“Su majestad el rey”

En el palacio de Congresos en Cádiz, se dio cita la XXII cumbre Iberoamericana de presidentes de América y el Caribe mas España y Portugal. En ella, palabras como su majestad, excelencia, rey predominan en todo el salón en cada intervención demostrando lo peligroso y oscuro que son estas costumbres en estas cumbres Iberoamericana que ya no tiene razón de ser para nuestros pueblos.

Por más de tres siglos España nos sometió, saqueo y masacro, permitiéndoles por décadas subsistir como imperio a costa de las colonias en América, hoy, España se encuentra en una grave recesión y su pueblo convoca a huelgas generales (2 en un mismo año) en contra de la austeridad que su “majestad el rey” y el “excelentísimo” títere-mentiroso presidente Rajoy someten a su pueblo a una bestial campaña de reajustes sociales y económicos.

Que soliciten ayuda… bueno está bien por su pueblo, pero, de ahí que coño tienen que ver con nuestros pueblos en procesos revolucionarios seguir con los hábitos monárquicos y diplomáticos llamándolos su majestad, excelencia, rey, sosteniendo con esas tonterías el principio de domesticación de las autoridades españolas en esas cumbres Iberoamericanas en donde solo predomina el intrascendente bla, bla.

Es difícil decir con certeza si fueron muchos los gobiernos y los pueblos de América Latina y El Caribe, que realmente admitieron con plena convicción vivir en libertad y soberanía condenando todo tipo de sometimiento con el tirano Español para hacer respetar la sangre derramada por nuestros Libertadores y nuestros antepasados en las luchas libertarias.

Y, más allá debe existir una actitud popular de rechazo y sospecha hacia la participación, aun por obligación diplomática, a esas cumbres por especulativas orientadas a sostener con la atención publicitaria a las monarquías y a las clases sociales; asuntos descuidados pero importantes para nuestra revolución cultural relativos a los discursos sin significado.

Hay puntos de semejanza que merecen especial atención por la creciente popularidad de las revoluciones bolivarianas cuyas pretensiones son que el pasado colonial nunca retorne por moralidad, dignidad, soberanía, posiciones culturales que hay que defender enérgicamente por ser pilares fundamentales y trascendentales para la nueva cultura; sirven para manifestar la actitud revolucionaria de la que hablan los hechos también para suscitar actitudes positivas en la educación y para los que escuchan y leen.

Incluso, lo fundamental de estas cumbres ha dejado de ser significativo para la región que busca integrarse y ser económicamente autónoma. Nuestros pueblos perciben la autodeterminación, moralidad de índole dinámica que defiende la libertad obtenida de Europa y EEUU; estas cumbres Iberoamericanas ya no tienen sustento ético aceptarlas significaría minimizar nuestra filosofía revolucionaria privándole de su cultura rebelde a nuestra gente que por siempre ha sido su función primordial.

Estos tipos de cumbres solo sirven para ejercitar la verborrea, pero, en estas cumbres donde participa un rey corrupto que defiende a un yerno embaucador y mata elefantes por diversión sin importarle que estén en peligro de extinción, haya que dirigirse a él antes del discurso como su majestad, excelencia, divinidad, me parece una soberana estupidez porque esos títulos no tienen ningún significado para nosotros por la igualdad de clase que queremos construir.

Culturalmente lo rechazamos como necedades porque la historia de estos países como España, Portugal, en una grave crisis sin embargo miembros de la OTAN, no hacen ningún esfuerzo para que olvidemos la masacre a nuestros pueblos indígenas como el saqueo de nuestros recursos mineros. Si eso para muchos ya paso entonces observemos detenidamente lo que hace el gobierno español con su pueblo hoy.

Si fuéramos suficiente claros con la palabra evidencia no habría motivos políticos para asistir a esas cumbres porque la naturaleza de esas cumbres son de disolución en el sentido de que, una vez que los problemas se sacan a la luz desaparece la tentación de plantear el tema, lo mismo pasa en las cumbres en donde participan EEUU y Canadá ¿Por qué? Porque hay una lógica simbólica en la dirección de esas cumbres por los países que se consideran los líderes de los pueblos.

Con estas hegemonías en las cumbres no se puede aclarar ni los asuntos filosóficos porque el lenguaje utilizado, incluso, por sus satélites, son cálculos políticos desde la elaboración de las agendas aun cuando españoles como portugueses saben que vamos en su ayuda sostienen la prepotencia.

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