Auditórium

Ceausescu, ‘el conducator’ en el patíbulo

“Aquel que no quiere razonar es un fanático, quien no puede es un tonto, quien no se atreve es un esclavo”.

Drummond…


A los seres humanos parece encantarle el espectáculo, y los recuerdos macabros.

Todavía se recuerda cuando la gran prensa mundial incluida la rumana, transmitía los momentos previos a la ejecución del matrimonio Ceausescu, y las dolorosas fotos del juicio final. Cuando los acontecimientos de Rumania le daban la vuelta al mundo, sin que los rumanos supieran exactamente lo que ocurría en su propio país.

Más allá de lo tenebroso, y de los recuerdos que forman parte de la historia, en este caso la historia reciente del dolorido pueblo rumano, creo que tenemos que preguntarnos ¿qué ha pasado en ese pais en estos últimos años?

El sabor y el recuerdo, siguen siendo amargos para los rumanos, después del juicio final a Nicolae Ceuaucescu.

Este artículo, lo traigo a colación debido a la triste sesión de la Asamblea Nacional el pasado 5 de febrero de 2013, la cual por la forma como se llevó a cabo a mi no me gustó, sin más comentarios quiero recordar algo de un pasado reciente, y ya casi olvidado por personas sin formación política. A veces hay que recordar estos acontecimientos, ya que es la forma de tener presente "lo que nunca debió ocurrir, y que no se debe repetir en pleno siglo XXI".

Lo incuestionable es que el destino es el mejor juez, donde cada uno de los actores lo buscan, pero tarde o temprano llega.

Esos acontecimientos de 1989 en Rumania, los analizo sobre el contexto equivocado de unos acontecimientos, que nuestros adversarios los visualizan en la revolución bolivariana, en una visión de lo que fue esa dictadura, y su relación con la actualidad venezolana.

Nicolae Ceaucescu, ‘El Conducator’ se gano la confianza del pueblo rumano cuando en 1961 se opuso a la entrada de las tropas rusas en Checoslovaquia, y amenazó con usar la fuerza militar en caso de que el Ejército Rojo se atreviera a invadir Rumanía

Los Ceaucescu no tuvieron el más mínimo pudor para vivir en la opulencia mientras el pueblo rumano pasaba penuria en las largas colas para adquirir alimentos, supo manejar la propaganda, y los eventos multitudinarios para sumarse adeptos. No tuvo reparos en emplear las fuerzas policiales, y militares en contra de sus oponentes.

Ceaucescu gobernó Rumanía durante veinte años con mano dura, con un Estado policial de corte estalinista, con una ‘tenebrosa policía política, la Securitate’. Su mandato se caracterizó por la corrupción, y el nepotismo.

Nicolae Ceaucescu, fue una persona muy ambiciosa, controló todo el estado a través de familiares, y sus siguises más cercanos. Las opiniones sobre Ceaucescu, están muy divididas, donde muchos analistas han tratado de evaluar o analizar su figura de una manera más objetiva

Ceaucescu mostró muchas facetas contradictorias en el tiempo que estuvo en el poder. Apostó por un control total de toda la vida política y económica, y de los medios de comunicación, estimulando el culto a su personalidad. Fueron muchos los que se exiliaron temerosos del régimen del ‘conducator’, y los obligados por él.

Hacia el mundo exterior realizó grandes esfuerzos por mostrarse como un régimen moderno y respetuoso de los derechos humanos. Muchos de los datos que suministraba su gobierno a los organismos internacionales estaban trucados, sobre todo los datos referidos a la alimentación de los rumanos.

Las excentricidades de Ceaucescu fueron de órdago, como lo fue el demoler parte de Bucarest para levantarla de nuevo a su antojo, cuando construyo el llamado Palacio del Pueblo, que simbolizaba el ejercicio de su poder absoluto, y que constaba de dimensiones ciclópeas. Gastos suntuosos como este, así como los de la propaganda, junto a una economía en ruina, y una industrialización arcaica, generaron una enorme escasez de alimentos. Esta situación fue la que llevó a que comenzase la vía crucis de Ceaucescu en diciembre de 1989. Donde se convocaron una serie de huelgas en Timisoara, mientras la disidencia buscaba puentes con el ejército, que fue marginado en relación a la prioridad que se le dio a la securitate.

Ceaucescu ordenó abrir fuego contra los manifestantes, lo cual llevó a que, lejos de solucionarse el problema, se propagará, siendo rodeado en Bucarest, y colocándose el ejército del lado de los manifestantes, aunque la Securitate permaneció al lado del ‘conducador’ disparando contra civiles y militares, abriendo la posibilidad de una guerra civil. Ceaucescu intentó huir en un helicóptero pero aterrizó en Targoviste, para no ser interceptados por los militares, que habían decidido arrestarlo. Allí fue detenido junto a su esposa por la policía, y entregados a los militares el 22 de diciembre. Tras un juicio sumarísimo, el matrimonio fue fusilado y enterrado.

Las formas del juicio y la ejecución de los Ceaucescu estuvieron viciadas de legalidad, recibiendo el mismo trato de sus arbitrariedades, ya sea por cuestiones religiosas o morales como el abominable hecho de ser ajusticiados en el día de la Navidad. Un tribunal arbitrario decretó su ejecución, sin garantías a un debido proceso y a la legítima defensa. Muchos colaboradores de su gobierno, aceleraron su caída, y su rápida ejecución, para así quedar liberados de posteriores juicios. El cargo más fuerte contra Ceaucescu fue el de genocidio, y para llevar a cabo ese tipo de delito son necesarios muchos colaboradores y cómplices.

No se puede olvidar que su gobierno llegó a tener hasta medio millón de informantes o sapos, y una cuarta parte de la población era miembro del Partido Comunista.

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