Que se jodan y que se mueran

"¡Que se jodan!", gritó Andrea Fabra, la hija de un politicastro mafioso hijo de mafiosos refiriéndose a los desahuciados, a los desempleados y a los que iban a sufrir los recortes anunciados por el gobierno. Grito sin más causa que el deseo pervertido de una mujer que hereda la perversión de su padre, ambos en las filas de ese partido hispano sin alma... "Que se mueran", pide ahora suavemente el ministro japonés a los "viejos" para aliviar los gastos del Estado...

Siempre supimos que también desde siempre ha sido más importante el ejército que el soldado, la Curia que el sacerdote, el joven que el viejo, el rico que el pobre, la Medicina que el enfermo, la justicia que el juez y el ajusticiado, el Estado que el ciudadano... Pero nadie se había atrevido a decirlo con ese cinismo. Ese es su mérito.

Hasta el grito de esa mujerzuela y la bajeza de ese desgraciado japonés, los de su misma catadura venían hace mucho desautorizando su pensamiento buscando subterfugios en la falsedad para ponerse de acuerdo consigo mismo, y desmientiéndose a sí mismos para salvar el desmentir a los demás. Ahora y a partir de ahora ya podemos ir preparándonos para escuchar y leer barbaridades como estas en los países del "capital".

El espíritu del neoliberalismo, de los neocons y del Club Bilderberg es ése. Lo vengo denunciando desde hace mucho tiempo. Diezmar la demografía de distintas maneras es el objetivo. Guerras provocadas, invasiones, recortes y abandono a su suerte a millones o miles de millones es la consigna. Carecen de todo escrúpulo. No es ya que el humanismo esté haciendo aguas entre los poderosos y los dueños del dinero, es que estos están resueltos a hacer la criba. Y para llevar hasta su últimas consecuencias el demoníaco propósito cuentan con su ejércitos y todas sus policías. Preparar mentalmente a las masas silenciosas para el sacrificio, es la intención. El grito de esa mujer bribona salió quizá inconscientemente de sus entrañas donde se aloja la semilla del diablo. La flemática petición del ministro nipón, ha salido de una mente nazi.

¿Se comprende por qué postulo el socialismo real que ajusta con precisión producción y consumo, que huye de las veleidades, de los abusos y de la elementalidad del mercado libre, que, además, es otro engaño pues está en manos de oligopolios depredadores multinacionales?

Quid pro quo: a ambos y a todos cuantos comulgan con esa mentalidad les deseamos las dos cosas juntas: que se jodan y que se mueran para aliviarnos de la perfidia de la canalla...

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