Estados Unidos debería respetar a Irán

El 20 de marzo de 2003, tras un ultimátum de 24 horas que George Bush  le dio a Saddam Husein y a las Naciones Unidas por igual, se inició la batalla más cruel y sanguinaria de la nueva guerra mundial. Esta tercera guerra que empezó con la caída de la Unión Soviética no se encubre detrás de ideologías y bloques antagónicos, es la rapiña que las multinacionales y las élites financieras mundiales lanzan día a día disputándose cualquier posibilidad de adquirir petróleo. 

Esas bombas que arrasaron una población indefensa, a la que ni siquiera el terrible acoso político, diplomático y militar de los años 90 había podido doblegar, tampoco lograron nada, más que aniquilar un millón de iraquíes y conseguir unos contratos petroleros. Después de trece años, los analistas militares serios reconocen esta invasión, como una guerra perdida.

La siguiente batalla que prepara el imperio gringo y sus aliados es Irán. Un país bien distinto a los demás países en Oriente próximo, tanto por su historia como por su composición social y económica. Irán se prepara para defenderse de la guerra que los EEUU le han declarado de hecho. Hay que tener en cuenta que Irán no es Irak, y que se prepara desde hace tiempo para la guerra. Irán cuenta con un territorio cuatro veces mayor, y tiene un equivalente a tres veces la población de Irak. El terreno de Irán es mucho más montañoso que el de Irak y conforma el teatro ideal para la guerra de guerrillas, en la cual están entrenados alrededor de 500.000 mujaidines voluntarios preparados para ser movilizados en cualquier momento, además del ejército regular.

Las Fuerzas Armadas iraníes son las más numerosas y poderosas del Medio Oriente: cuentan con 1.000.000 de efectivos distribuidos entre el Ejército de Tierra, la Fuerza Aérea, la Marina y el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica. La doctrina y la estrategia de defensa militar iraní, prevé la movilización, en caso de necesidad, de un "ejército islámico" de 20 millones de personas sobre un total de 71 millones de habitantes. Tanto hombres como mujeres, de 12 a 60 años, reciben preparación militar en las filas de las milicias populares, y en caso de guerra podrán ser incorporados a las fuerzas armadas regulares.

Las Fuerzas Armadas cuentan con 44 divisiones de combate (32 de infantería, 3 mecanizadas, 7 blindadas, 2 aerotransportadas), y con 24 brigadas (17 de infantería, 2 blindadas, 5 de paracaidistas). Poseen 7 brigadas de misiles, 10 "grupos" de artillería, 18 "grupos" antiaéreos, 2 brigadas de protección contra las armas de destrucción masiva, 4 brigadas de aviación del ejército, 25 escuadrones de aviación de combate, 14 escuadrones de aviación de apoyo, 6 brigadas de buques de guerra y 2 brigadas de infantería de marina.

El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución, considerado como el "ejército ideológico" del régimen, representa "un ejército dentro del ejército" ya que cuenta, además de sus fuerzas terrestres, con Fuerza Aérea y Marina propias, además de la policía y del resto de las fuerzas de seguridad bajo su control. Además, los Guardianes de la Revolución cuentan con el "Kode", un cuerpo de elite de 15.000 hombres cuya misión es organizar operaciones especiales en la retaguardia enemiga.

La Guardia Revolucionaria tiene bajo su mando a las milicias voluntarias (mujaidines), que cuentan con unidades de combate y un sistema de movilización permanente en todas las localidades. Los soldados y mujaidines iraníes están mentalizados en una sólida formación "religiosa-doctrinaria" imbuida en los valores y preceptos del Islam, que inmuniza contra las operaciones de guerra psicológica convencionales. Algo así ya se demostró con Hezbolá en Líbano el año pasado.

La industria militar iraní ya produce aviones y helicópteros de combate, el caza-bombardero "Azarahsh" se fabrica sobre la base de coordenadas técnicas del F-5E estadounidense, y el caza pesado "Sakeh" tiene características parecidas a las del F-14. El complejo militar-industrial iraní fabrica también el helicóptero "Shabaviz", clónico de un modelo estadounidense. Además Irán es un gran comprador de caza-bombarderos rusos MIG-29 y de otros aparatos de combate de última generación.

Además entre las armas iraníes se encuentra una también muy poderosa, y no es nuclear. Es la presión económica. Irán amenaza con bloquear la navegación por el estrecho de Ormuz, que es la salida del golfo pérsico al océano.  Con el  acecho de ese estrecho, los oleoductos Saudíes que lo circundan no podrán enviar su petróleo.  Según los cálculos más optimistas, el flujo del 30% y 40% del petróleo del mundo de un día para otro se suspendería.  La reacción obvia de la economía mundial ante un suceso tal, es comparable a la de un corazón que para de latir. Colapso total.

Por supuesto que con esta medida Irán se verá afectado, pero está preparado para ello. Con el aumento del barril del petróleo a 150 o 200 dólares a consecuencia de estas restricciones,  se agravaría la crisis económica mundial de unas sociedades capitalistas que se mueve con petróleo. Aumentarían  los costos de los fletes, de los alimentos y el transporte en general. La reacción podría ser la aceleración de  las protestas sociales en los países europeos que actualmente tienen medidas de austeridad, y hasta a los Estados Unidos se desestabilizaría. 

Irán ya ha estado respondiendo a las hostilidades en su contra, con las reducciones de sus exportaciones petroleras a los países Europeos, lo que será particularmente nocivo para países dependientes del crudo Iraní como Grecia, España, China y la India afectados ya por una recesión. ¿Cuándo dará el imperio el paso decisivo? ¿O será arrastrado por un Israel más rabioso y fanático? Nadie lo sabe, pero sería un suicidio para el pueblo estadounidense y del mundo en general.

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