Un dardo al corazón de Gaza: Hasta con la virginidad de María se metió


Joseph Aloisius Ratzinger fue ordenado sacerdote en 1951 y nombrado Papa de la Iglesia Católica en abril de 2005, adoptando el nombre de Benedicto XVI.

Ratzinger nació en Baviera, Alemania, el 16 de abril de 1927 y desde muy joven, casi niño, abrazó la ideología del nacionalsocialismo e ingresó a las filas de Las Juventudes Hitlerianas, hechos que nunca ha negado. Estamos, pues, en presencia de un octogenario nazista de pura cepa, con mucho poder económico y político, con una sólida formación ideológica para sembrar por el mundo la filosofía fascista y brindar apoyo político e ideológico a gobernantes de la ultraderecha.

Necesario es señalar dos frases lanzadas casi al voleo por Ratzinger cuando hace pocos días presentaba a la prensa un libro que tituló La Infancia de Jesús. No es casual que el Papa de la Iglesia Católica, haya presentado su libro rodeado de una copiosa publicidad que daba cuenta de una supuesta gran incógnita sobre la manera cómo el autor respondería a la pregunta de si el embarazo de María, esposa del carpintero José, fue virginal por obra y gracia de un espíritu santo, o se produjo por copulación natural entre el macho y la hembra, es decir, por la relación sexual entre María y José. Según la publicidad que precedió al lanzamiento de la obra, la gente quería saber si lo del embarazo virginal era “historia realmente acontecida” o “solamente una meditación teológica expresada en forma de historia”. La respuesta ambigua del Papa da pie para continuar manipulando a los creyentes católicos con la incógnita de ese embarazo puesto que él acepta el embarazo virginal pero no quita espacio a la posible concepción del hijo de María por la forma natural de la concepción de las hembras humanas.

Pero ¿que más dijo el Papa en esa tan publicitada rueda de prensa? ¡Oh, My God!, dijo que en el pesebre del niño de María no había ninguna mula, no había ningún buey.

Estas pendejadas dichas por Ratzinger no son de ninguna manera inofensivas, tienen su dardo envenenado dirigido al corazón de Gaza ya que en estos momentos en que los israelíes masacran a ese pueblo con bombardeos inmisericordes días y noches seguidas, él busca que las masas creyentes católicas agoten su debate y su preocupación en el estudio y discusión de estas dos propuestas papales y quiten su mirada de las madres indefensas y los inocentes niños palestinos que sufren el horror de ese ataque. La consigna perversa que nace de lo dicho por Ratzinger es “quita tus ojos de Palestina, saca tus manos de Israel”.

Si los bombardeos contra Palestina realizados en 2008 con el contenido de fósforo blanco, en la agresión que denominaron Plomo Fundido, causaba el horror de quemar vivos por dentro a los seres humanos, este nuevo armamento descuartiza a los seres humanos, aumentando el horror que apresa a las víctimas del bombardeo.

¿Sabrá Ratzinger el rollo donde anda metido?

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