El caso Palestina y el miedo escuálido a coincidir con Hugo Chávez, hasta en lo justo

No es difícil entender que bajo ciertas circunstancias, políticos que una
vez se arroparon bajo la misma bandera, abrazaron los mismos ideales y
lucharon desde la misma trinchera; tengan puntos de vistas
contradictorios en un tema cualquiera… es ese el fundamento de la
dialéctica.

En el caso venezolano, que repetimos, a la larga tendrá que ser un caso
de estudio para los científicos de las ciencias sociales, lo que en un
momento fueron diferencias políticas, económicas, sociales, estratégicas,
tácticas y pare de contar; se han trasformado en diferencias morales…
Sí, morales.

El auto convencimiento de que la moral es una virtud que carece de
fundamento es el primer paso para convertirla en mercancía y, desde
nuestra perspectiva, la razón que fundamenta el accionar de quienes una
vez se definieron como antimperialistas, pacifistas, revolucionarios y
hasta humanistas, y ahora, ante el atroz crimen que el Estado genocida de
Israel comete contra el pequeño pueblo de Palestina prefieren no sólo no
levantar su voz de protesta, sino hasta respaldar el fascismo infame.

¿Es que acaso el tener diferencias con Hugo Chávez o el no militar dentro
de la Revolución Bolivariana, es argumento para que individuos como
Teodoro Petkof, Pablo Medina, Andrés Velásquez, Carlos Tablante, Lolita
Aniyar y tantos otros iguales o peores se muestren indiferentes ante
semejante genocidio del sionismo?

¿Es que esos hechos tienen la fuerza suficiente para justificar la muerte
indiscriminada de niños y mujeres? ¿Es que el bombardeo al país más pobre
del mundo por parte de una potencia militar puede ser indiferente a
alguien con sensibilidad?

En el fondo, toda esa conducta, toda esa moral lanzada al tiesto tiene
´como justificación el temor a coincidir con Hugo Chávez… Sí, el temor a
coincidir.

Coincidir con Hugo Chávez para la oposición venezolana representa un alto
riesgo, por lo que los políticos, sin criterio propio, que allí actúan
como dirigentes no están autorizados para ello (sí, leyó bien: no están
autorizados).

La estrategia tiene que seguir adelante y no serán los niños palestinos
los que harán que alguna vez la oposición venezolana coincida con Chávez.

Ya no les basta con negar los logros de la revolución o con difamar al
país por donde quiera que se vaya. Ahora esos “políticos” se tienen que
tragar su moral, justificar lo injustificable y guardar silencio en temas
de actualidad como la masacre al pueblo palestino… pobres diablos.

[email protected]

Esta nota ha sido leída aproximadamente 912 veces.