Intelectuales de izquierda y la crisis siria

Si existe un consenso de todos los actores y factores nacionales e internacionales que participan o expresan interés legítimo sobre los actuales acontecimientos en la República Arabe Siria es la existencia de condiciones reales en ese país y en su entorno regional que hicieron posible el surgimiento del movimiento pacífico de protesta del año 2011 y que, por diversas razones políticas internas (la ausencia inicial de voluntad de dialogo del presidente Bashir Al Assad y y los Hermanos Musulmanes) y externas, derivaron en un proceso de confrontación armada que hoy se ha convertido en una guerra internacionalizada con presencia ostensible de grandes potencias mundiales y potencias medias regionales que condicionan el curso de ese proceso de guerra generalizada y sus diversas opciones de solución política.

De la misma manera, tales factores y actores coinciden en sus expresiones, bajo ópticas e interés diversos y contrapuestos, en que la actual confrontación político-militar en la República Arabe Siria forma parte de lo que la mediática capitalista mundial bautizó como las Primavera Arabe (en asociación con las protestas antisoviéticas en Checoeslovaquia del año 1.968) que ha estremecido los cimientos de gobiernos republicanos como en Túnez, Egipto, Libia y Yemen y monarquías feudales como Jordania, Arabia Saudita, Marruecos, Kuwait y Barheim, con sus reivindicaciones de democratización, republicanización y mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblo, por lo que este proceso debería conducir a un nuevo período histórico para los pueblos árabes del Golpe Pérsico y el norte del continente africano.

Sin embargo, cuando se trata de escudriñar al interior de este complejo escenario político, en donde los procesos socio-históricos y los posiciones geopolíticas juegan un importante papel, el escenario sirio no parece tan claro ni tiene parecido con una “primavera” sino más bien, con un duro e interminable verano en el cual las contradicciones de las diversas fracciones políticas y confesionales integradas en el milenario pueblo sirio se articulan alianzas tácticas y estratégicas con diversas potencias regionales y mundiales, con el objeto de obtener apoyos para su respectiva causa, a cambio de acuerdos que favorezcan el posicionamiento geoestratégico y geopolítico de tales potencias, con el propósito de proteger sus intereses en esa neurálgica región del planeta, como parte del reordenamiento del poder global que se viene operando en el mundo, como consecuencia de la crisis sistémica del Capitalismo y el surgimiento de nuevos poderes con vocación y pretensión mundial interesadas en el desplazamiento de los viejos poderes imperiales y coloniales.

En ese marco, el apoyo político, financiero, militar y de inteligencia avanzada que el enemigo histórico de la Humanidad: el Imperialismo norteamericano y sus aliados subalterno, los colonialistas ingleses y franceses, así como los sionistas del ente israelí, los nostálgicos colonialistas de la decrépita Turquía y la alianza de reyes, emires y sultanes petrofeudales, le otorgan al llamado Ejército Sirio Libre y a las diversas fracciones de los Hermanos Musulmanes, los salafistas, al grupo de Al Nushra (de Al Qaedda), desdibuja toda la edulcurada “Primavera Arabe” en Siria, y sitúa esa confrontación en un escenario que, al igual que en Libia y en Yemen, conduce al control del poder por parte de las fuerzas imperialistas, colonialistas, sionistas y la realeza reaccionaria árabe, en favor de la derrota del gobierno de Bashir Al Assad y la instaruración de un gobierno enemigo de la República Islámica de Irán y contrario a la histórica alianza estratégica de Siria con la Federación Rusa, favoreciendo de esa manera la seguridad y estabilidad de las realezas petro-feudales de la región y el fortalecimiento geopolítico del ente israelí.

No sorprende entonces, que estos supuestos luchadores por la “Libertad” y la “Dignidad" siria, a pesar de los cientos de asesinados en la lucha del pueblo egipcio contra el sátrapa Mubarak y el pueblo tunecino contra el corrupto y criminal gobierno de Ali Suleiman, los yemeniistas con Sader, los sauditas contra los Faisal y demás pueblos contra sus decrépitas monarquías, no desarrollaran movimientos armados con el apoyo de la alianza perversa de imperialistas, colonialistas, sionistas y feudalistas, sino que se pactaron acuerdos con las corrientes musulmanes protegidas de Paris, Londres y Wasintong para preservar sus intereses en el marco de los cambios de gobierno que se produjeron en tales países.

Cierto es que la vieja potencia rusa, heredera de la URSS, y la emergente china, tienen intereses en la región; la primera por su base naval de abastecimiento logístico y la otra, por sus contratos de construcción de infraestructura, sus fuentes de suministro de petróleo y el creciente comercio de productos industriales y, con base a tales intereses, han bloqueado en el Consejo de Seguridad de la ONU, las iniciativas de los guerreristas imperialistas y Otanistas para desatar una guerra destructiva en Siria como la que ejecutaron en Libia; siendo coherentes, junto con sus socios del BRICS (India,Brasil y Surafrica) y la mayorَía de los integrantes del Movimiento de Países No Alineados, en que la solución de la crisis siria debe basarse en la negociación política de todas las partes del pueblo sirio, sin interferencias extranjeras; propuesta que chocan con las exigencias previas y maximalistas que ponen los sectores yihadistas internacionales y las fracciones sirias aliadas al grupo cínicamente identificado como “Amigos de Siria”, liderizado por el gobierno imperialista de los Estados Unidos de América.

Quienes desde autodeclaradas posiciones de izquierda convocan en el Foro Social Mundial, que se desarrolla en Túnez, a eso que califican de “sociedad civil global” para defender las conquistas de los “revolucionarios” sirios y lanzan sus dardos venenosos contra “los gobiernos ineficaces y manipuladores” (Santiago Alba Rico dixit), con descubrible alusión a los gobiernos que, como los del Comandante Chávez y el presidente Nicolás Maduro, dan apoyo al gobierno y pueblo de la República Arabe Siria y a la solución política negociada del conflicto, se apartan de la consigna histórica del movimiento revolucionario y progresista mundial de lucha por la Paz y la solución pacífica de los conflictos, favoreciendo con ello a los cínicos imperialistas, colonialistas, sionistas y feudalistas y a sus cínicos aliados opositores sirios que prefieren demoler Siria y que se siga ensangrentando su pueblo, con tal de alcanzar sus objetivos estratégicos y saciar sus apetencias de Poder.

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