El dilema de la seguridad en el Medio Oriente

El actual conflicto en el Medio Oriente es un caso de dilema de seguridad en el cual las partes del conflicto perciben erróneamente las posiciones entre si y desarrollan políticas que contribuyen aun más a la tensión en la región. El día 29 de noviembre pasado, la Autoridad Palestina recibió un abrumador apoyo en la Organización de Naciones Unidas en términos de su ascenso a la condición de estado no miembro. Aunque el valor simbólico del éxito palestino es sin duda significativo desde la perspectiva palestina, este en el futuro cercano posiblemente no contribuya mucho a la solución del conflicto. Los grandes factores en el conflicto, Estados Unidos apoyando a Israel y Rusia, China y la India apoyando la posición palestina reflejan la complejidad de la situación.

Palestina tiene todo el derecho a la condición de estado. La cuestión no es si Palestina debe ser estado o no, sino cuando. El presidente Mahmoud Abbas se veía jubiloso en la ONU cuando declaró que esa era “la última oportunidad para salvar la solución de dos estados” con Israel. La posición palestina obtuvo el apoyo de 138 miembros de la ONU, 41 abstenciones y nueve en contra. La simbólica victoria de Palestina fue celebrada por miles de personas marchando en la ciudad de Ramallah con retratos de Abbas y Yaser Arafat. Abbas declaró en la ONU “no aceptaremos nada menos que la independencia del estado de Palestina con Jerusalém Oriental como su ciudad capital en todo el territorio palestino ocupado desde 1967.” No obstante, la situación en el terreno continuó siendo la misma. Por otra parte, Israel declaró que la votación en la ONU fue “una pieza teatral de política negativa que perjudicará la paz”. La idea del presidente Obama durante su primera presidencia sobre la calidad de estado de Palestina en el plazo de un año sigue estando paralizada y recibió ataques desde Israel y sus aliados en Estados Unidos. El Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu expresó abiertamente su apoyo al candidato republicano, Mitt Romney, durante las elecciones recientemente efectuadas.

La simbólica victoria de Palestina en la ONU fue replicada por Israel el día siguiente 30 de noviembre, anunciando la construcción de otro asentamiento compuesto por tres mil viviendas en Cisjordania.

A pesar de las protestas de los palestinos, el gobierno de Israel está decidido a continuar con el proyecto. Es muy posible que este proyecto cree obstáculos a la comunicación entre la parte norte y la parte sur de Cisjordania. La cuestión es cómo esta simbólica victoria ayudará a Palestina considerando su aparente debilidad ante las poderosas fuerzas armadas de Israel. Mientras Mahmoud Abbas aboga por una solución pacífica del conflicto, no podrá conseguir gran cosa debido a la falta de apoyo de parte de Hamas y también debido a la intransigencia del gobierno israelí. Israel teme que la Autoridad Palestina pudiera utilizar su recién obtenido status para llevar a Israel a la Corte Internacional de Justicia, lo cual encendería aun más el conflicto y lo llevaría a la arena internacional. La falta de apoyo internacional a Palestina en términos de compromisos diplomáticos para una solución de dos estados ha complicado aun más la situación.

El conflicto del Medio Oriente tiene aspectos más amplios, no solo limitados a Israel y Palestina. Desde la creación del estado de Israel en 1948 este sufre el dilema de la seguridad e interpreta al mundo árabe como su enemigo. La guerra de 1967 polarizó aun más las relaciones. Algunos países en la región no reconocen al estado de Israel. Pero esto de ningún modo justifica la violencia en la región ni la ampliación de los asentamientos en Cisjordania. La construcción de asentamientos por parte de Israel no está dentro del ámbito del derecho internacional. Debido a lo anterior, el escenario ideal de la solución de dos estados se aleja cada vez más de la realidad, Mahmoud Abbas, considerado como moderado ha sido marginado por el extremista Hamas. Esta falta de unidad entre los líderes palestinos debilita su posición negociadora frente a Israel. La violencia del mes anterior que mató a más de cien personas en la Franja de Gaza no agregó nada al discurso del conflicto en la región, excepto la muerte y la destrucción. Diplomáticamente hablando, Egipto podría reafirmar su papel equilibrador en la región junto a Estados Unidos declarando un alto al fuego, pero en el terreno el conflicto siguió siendo el mismo y quizás hasta lo prolonga.

El cuarteto del Medio Oriente compuesto por la ONU, la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos hasta ahora no ha podido desarrollar una agenda común para la región. Dos de los factores, Rusia y Estados Unidos, asumieron posiciones diferentes durante el planteamiento palestino en la ONU. Mientras Rusia y Francia apoyaban el planteamiento, Estados Unidos se oponía a este al tanto que el Reino Unido se abstenía en la votación. La falta de cooperación entre los actores internacionales ha hecho del Medio Oriente un crisol de la política de poder.

La rigidez de las posiciones, la violencia que persiste, el territorio bajo el control palestino particularmente en Cisjordania, reduciéndose cada vez más con el paso de los años. Aunque la simbólica victoria palestina en la ONU podría darle un respiro a Abbas y ayudarlo a reafirmar su autoridad, él es visto con mayor frecuencia como opuesto a la guerra y sus diferencias con Hamas es agitada por Israel como incompetencia de su parte para representar a todos los palestinos.

A menos que aliados cruciales de Israel ejerzan como requisito presión y conjuguen recursos diplomáticos con vistas a una solución a largo plazo del conflicto, es posible que la carnicería continúe en el Medio Oriente. Las potencias emergentes como Rusia y China pueden también desempeñar un rol positivo para conseguir la paz en la región. Es posible que con el advenimiento de los BRICS el conflicto consiga la participación de más factores internacionales en la región. Sin la intervención sistemática y permanente de factores internacionales, posiblemente la solución de dos estados no se concrete en el futuro cercano. La victoria de Palestina podría restaurar en cierta medida la legitimidad de Abbas frente al pueblo palestino en Cisjordania. Pero a menos que Palestina e Israel se reúnan y con la colaboración de los grandes factores incluyendo al cuarteto y a los BRICS más factores regionales como Egipto, la solución del conflicto en el Medio Oriente no aparecerá en el horizonte en el futuro cercano.

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Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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