Ecuador y el falso pacifismo de EEUU

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Strategic Culture Foundation

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Decidí aprovechar el tiempo y me dediqué a ver algunos videos en YouTube en torno a las actividades de la embajada de Estados Unidos en el Ecuador. Según algunos diplomáticos la “ira” de Washington con el gobierno de Ecuador, encabezado por Rafael Correa, no ha durado mucho después que la embajadora norteamericana, Heather Hodges, fuera declarada “persona non grata” en abril del 2011. Los norteamericanos están tratando de ganar puntos desplegando efectividad y desinterés en torno a la actual cooperación bilateral con las autoridades ecuatorianas. Los notorios diplomáticos norteamericanos están involucrados en todas y cada una de las actividades, como ser, financiamiento de la lucha contra el SIDA, construcción de infraestructuras cerca de la frontera colombiana, se preocupan de cuidar la rara flora y fauna de las Islas Galápagos, mantener una nómina de ganadores de becas Fulbright y suma y sigue. Hablando en televisión, el embajador norteamericano, Adam Namm y el cónsul en Guayaquil, Ronald Packowitz, reveladoramente señalaron que Estados Unidos está interesado en el progreso de la democracia y que está listo para colaborar con los partidos políticos y la sociedad civil. Indicaron con énfasis que la CIA no estaba involucrada en ninguna actividad subversiva en el país; que la USAID está participando en actividades propias de su constitución y nada más. Los dos diplomáticos repitieron todo el tiempo que dos millones de ecuatorianos viven en Estados Unidos y que 30 mil ciudadanos norteamericanos, principalmente jubilados, residen el Ecuador. Por lo menos 250 mil turistas norteamericanos visitan el país anualmente. Estados Unidos exporta hacia Ecuador un total entre 6 y 7 mil millones de dólares mientras que importa desde Ecuador más de 10 mil millones de dólares. Los representantes norteamericanos realzaron el hecho que cualquier desestabilización afectaría dolorosamente a Ecuador y su pueblo.

El gobierno de Ecuador expulsó a la embajadora norteamericana Heather M. Hodges a raíz de unos comentarios hechos por ella en un cable diplomático revelado por Wikileaks en el cual la Sra. Hodges se refería a la corrupción en el alto gobierno y la policía de Ecuador y el posible conocimiento de todo esto por parte del presidente.

Supuestamente el Presidente Correa hacía esto con el objeto de facilitar la manipulación de aquellos que tenían cargos asignados. Uno podría imaginar la reacción de Correa a quien ellos quisieron describir como un pequeño y malvado Maquiavelo que vive en el trópico. Por supuesto que la Hodges jamás imaginó que los informes que ella había escrito confidencialmente asomarían a la superficie y serían publicados.

Washington considera a Rafael Correa como un político “inamistoso”. La razón para esto está a la vista. Por primera vez en muchísimos años, un presidente independiente, resuelto y de mentalidad patriótica, con una formación intelectual de primer nivel gobierna en Ecuador.

Nadie podría nublarle la visión contándole historias sobre las bondades del esquema neoliberal de desarrollo como el mejor e irreemplazable, imponiéndole la noción que el libre mercado, bajo la égida de Estados Unidos es lo mejor y que no tiene alternativa, que la noción socialista no tiene perspectiva hacia el futuro y que la conservación de la presencia del Pentágono es necesaria.

Subrepticiamente Washington difunde la idea que el presidente de Ecuador no es aceptable. ¡Qué sea cualquier otro, pero no él! El Departamento de Estado y los servicios especiales norteamericanos perciban a Correa como el probable sucesor político del presidente venezolano en el continente.

El embajador Adam Namm sabe muy bien que Correa está dejando muy atrás a sus oponentes en la actual carrera pre-electoral. Según las últimas encuestas, Correa está a la cabeza con 61 por ciento de aceptación. De manera amplia se estima que Correa tiene posibilidades de ganar en la primera vuelta. Esto significa que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA se fortalecerá y seguirá resistiendo las políticas imperialistas de Washington. En los medios de prensa conservadores de la derecha reina una atmósfera sombría: no hay intrigas en la campaña que precede a las elecciones programadas para el 17 de febrero. Aun así, la oposición podría prepararse para una lucha por escaños en la Asamblea Nacional, para las gobernaciones y para el Parlamento Andino. Pareciera que el Departamento de Estado y los servicios especiales norteamericanos confiaran en esto.

A pesar que ha habido conflictos con las autoridades en el pasado, la DEA y la oficina adjunta para la defensa (con un personal de 50 agentes de inteligencia) cuidan de su presencia en el país. Los funcionarios de la DEA se esmeran por emplear sus tácticas de captación para sondear e involucrar a funcionarios de gobierno, militares, funcionarios policiales y hasta diplomáticos en el narcotráfico con el objeto de desacreditar al gobierno de Correa (como el caso reciente de las “valijas diplomáticas”). Funcionarios norteamericanos del Departamento de la Defensa reclutan topos para acciones futuras ofreciéndoles incentivos materiales. Sin duda alguna que los instructores del Pentágono han logrado grandes éxitos en el “lavado cerebral” de sectores de la población como también inculcar el arte de los “interrogatorios de tercer grado”. Con seguridad Ecuador no necesita este tipo de expertos en defensa, potenciales conspiradores. Esa es la razón porqué el Presidente Correa tomó la decisión de terminar con el entrenamiento de personal militar ecuatoriano en las escuelas militares de Estados Unidos. Correa considera más las escuelas de entrenamiento de los países del ALBA mucho más apropiadas. El presidente sugirió que la UNASUR debería tener una academia militar propia “basada en principios de soberanía, honor, derechos humanos y donde los cadetes sean formados en las disciplinas militares y no en prácticas policiales para satisfacer las metas represivas de Estados Unidos.

Los esfuerzos del Pentágono dirigidos hacia la militarización de América Latina, son vistos por el gobierno de Ecuador como una amenaza a la soberanía e independencia de los países de la región. La Ministra de Comunicaciones del Ecuador, Amanda Dávila recientemente condenó duramente la penetración ilegal de un grupo militar de Estados Unidos a territorio nacional bajo el pretexto de “experimentos médicos.” Según el Comando Sur norteamericano, no existen diferencias entre los regímenes de Evo Morales en Bolivia y de Rafael Correa en Ecuador, pero como norma general, cuando hacen declaraciones públicas los diferencian. El general Douglas Fraser, Comandante del Comando Sur de Estados Unidos, ha declarado que Estados Unidos tiene muy buenas relaciones con Ecuador como también con otros países de América Latina, pero excluyendo a Cuba, Venezuela y Bolivia (países centrales del ALBA). Este enfoque debería alertar al gobierno de Ecuador. ¿Qué persigue Washington?

Lo principal sería conservar la presencia militar en el país. Cientos de oficiales cumplieron sus períodos en Ecuador y fueron familiarizados con el potencial teatro de operaciones de guerra. El considerable número de diplomáticos y asesores alivia grandemente las actividades de inteligencia al interior de las fuerzas armadas del Ecuador.

La contrainteligencia ecuatoriana no es lo suficientemente fuerte para mantener bajo vigilancia a todos los agentes de inteligencia que se mueven en el país. El Presidente Correa y su círculo interno muy bien saben qué amenazas podrían surgir y trata de mantener lo políticamente correcto. El ex ministro de la defensa, Javier Ponce, definió el enfoque ecuatoriano sobre este problema. Según él, Ecuador mantiene vínculos normales con el Comando Sur de Estados Unidos. Esto significa que las actividades del SOUTHCOM en la parte norte del país –fronteriza con Colombia—son aceptadas sin mayores condiciones. Ecuador no aceptará una presencia norteamericana desproporcionada e invasiva en el área fronteriza. El país logrará preparar personal en inteligencia militar y en operaciones contra operaciones ilegales armadas sin la cooperación norteamericana. Ecuador confía en países como España, Chile, Argentina o Rusia para el mejoramiento de su capacidad en seguridad.

El escritor guatemalteco, Francisco Alvarado Godoy, sostiene que el proyecto pacífico de “revolución ciudadana” del Ecuador está en peligro. En un artículo suyo sobre los planes de la CIA contra el gobierno del Presidente Correa, él sugiere múltiples factores que confirman lo dicho en el sentido que existen planes que apuntan hacia la desestabilización mediante la provocación de varios conflictos. Los partidos que no tienen esperanza de éxito en las elecciones y varias organizaciones no gubernamentales serían empleados para lanzar campañas de propaganda hostil contra el gobierno de Correa y el partido izquierdista de gobierno, Alianza País. Es un hecho que todos los opositores de Correa obtienen apoyo financiero de parte de Estados Unidos, por ejemplo, el ex banquero, Guillermo Lasso, el empresario bananero, Álvaro Noboa, Lucio Gutiérrez, llamado el Chávez del Ecuador al comienzo de su carrera política pero que prefirió el deshonroso papel de agente de la CIA, difusor de falsedades difamatorias contra Correa y otros líderes del ALBA.

Alvarado Godoy afirma que la embajada norteamericana y la residencia del embajador son utilizadas como centros de control operativo para desestabilizar Ecuador antes de las elecciones. De esos centros emanan las instrucciones para los candidatos controlados por ellos. Ellos son instruidos en sucias estratagemas propagandísticas y les indican cómo intensificar los ataques contra el Consejo Nacional Electoral, CNE. Sus acusaciones contra el CNE son siempre las mismas: que los resultados electorales han sido adulterados a favor de Correa. Es acusado de poner bajo su control a todas las instituciones administrativas y de imitar a Chávez. De manera tal que el electorado debe despertar y elegir correctamente, porque Ecuador está al borde de convertirse en una dictadura.

El presidente del Conseja Nacional Electoral, Domingo Paredes, ha tocado la alarma: la principal institución pública responsable de las elecciones está siendo blanco de ataques con miras a la desestabilización del proceso electoral legal.

Según Paredes, algunas personalidades y organizaciones políticas planean crear estructuras paralelas al Consejo Nacional Electoral. Su principal tarea sería producir evidencias de fraude electoral.

Los mismísimos métodos que apuntan a frustrar y desacreditar elecciones han sido empleados por los agentes de inteligencia norteamericanos en Bolivia, Nicaragua y especialmente en Venezuela. El siguiente es Ecuador.

El embajador Namm y su equipo de provocadores podrían estar en el centro de los acontecimientos. Domingo Paredes no ha identificado a los que están detrás de las acciones subversivas que apuntan a frustrar el proceso electoral. Pero Ecuador no es una especie de marioneta. Namm debería estar preparado para un vuelco inesperado de los acontecimientos.

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