En África, el fin es destruir la práctica del islamismo

Este es un proyecto que busca arrasar con la práctica del islamismo que inicio en Afganistán 2001, desde el 2003 en Irak de ahí paso a Libia en el 2010 para continuar en Siria, seguirá en Irán, Yemen, Argelia, Túnez, Mali, Nigeria, Togo y Egipto; para este proyecto cuentan con el apoyo económico-militar de Turquía, Arabia saudita, Qatar, Israel, cuyos gobiernos sostienen a mas de 7000 mercenarios de todos los países que combatieron en Libia y que hoy lo hacen en Siria desde Turquía, siempre al servicio del G8.

El derrumbe de las torres gemelas en New York en el 2001 dio inicio a la más grande colonización en el Norte de África y Medio Oriente en este siglo. El incremento de tropas estadounidenses y europeas en esos países es evidente por la explotación de los recursos naturales, por el aprovechamiento comercial de la clase media africana que se proyecta en unas 700 millones o mas de personas hasta finales de esta década y por las nuevas rutas del narcotráfico hacia Europa que pasan por algunos países africanos, hacen que la OTAN y el pentágono busquen otros Bin Laden en ese continente.

Según la CIA y otros servicios de inteligencia europeos el argelino Mokhtar Bemokhtar responsable por diseñar la toma de la planta de gas de in Amenas en el desierto argelino, apodado por el servicio secreto francés como “el inalcanzable” o Abdemalek Drukdal líder de Al Qaeda en el Magreb islámico (AQMI) o el ex coronel libio Mohamed Ag Nayem al mando de unos 2 o 3000 tuareg expulsados de Libia después del asesinato de Muamar el Gadafi, son los nuevos Bin Laden, son los nuevos pretextos con los cuales se arma la estrategia colonizadora en África del norte y central con apoyo de algunas naciones árabes.

Washington y la OTAN manifiestan que Al Qaeda se ha diseminado en el norte de África y África central con los Mujahidines afganos, Mujao (movimiento por la unicidad de la Jihad) Ansar Dine, Magreb islámico, salafistas, el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad y los yihadistas de Mali; para la CIA son los nuevos grupos terroristas a los que hay que exterminar invadiendo países africanos, llevando las guerras al continente más pobre de la tierra.

En realidad son grupos de lucha que defienden las libertades para una oportunidad de mejorar su situación de pobreza en la que viven más de 300 millones de hombres y mujeres, 100 millones en condiciones de extrema pobreza en el desierto de Sahel de más de 4 millones de kilómetros cuadrados, con sequias prolongadas y una hambruna que afecta a 20 millones de personas la mayoría de ellos niños y niñas en 12 Estados que va desde Mauritania hasta Somalia, algunos de estos países sin fronteras o fronteras difusas difíciles de controlar por la inmigración que los lleva de aquí para allá aumentando la violencia, dice la organización médicos sin fronteras.

El desierto del Sahara abarca el 60% del territorio de Sahel en el norte de Mali, una extensión parecida a la de Francia hace que los integrantes de estas brigadas islámicas se unan por hambre no por fe religiosa; el temor de millones de africanos ahora mismo es que Francia que ya envió 1800 soldados, helicópteros y carros de combate de un total de 4000 tropas busquen crear una coalición permanente de tropas africanas en donde ya participan Nigeria y Togo, con más de 6000 soldados al servicio de la OTAN para combatir a los islamistas en Mali, tropas entrenadas por la OTAN y el pentágono para su servicio algo así como las FFAA de Egipto con gobierno islamista.

Los Yihadistas de Mali están a unos 140 kilómetros de la capital Bamako, buscando su Sharia (interpretación del islamismo) tal como lo hicieron los talibanes en Afganistán cuando prohibieron el cultivo de la amapola y los laboratorios de heroína, situación que disgusto mucho a los estadounidenses que financian las guerras sucias de sus invasiones militares con el dinero de la cocaína y de la heroína.

La Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito dice “el tráfico de cocaína producida en Colombia y Perú, desestabiliza países como Mali al usarlos como nuevas rutas para el narcotráfico destinado a Europa”, de llegar el islamismo el narcotráfico, la delincuencia y el consumo de sustancias terminara en esos estados por la práctica del islamismo, situación que ni EEUU ni Europa pueden aceptar por el lavado de dinero que según la ONU, BM y el FMI oscilan entre los 800.000 millones a un billón de dólares por año.

Llamados por Francia, líderes lacayos de África se reunieron en Costa de Marfil para definir la guerra contra el islamismo que recién empieza en este nuevo teatro de operaciones con respaldo de la OTAN, pentágono y el Vaticano ha de ser; entidades que fácilmente reclutaron al novato de Francois Ollande que evidentemente continua con lo proyectado por Nicolás Sarkozy quien fue el encargado de inundar de armas a Libia, incluso, lanzadas por paracaídas para que las reciban las brigadas rebeldes.

Misiles, cohetes, lanza granadas, fusiles de asalto y más armas livianas entregadas por la OTAN a los rebeldes libios para el derrocamiento y asesinato de Gadafi, gracias a los príncipes saudís y qatarís recorrieron miles de kilómetros hasta llegar a la frontera entre Siria y Turquía para desestabilizar al gobierno sirio de Al Asad, con toda seguridad esas mismas armas y hombres provocaran conflictos y guerras civiles en Mali, Yemen, Egipto, Argelia, Togo, combatirán en Irán con el propósito de extirpar el islamismo de la religión musulmana. Enorme proyecto que será el fin de occidente tal como lo conocemos.

Sostener un ejército mercenario por parte de los satélites de EEUU a la orden del G8 para provocar guerras civiles o desestabilizar gobiernos islámicos tarde o temprano ese ejercito les dará la espalda y serán los nuevos Bin Laden en esas zonas del mundo, ya ocurrió antes y volverá a ocurrir hasta que se combata con artefactos atómicos en vez de aviones, además, es promover la práctica de Estados con puros gobiernos de transición como le ocurre estos momentos a Libia, Yemen, Túnez, Argelia, Afganistán, Irak o como una democracia islamista secuestrada por las FFAA de Egipto al servicio de los EEUU.

Lo de Argelia, para esclarecer la situación de rehenes es la típica de un gobierno servil y títere del imperialismo, asesinar a todos buscando el rescate antes de negociar soluciones contra la pobreza extrema, la explotación de recursos naturales que solo benefician a unos cuantos mediante la intervención militar de una potencia extranjera como Francia en Mali. La declaración posterior de Ollande, de que tropas francesas y africanas permanecerán en Mali el tiempo que sea necesario nos recuerda lo dicho por George Bush y por Barak Obama sobre el ejército invasor en Irak y Afganistán.

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