e inmunidades normales para visitas de Estado que Cuba la otorga a similares visitantes y con una unidad política de la dirección del Partido Comunista, el Gobierno Revolucionario y la inmensa mayoría del pueblo cubano, apenas deslucidas por la persistente provocación de minúsculos grupúsculos de la oposición financiada por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos que hoy, como en los casos de las visitas Papales y de otros líderes mundiales de gran impacto mediático, intentaran montar un show mediático para el consumo de la disminuida oposición nostálgica cubana de Miami.

La visita del Presidente Obama, como lo han sostenido las altas autoridades cubanas y los voceros de su gobierno, solo tiene el objetivo político de consolidar el proceso de negociaciones iniciados para la normalización de relaciones entre ambos Estados y los importantes logros que en materia de intercambio comercial, migración, colaboración técnica y consular ya se han producido pero que todavía mantienen pendiente en la agenda bilateral varios aspectos de la mayor significación para ambas partes y cuya solución definitiva tardará mucho tiempo y esfuerzo para alcanzarse, tales como; la eliminación definitiva del bloqueo económico y financiero entre ambos Estados, la devolución incondicional a la Soberanía cubana del territorio ocupado de la base militar de los Estados Unidos de América en Guantánamo, la solución de los pagos por las expropiaciones a los bienes del gobierno, empresas y los ciudadanos estadounidenses y las compensaciones por los daños humanos, materiales, económicos y financieros ocasionados a la República de Cuba por el ilegal – conforme a las Leyes Internacionales vigentes – y las resoluciones aprobadas por 182 de los 184 votos de los Estados Miembros de la Asamblea a General de las Naciones Unidas.

El día de hoy, la Cuba Revolucionaria recibirá feliz y triunfante al representante de los Estados Unidos que, lo largo de sus 120 años de su difícil vida republicana, ha intentado convertirla en una opaca estrella de su bandera imperial.


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Yoel Pérez Marcano


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