Palestina

“Mi dolor. ¡Qué ridículo! Pero ¿a qué ni a quién le importa?

¿Quién de la calle se lleva de él el menor andrajo del alma?

¿Qué color del ocaso le corresponde en gloria”

Juan Ramón Jiménez

Ω

Me han escuchado mucho decir o leer, un pensamiento de mi maestro a distancia Bertrand Russell, respecto a que “los problemas ajenos, es fácil verlos desde lejos, mientras no nos toquen a nosotros mismos”. En consecuencia, es más profundo este sentir, cuando se trata del dolor o el sufrimiento de otros seres humanos, a quienes eso misterioso que llamamos destino, impone penas que ni son justas i menos, casi soportables. Dolor, como lo describe para sí, el poeta de Platero y yo, mi admirado Juan Ramón Jiménez, en cita que pongo de epígrafe a estas palabras. Dolor e indignación lo que he sentido cuando veo el genocidio planificado i consentido por la ONU i el Imperio maldito del norte, en la Faja de Gaza, porque como ese hombre excepcional que fue Ernesto Ché Guevara, llevo sus palabras en mi mente i corazón: “Si usted es capaz de temblar de indignación cuando se comete una injusticia en cualquier parte del mundo, somos compañeros”.

No sé por qué, además, evoco a un maestro que influyó profunda i definitivamente en mi instrucción-educación en las aulas del colegio, el Dr. Raúl Cuenca; ingeniero, agrimensor i matemático que prefirió la docencia o la enseñanza de la juventud, a todas sus otras capacidades, sentía una especial admiración por un país del Medio Oriente, situado al este del antes pretendido mar del centro del mundo, el Mediterráneo, donde comenzaban todos los caminos que llevaban al alba de la civilización i el limitado mundo que conoció Herodoto, como lo era el Oriente misterioso i lejano, orto de la humanidad, incluyendo lo que una religión consideraba el Paraíso Terrenal, en la vecina Mesopotamia, pero geográficamente era también el oeste de Asia. Se trataba de Palestina, cuyos primeros conocimientos los obtuve en aquellos pequeños tomos de Historia Universal de Alberto Malet, de la Editorial Hachette de Buenos Aires, o en la obra de Frías Valenzuela, que recomendaba otro inolvidable profesor de ayer, el Dr. Alberto Vera Batule, años después compañero en la Academia de la Historia.

En los tiempos de la Primaria, muchos conocimientos fueron vagos, confusos, i hasta no creíbles, por ser en la Historia Sagrada que nos daban desde los tiempos de Párvulo en el Colegio del Pilar, donde aprendí a leer i escribir con mi letra un tanto de caligrafía inglesa, que a muchos les llama la atención i me dicen que no tengo letra de médico, por ser ésta, aunque no en todos los colegas, una letra garabateada, con mezcla de molde o puntos de pequeñas bolitas, especie de jeroglíficos que sólo descifran los Champolión de las farmacias; i allí empecé, en el párvulo junto a mi inolvidable i amada Hermana Carmen Aguado, a escuchar casi verdaderos mitos de la historia mencionada, puesta al servicio de las mentiras fundamentales de la iglesia, como dice Pepe Rodríguez, el periodista i escritor español. Entonces, los mapas eran confusión de “pequeños reinos” i mandato de jefes de tribus o antigua tierra prometida por el Dios Jahvé, país de Canaán; especialmente cuando uno ya se empieza a interesarse por obras de verdadera Historia, se lee a Renán hablando de Israel, a Pía Flaviosa hablando de los reinos sumerios, persa, etc., en el ORIGEN Y DESTINO DE LA CULTURA OCCIDENTAL, i las culturas matriarcales, o con más rigor histórico, obras de Carl Grimberg, Jean Pirenne, José Pijoan, i otros libros incluso de filosofía, o autores como Voltaire, Anatole France, Walhs, etc., que ayudan a interpretar la historia, lo que sería imposible hacer en esta limitada exposición.

Lo cierto es que, tierras del Medio Oriente, enfermas del llamado Mal Inglés i sometidas a ese imperio británico, buena madre corrupta i agresiva del imperial hijo actual, o sea el Imperio Norteamericano, que el Imperio Unido de la Pérfida Albión, al renunciar a su mandato un poco antes, el 29 –XI-1947, se dividió la región en tres: Estado Judío, un Estado Árabe i Jerusalén i sus entornos como zona neutral bajo la administración de la ONU, división rechazada desde el principio por los países árabes; pero el 14 de mayo de 1948, los judíos proclamaron el Estado de Israel, se estableció el sionismo, i enseguida estalló la primera guerra árabe-israelí cuya historia desde entonces es más que conocida i ustedes la conocen mejor que yo, i pueden orientarme o corregirme cuanto lo quieran hacer de buena voluntad.

Lo que sí sé, es que desde entonces, la vida de Palestina, no reconocida intencionalmente como un verdadero estado, ha sufrido un calvario de guerra, atrocidades, torturas e injusticias mayores, que levantaron las conciencias lúcidas i sanas del mundo, i entre ellas la de nuestro Presidente Constitucional, Hugo Chávez Frías (quien hizo lo que ningún mandatario de países árabes vecinos), ya un líder no solamente de América Latina, sino del mundo, cuando ante las mayores atrocidades e injusticias, como el asesinato de un gran líder como Arafat, la agresión mantenida contra Palestina i los robos de los asentamientos programados, la mafia de los gobiernos del Imperio Yanqui, lo que miran hacia estas regiones, es cómo hacer guerra i producir negocios. Un mundo que se quiebra hasta ecológicamente, por un cartel de droga i terrorismo con disfraz de democracia. ¡I cómo ha sufrido este pueblo palestino, con el dolor del poeta, con las torturas que hoi se develan en documentos del Pentágono, con bombardeos que destruyen en todo el Medio Oriente, en Irak, Siria, Jordania, Irán, Afganistan, etc., la memoria más profunda i grande, del origen de la Humanidad i de la Vida!

De esta manera, viendo en gran parte el mundo al revés como Galeano, observando que la vida se torna como exclama Antonio Machado, ¡Vida! ¡Vida”! Eres como la ilusión de una Alhambra de primavera en una tarde de tormenta, concluyo como el mismo poeta…¡Qué dificultad, en el hombre, para lo evidente; que facilidad para lo inverosímil! Compañeros revolucionarios de Venezuela i el mundo, digamos a una sola voz ¡Viva la Palestina heroica, i viva nuestra revolución bolivariana que la apoya!



Este artículo lo escribí hace más de dos años i, lejos de que las cosas mejoraran con el paso del tiempo i la sensatez i humanidad de los países poderosos, especialmente los Estados Unidos, cómplices de Israel que los apoya a ellos, −sarracenos tecnológicos i atómicos− siempre en destruir, en desobedecer a la ONU i en invadir países haciendo de la guerra un negocio i un robo de materias primas i energía, ahora resulta que los cuervos empiezan a desobedecer al amo. Cuando les pide con temor, que dejen de conquistar i colonizar las tierras palestinas, i cesar el genocidio en la Faja o Franja de Gaza, la cabeza sionista de Israel desobedece, sigue fabricando casas e expansiones en la Palestina bautizada o calificada con el absurdo nombre de “Estado Observador” (que no sé por qué lo celebran los palestinos), puesto que no deben ignorar que son cortinas de humo, i que USA e Israel, hacen lo que les viene en gana i cuando les da la gana. Desde aquel entonces empecé a hacer i concluir un cuadro al óleo sobre el Genocidio de Gaza (de casi tres metros de ancho por metro i medio de alto) que un dirigente político me ofreció llevarlo a Caracas a la Cancillería, i luego de fugaz exhibición en el Maczul i en el Hotel del Lago (que nadie deja de llamarlo así), permanece escondido en mi estudio de pintura. Estoi casi seguro que, al investigar la muestra tomada al cadáver de Arafat, si da positivo de refinado envenenamiento (no “sofisticado”, pues esta palabra significa falsificado, adulterado, etc., menos fino tecnológicamente) sabremos la verdad si les da la gana a los poderosos que destruyen el mundo, hacernos conocer la verdad de esa muerte. Palestina está a punto de ser dividida en dos, i la seguridad social i militar de los encerrados en Gaza, es ¡sálvese quien pueda! Mientras el mundo, europeo sobre todo, se hunde en una crisis de paquetazo neoliberal terrible. Por eso, de principio a fin, este artículo sobre Palestina, está vigente como el primer día. Para el Imperio que hoi aterroriza al planeta tierra, el “ius” latino que significa “derecho”, es para ellos un “jus ad bellum, o sea un derecho a la guerra i la posibilidad de encontrar razones para ir a las armas. Si hai terrorismo extendido en el mundo, hai dos centros en jus bellun concertación: el Imperio norteamericano i el sionismo de Israel.

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Roberto Jiménez Maggiolo


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