La SIP, preocupada por la suerte de los periodistas críticos

En el día de hoy, 7 de Diciembre, los medios de comunicación de la Argentina informaron con gran despliegue la preocupación de la Sociedad Interamericana de Prensa por la situación de la prensa y el “hostigamiento constante hacia medios y periodistas críticos”, tal como lo informara en Buenos Aires el diario La Nación.

Alguien que llegara de Marte podría concluir que la preocupación de la benemérita SIP era motivada por el hecho que, en América Latina y el Caribe, el periodismo se ha vuelto una profesión sumamente peligrosa. En el año 2011 un total de 41 periodistas fueron asesinados en la región, lo que equivale al 42 por ciento de los 103 que corrieron esa misma suerte a nivel mundial.

Teniendo en cuenta lo anterior nuestro marciano podría haber pensado, con cartesiana lógica, que los integrantes de la misión dirigieron sus pasos hacia México, donde nada menos que 16 periodistas murieron en cumplimiento de su labor. O a Honduras, donde sólo el año pasado asesinaron a 7 (con una población que no llega a ser la décima parte de la mexicana) y que desde el golpe de estado del 2009 y su régimen sucesor, el gobierno de Porfirio Lobo -golpe instigado, auspiciado y en parte ejecutado por la Casa Blanca- ese sufrido país centroamericano fue testigo del asesinato de 23 periodistas. O que tal vez la misión de la SIP haya ido a Brasil, donde el año pasado ultimaron a 6 trabajadores de prensa, o a Perú, donde hicieron lo propio con 3.

Pero no: nuestro marciano quedaría boquiabierto al enterarse que la misión de la SIP enfiló hacia Buenos Aires porque resultó ser que para quienes dirigen tan señera institución las amenazas más serias que enfrenta el periodismo en el hemisferio americano anidan en la Argentina y no en los países arriba mencionados. En la Argentina no hubo un solo periodista asesinado en el 2011, pero la disputa entre el gobierno de Cristina Fernández y el multimedio Clarín a los efectos de garantizar la democratización del altamente oligopolizado –y por ese mismo profundamente antidemocrático- sistema de medios fue más que suficiente para que una impresentable comitiva de voceros de la “prensa libre, seria, independiente, no-politizada” y numerosos etcéteras más llegase a Buenos Aires en el momento culminante del enfrentamiento para expresar su apoyo a un multimedio que concentra en sus manos una fenomenal cantidad de canales de televisión de aire y de cable, radios am y fm, periódicos (entre los cuales, el de mayor circulación del país), revistas, la más importante transportadora de señales de televisión y de Internet y, además, es socio principal de la única empresa fabricante de papel prensa de la Argentina, amén de otros negocios.

Para mantener esta verdadera afrenta a la libertad de prensa es para lo que vino la SIP a la Argentina. Podría haber ido a los países en donde se matan periodistas, casi rutinariamente; en lugar de eso, vino a uno en donde lo que se pretende hacer es democratizar la información, savia vital de cualquier régimen democrático digno de ese nombre. Claro que, ¿quién dijo que a la SIP le importa la democracia o la libertad? La SIP es el Ministerio de Propaganda del imperio y que asesinen a periodistas le tiene absolutamente sin cuidado. Lo que sí le importa es la manipulación ideológica a favor de los capitalistas y del imperialismo bajo el pretexto mellado y raído –y que nadie le cree- de la “libertad de prensa”. Y, por supuesto, los negocios que puede promover entre los oligopolios estadounidenses y los lugartenientes locales. Fue por eso que vino a la Argentina y no fue a México o a Honduras.

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