“Conectando luchas, creando resistencias”

Los movimientos sociales en América Latina para la integración de la región

Cuando se estudia los movimientos sociales como sujetos históricos entra en juego distintos desarrollo teóricos donde se asume nuevas categorías de análisis como la identidad, la movilización de recursos, la movilización social desde los espacios tanto micro como macro de la vida cotidiana, la capacidad de resistencia, la formación de redes, la valoración de los grupos originarios que han sido por siglos invisibilizado por la “civilización”; la presencia de conflictos de intereses de grupos y no propiamente de clases sociales, conforme la visión marxista ortodoxa; lo simbólico como lugar de encuentro; las experiencia de autonomía en vista al contrapoder y multitud; la subjetividad en el campo de la acción política versus la objetividad; la no toma del poder del Estado y los diversos tipos de lucha, el interaccionismo simbólico, las experiencias comunitarias, entre otros.

Esto hace ver la amplitud y profundidad que exige al reconocer los diversos movimientos sociales presentes en nuestro continente y en especial en nuestra región de Latinoamérica, donde a través del tiempo se han dado de diferentes modos: movimientos de resistencia, de emancipación y de liberación, ha sido una constante histórica.

Sin negar la existencia de los movimientos en la colonia y en los procesos de emancipación que fueron en cantidad numerosos y en cualidad diversos basta asomar la resistencia indígena y negra, la de los criollos por intereses económicos o ideológicos en la América Española para considerar que nuestra historia está hecha de movimientos de hombres y mujeres que con sus acciones insurreccionales ante lo establecido, que hicieron valer su naturaleza y conciencia libertaria para reivindicar el estado de derecho como sujetos nacidos en estas tierras, ante aquellos que lo habían usurpado y negado sistemáticamente. De esos movimientos quedaron registros que si bien no pueden hacerse estudios a profundidad porque era invisibilizada por los escritos oficiales, la intuición histórica nos alerta a seguir hurgando las crónicas para sacar a la luz todo ese movimiento humano que gestó la independencia de nuestros pueblos latinoamericanos.

Ahora bien, en el siglo XX donde aún es fresca la memoria se han dado movimientos del campesinado por la tenencia de la tierra, de los obreros en las fábricas, de la clase media y del movimiento estudiantil en las universidades sostenidas y aupadas por la reflexión-acción marxista, así como la lucha de la mujer exigiendo mayor espacio público y de los grupos indígenas en hacer valer su derecho, que como originarios de la tierra ofrecen un legado de respeto a la persona humana y de la naturaleza realmente alternativo y equilibrado, dados en el marco de espacios regionales y nacionales específicos. Muchos de estos movimientos han sido estudiados a partir de las categorías propias del investigador en su momento histórico, y que a la luz del nuevo siglo amerita una revisión epistemológica y metodológica de estas investigaciones que han arrojado muchas veces conclusiones inexactas o con orientaciones muy sesgadas sobre el asunto, ya sea por estar de acuerdo o no con el sujeto de estudio.

Al hacer una mirada retrospectiva de los movimientos sociales que se dieron en América Latina bajo las diversas categorías de análisis mencionadas en un principio creo que los argumentos y los aspectos trascendentales de dichos movimientos alcanzarían nuevos énfasis y la huella propia de nuestros pueblos. Un ejemplo: las Madres de Mayo de Argentina, hoy Abuelas de Mayo, podíamos preguntarnos ¿los estudios sobre sus luchas como mujeres madres por sus hijos desaparecidos por la dictadura tuvieron la misma resonancia como las de las feministas en los años 60? Mientras unas son resultado del conflicto interno de Argentina, las otras surgen en el campo universitario. Esto hace pensar que pudieron existir más movimientos del que no tenemos registros y que fueron invisibilizado por la realidad (dictatorial, mediática, académica, etc.) y que hoy pueden ser reconocidos porque más tarde que temprano la verdad sale a la luz. Otro ejemplo, son los movimientos indígenas cuya existencia se vio mediada y manifestada por la lucha de los campesinos por su derecho a la tierra. Campesinos que eran indígenas pero se reflejó más su situación de “los sin tierras”. Dos cosas distintas al abordar un estudio de los movimientos sociales surgidos en nuestra América.

Es importante señalar que estos movimientos sociales, hoy con formas distintas como los movimientos ecologistas, de género, pacifistas o anti militares, antiglobalización, etc., a la de las décadas pasadas no pueden ser comparados en sus luchas debido a los contextos diferentes en que se dieron. Hay que resaltar la diversidad cultural en que están construidas y que sin duda han producido alternativas de participación no necesariamente de acción política. No es lo mismo un movimiento social de la década de los sesenta y setenta y los movimientos sociales en la fragua del neoliberalismo o del post-neoliberalismo. Revisando el caso de Chiapas, se dió en pleno apogeo del neoliberalismo, entre sus características es que fue mediática y virtual. Contó más con el apoyo de intelectuales de Europa que de los suyos en México. Si este movimiento “globalizó” o mejor dicho mundializó la causa de los indígenas de Chiapas no así hubo la vinculación con otras luchas indígenas en otras partes del continente. Da la impresión que nunca hubo esa pretensión, de unificar esfuerzos supranacionales por un gobierno para los indígenas con sus métodos y en respeto a su cosmovisión. Ahora entendemos que la causa Chiapas vuelve a despertar y anunciarse en nuevas luchas luego de más de una década en silencio.

Este análisis me permite reflexionar la complejidad e incertidumbre presente en los movimientos sociales de hoy en América Latina como expresión de los pueblos desde su poder originario así como aquellos resultante de los procesos deshumanizadores del neoliberalismo: los pobres desde los diversos rostros. Elaborar algunas consideraciones de cómo ellos (movimientos originarios y emergentes) pueden contribuir en la integración latinoamericana, dada la autonomía que las caracteriza y la diversidad de intereses que la constituyen en la resistencia y lucha contra el enemigo común: El capitalismo globalizar que se impone con sus leyes, instituciones y acciones como gobierno mundial para destruir las identidades culturales, oprimir las conciencias de los pueblos e individuos y depredar la madre tierra.

No puede entenderse esta contribución sin el contexto real donde se da. Por ello en principio se debe reconocer los cambios recientes en América Latina que se expresan en un nuevo escenario político marcado por la existencia de gobiernos que apuestan por las soberanía de las naciones y uso equitativo y justo de sus riquezas en función de sus pueblos, y que en el mediano y largo plazo, la presencia de los movimientos sociales será significativa para influir profundamente en la dinámica económica, política, cultural y social inmediata como lo sostienen Mónica Bruckmann  y Theotonio Dos Santos en la Prokla, n°142. Es necesario una “comprensión más objetiva de esta nueva coyuntura en la región lo que exige un análisis profundamente histórico, capaz de hacer un balance de la lucha secular de las fuerzas progresistas que ha generado una acumulación de experiencias extremamente rica. Lucha secular que tiene que ver con elementos claves de nuestra identidad como latinoamericanos, como naciones capaces de conducirse a sí mismas y que tienen una presencia cultural basada en una fuerza civilizatoria propia”. 

Estos autores señalan como elementos claves de estudio la autonomización de los movimientos sociales y las nuevas formas de resistencia, así como la cuarta fase de globalización de las luchas sociales a partir de Seattle y la nueva agenda.

En el caso que nos ocupa el actual escenario en América Latina tiene como novedad el surgimiento de gobiernos populares con posiciones latinoamericanistas y de resistencias ante las pretensiones imperialistas del Estado norteamericano y sus aliadas trasnacionales. Describe Gilberto Valdés Gutiérrez en el IV Conferencia Internacional "La obra de Carlos Marx y los desafíos del siglo XXI" que “la quiebra relativa del hegemonismo norteamericano, está marcada con el rechazo regional al ALCA, la lucha contra los TLCs y las políticas de los nuevos gobiernos populares integrantes del ALBA (Venezuela, Bolivia, Nicaragua). A ello se une el ascenso en Ecuador de Rafael Correa, las posiciones de diverso grado e incidencia geopolítica de los gobiernos integrantes del “giro a la izquierda” en el Cono Sur (Argentina, Brasil, Uruguay), las movilizaciones post fraude electoral en México, la sublevación antidictatorial oaxaqueña y el proceso de La Otra Campaña, el avance del MST como paradigma de madurez política y social entre los movimientos sociales populares del hemisferio, el auge de las protestas colectivas en países que mantienen Acuerdos de Libre Comercio con Estados Unidos como Perú y Chile, la lucha del pueblo de Costa Rica contra el TLC, la candidatura de Fernando Lugo en Paraguay y todo el mapa de las resistencias de los excluidos, los campesinos, los indígenas, las mujeres y trabajadores en general en la región. Todo lo que parecía aplastado, acallado, luego de épocas de profundo malestar, de saqueo y humillación, se levanta desde el Sur”.

Panorama distinto donde los movimientos sociales en su vida cotidiana están inmersos en un sistema de dominación múltiple caracterizado por la prácticas de explotación económica y exclusión social, de opresión política en el marco de la democracia formal neoliberal, la contaminación visual y “pornografía” política, la irrelevancia decisoria del voto ciudadano, el vaciamiento de la democracia representativa, la corrupción generalizada y clientelismo político, el secuestro del estado por las élites de poder, la discriminación sociocultural, la enajenación mediático-cultural y la depredación ecológica. Situación que ocurre a lo ancho y largo de nuestro subcontinente.

Los movimientos sociales y de los pueblos como fuerza telúrica de base y de los pueblos latinoamericanos juegan como actores socio-político un papel integrador siempre y cuando se reorganicen para ello, con propósitos que trasciendan sus propias fronteras. Recordamos sus niveles de autonomía que pueden ser talón de Aquiles en el momento de considerar luchas de multitudes enfocadas a un enemigo común: el imperio norteamericano quien es el representante máximo del Capitalismo Mundial.

El poder de los movimientos sociales se verá impactado en la medida que valiéndose de los procesos comunicacionales globalizadores crean redes humanas de solidaridad y de resistencia, fomentan e interactúan como base un nuevo modo de relaciones sociales, encauzada en la diversidad cultural y en la globalización de las luchas sociales de quienes son víctimas de los procesos enajenantes del neoliberalismo y en la protección de los recursos bioenergéticas desde una cosmovisión armónica del ser humano con la tierra.

¿Cómo hacerlo? Construyendo contrahegemonía que aborde problemas como el calentamiento global o cambios climáticos, señalando los verdaderos responsables de los daños ocasionados a la naturaleza, las trasnacionales que con su ambición y pillaje compran conciencias para apoderarse de los recursos bioenergéticas presentes a lo largo y ancho de nuestro continente; denunciando sistemáticamente y desde diversos enfoques el abuso de prácticas comunicacionales y publicitarias que incitan a la violencia, al consumismo, al hedonismo, la tergiversación de los valores en menoscabo de los valores identitarios de la cultura latinoamericana. Esto necesariamente evoca la unidad de los movimientos sociales independientemente de su acción social. Pues poco se va a lograr si cada una trabaja sin considerar la causa del otro y la causa real que arropa a todos.

¿En esto se ha avanzado? Pienso que la oportunidad está dada y los movimientos sociales no pueden estar al margen de lo que pasa a su alrededor y solo ensimismado en sus luchas. Cuentan con Estados nacionales aliados de sus causas y de la causa de todos. Un aporte importante es la capacidad contralora que pueden desarrollar para que estos gobiernos cumplan debidamente sus programas sociales en beneficio de todos.

Un espacio desarrollado en los últimos años lo constituye el Foro Social Mundial donde estas organizaciones cumplen un papel preponderante, allí se discute diversos temas de interés de todos, pero que hoy está en debate su propio futuro y será tema a tratar en el 2013 en Túnez. Como bien lo señala la carta de principios el Foro Social Mundial (FSM) es un espacio de debate democrático de ideas, de profundización de la reflexión, de formulación de propuestas, de cambio de experiencias y de articulación de movimientos sociales, red, Ongs y otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo. Después del primero encuentro mundial, realizado en 2001, se configuró como un proceso mundial permanente de búsqueda y construcción de alternativas políticas neoliberales. Y se ha caracterizado por la pluralidad y por la diversidad, teniendo un carácter no confesional, no gubernamental y no partidario. Se propone a facilitar la articulación, de forma descentralizada y en red, de entidades y movimientos engajados en acciones concretas, del nivel local al internacional, por la construcción de un otro mundo, pero no pretende ser una instancia representativa de la sociedad civil mundial.

Para reconocer la importancia de estos foros veamos a continuación las temáticas debatidas desde el 2001 hasta este año 2012 que será llevado a cabo en Belem, Brasil.

Foro Social Mundial

Ejes Temáticos

2001

y 2002

Porto Alegre, Brasil

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

La Producción de Riquezas y la Reproducción Social

El Acceso a las Riquezas y al desarrollo Sustentable

La Afirmación de la Sociedad Civil y los Espacios Públicos

Poder Político y Ética en la Nueva Sociedad

2003

Porto Alegre, Brasil

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

Desarrollo democrático y sustentable
Principios y valores, derechos humanos, diversidad e igualdad
Medios de comunicación, cultura y alternativas a la mercantilización y homogeneización
Poder político, sociedad civil y democracia
Orden mundial democrático, lucha contra la militarización y promoción de la paz

2004

Bombay,

India

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

Militarismo, guerra y paz
Información, conocimiento y cultura
Medio ambiente y economía
Exclusión, derechos e igualdad
Y con los Ejes transversales: Globalización imperialista, Patriarcado
Regímenes de castas, racismo y exclusión social, Sectarismo religioso, políticas de identidad y fundamentalismo (municipalismo), Militarismo y paz

2005

Porto Alegre, Brasil

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

Afirmando y defendiendo los bienes comunes de la Tierra y los pueblos como alternativa a la mercantilización y al control de las transnacionales.
Arte y creación: construyendo las culturas de resistencia de los pueblos.
Comunicación; prácticas contra hegemónicas, derechos y alternativas.
Defendiendo las diversidades, pluralidad e identidades.

Derechos humanos y dignidad para un mundo justo e igualitario.
Economías solidarias por y para los pueblos – Contra el capitalismo neoliberal.
 Ética, cosmovisiones y espiritualidades – Resistencias y desafíos para un nuevo mundo.
Luchas sociales y alternativas democráticas – Contra la dominación neoliberal.
Paz y desmilitarización – Lucha contra la guerra, el libre comercio y la deuda.
Pensamiento autónomo, reapropiación y socialización del conocimiento (de los saberes) y las tecnologías.
Rumbo a la construcción de un orden democrático internacional y la integración de los pueblos.
Con los ejes transversales: Emancipación social y dimensión política de las luchas, Lucha contra el capitalismo patriarcal, Lucha contra el racismo, Género, Diversidad.

2006

Bamako, Caracas y Karachi

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

Poder, política y luchas por la emancipación social
Estrategias imperiales y resistencias de los pueblos
Recursos y derechos para la vida: alternativas al modelo civilizatorio depredador.

Diversidades, identidades y cosmovisiones en movimiento
Trabajo, explotación y reproducción de la vida
6. Comunicación, culturas y educación: dinámicas y alternativas democratizadoras
Siendo sus Ejes transversales:  Genero y Diversidades

2007

Nairobi,

Kenia

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

Construyendo un mundo de paz, justicia, ética y respecto por las diversas espiritualidades;
Liberando al mundo de la dominación del capital multinacional y financiero;
Asegurando el acceso universal y sostenible a los bienes comunes de la humanidad y de la naturaleza;

Democratización del conocimiento y la información;
Asegurando la dignidad, la defensa de la diversidad, garantizando igualdad de género y eliminando todas las formas de discriminación;
Garantizando los derechos a la alimentación, a los servicios de salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo y al trabajo decente;
Edificando un orden mundial basado en la soberanía, la autodeterminación y los derechos de las personas;
Construyendo una economía centrada en las personas y sostenible;
Edificando verdaderas instituciones políticas democráticas con la completa participación de las personas en relación a la toma de decisiones y el control de los asuntos y los recursos públicos.

2008

Movilización mundial

Llamado a un Día de Movilización y Acción Global. Evento descentralizado

2009

Belem,

Brasil

 

Lema: “Otro Mundo es Posible”

Lucha global por la Madre Tierra contra la Mercantilización de la Vida
Articular alternativas de Descolonialidad, Bien Vivir, Derechos Colectivos, Autodeterminación, Justicia Climática

2010

Asunción; Paraguay

 

Lema: “Travesías en el desorden global”

Alcances y desafíos de los procesos de cambio en el hemisferio: post-neoliberalismo, integración, socialismos, Buen Vivir / Vivir Bien y cambios civilizatorios.
Estrategias de militarización y dominación imperial, y alternativas de resistencia de los pueblos.
Defensa y transformación de las condiciones y modos de vida frente al capitalismo depredador. La Soberanía Alimentaria como núcleo de nuevos equilibrios de vida.
Las disputas hegemónicas: comunicación, culturas, conocimientos, educación.
Pueblos y nacionalidades indígenas originarios y afrodescendientes: el reto de la plurinacionalidad.
Memoria y justicia histórica.

Ejes Transversales: Igualdad de género y diversidades.

2011

Dakar, Senegal

Lema: “Globalicemos las luchas contra el capitalismo”

“Resistencia y Lucha de los Pueblos de África”

Profundizar en la crítica del capitalismo

Reforzar la lucha y la resistencia contra el capitalismo, el imperialismo y la opresión

Construir alternativas democráticas y populares

2012

Porto Alegre, Brasil

 

Lema: “Crisis capitalista. Justicia social y ambiental”.

 

Fundamentos éticos y filosóficos: subjetividad, dominación y emancipación;

Derechos humanos, pueblos, territorios y defensa de la Madre Tierra;

Producción, distribución y consumo: acceso a la riqueza, bienes comunes y economía de transición;

Sujetos políticos, arquitectura del poder y democracia.

2013

Tunez

 

 

Lema: “Dignidad”

 

Por una profundización radical de los procesos revolucionarios y de la descolonización en el sur y en el norte.

Por un mundo sin hegemonías ni dominaciones imperialistas.

Por la construcción de nuevos universalismos.

Por una sociedad humana fundada sobre los principios y los valores de la dignidad, de la diversidad, la justicia y la igualdad entre todos los seres humanos.

Por la libertad de circulación y de establecimiento de todas y todos.

Por la justicia cognitiva.

Por la construcción de procesos democráticos de integración y de unión entre los pueblos.

Por un mundo en paz en el que no exista la guerra como instrumento de dominación.

Por un mundo democrático que garantice, sin discriminación, la participación de todos y todas en la vida y decisiones políticas y económicas en todos los niveles.

Por la construcción de alternativas al capitalismo y a la mundialización neoliberal.

El futuro del Foro.

Fuente. Histórico del proceso del Foro Social Mundial 2001-2013

Observando los lemas y ejes temáticos a través de los tiempos observamos un debate en profundidad y coherente de la realidad mundial y regional que ha sido debatida por los propios sujetos históricos que constituyen los movimientos sociales: indígenas, campesinos, trabajadores o desempleados, estudiantes, mujeres, hombres de todas las edades donde lo contrahegemónico, la autonomía de los pueblos, el cuidado de los recursos bioenergéticos sobresalen en la agenda temática.

Esto ha permitido encontrarse desde sus luchas y afanes y comprenderse que los une retos y desafíos comunes y una de ellas es integrar a América Latina, desde las identidades que representan cada movimiento y desde el diálogo y el enriquecimiento mutuo de cada movimiento cuando expone sus puntos de vistas y hacen acuerdos de acción política ante los problemas que padecemos como pueblos y naciones para concretarlos en sus localidades.

La integración se inicia desde el encuentro de estos movimientos para superar sus propias fronteras y reconocerse en el otro en una lucha común: Nuestra América.

 

FUENTES CONSULTADAS

1.    Gilberto Valdés Gutiérrez en el IV Conferencia Internacional "La obra de Carlos Marx y los desafíos del siglo XXI"

2.    Mónica Bruckmann  y Theotonio Dos Santos en la Prokla, n°142

3.    FSM (2009) Histórico del proceso del Foro Social Mundial. http://www.forumsocialmundial.org.br/main.php?id_menu=2&cd_language=4

4.    Parra, Marcela Movimientos Sociales en América Latina: la construcción de los movimientos sociales como sujeto de estudio en América Latina. Disponible en http://antalya.uab.es/athenea/num8/parra.pdf. P. 74-94

5.    ¿Hacia dónde se encaminan las luchas de los movimientos sociales?
http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal19/norte.pdf


Esta nota ha sido leída aproximadamente 4474 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




US Y /internacionales/a157092.htmlCUS