Estados Unidos es un país polarizado

Los analistas más “sesudos” e hipócritas de nuestro país les encanta decir que Venezuela está polarizada.

¡No me jodan!

La pasada elección del 7 de octubre, donde el Presidente Chávez le sacó 12 puntos a su adversario, así como las encuestas que reflejaban cabalmente lo que iba a suceder, han demostradlo que no es verdad. Lo que pasa es que hay un grupito de enfermos disociados ultraderechistas que no llega al 15% de la población, pero que controla y copa todos los espacios mediáticos privados, que pretende hacer ver un país donde ellos son la mayoría disidente que el maldito gobierno agrede, desprecia y persigue.

¡No me jodan!

Esos mismos charlatanes no dicen nada de lo que pasa en EEUU, un país que si está verdaderamente polarizado.

Los resultados de la elección presidencial norteamericana así lo demuestran:

Todos los estados suburbanos y rurales del centro del país votaron por la extrema derecha de Mitt Romney, mientras que aquellos estados más urbanos y próximos a la frontera con cierta influencia exterior, votaron por Barack Obama.

Los adultos y personas de la tercera edad votaron por la opción neoconservadora, mientras que los jóvenes menores de 40 años, se volcaron hacia el centro político.

Los hombres blancos, en más de un 70%, votaron por el empresario anglosajón mormón, mientras que mujeres, negros, migrantes latinos y asiáticos, trabajadores pobres y otras minorías de escasos recursos, votaron por el negro cristiano más liberal y de sensibilidad social.

A nivel nacional, Romney conseguiría 56.194.003 votos para un 48%, y Obama 58.299.237 para apenas el 50%, lo que hace una diferencia de tan solo 2 millones de electores para un universo que pasa los 115 millones de votantes.

¿Dónde está entonces el país polarizado?

Articulo

Otro artista bolivariano en problemas

Escuchar la tragedia vivida por la actriz Nancy González, quien finalmente ve su pesadilla culminar con la entrega de una solución habitacional para ella y su familia después de tanto años de trabajo, resulta realmente indignante para toda la sociedad, que vio impávida a una de sus hijas sucumbir en la miseria, y que solo reacciona cuando el problema pasa a tragedia y se convierte en escándalo.

Afortunadamente, el desenlace fue satisfactorio, aunque ello no borra la dura vivencia que debió padecer esta venezolana en nuestras propias narices.

Si el individualismo que arrastramos de la cuarta no nos deja ver más allá de la puerta de nuestros hogares, el capítulo de Nancy González debe obligarnos a ser más humanos y considerados con la problemática de nuestros hermanos.

La semana pasada leo en el diario oposicionista El Universal que José Torres, el famoso Tacupay, otro actor histórico, de avanzada edad, y además confeso revolucionario y chavista, comienza su propia procesión. Su modesto restaurante que le sirve de sustento y para vivir dignamente su vejez, debe ser demolido en estos días para levantar las necesarias soluciones habitacionales de la Gran Misión Vivienda en Vargas.

El actor lo entiende y no tiene problemas con ello, pero necesita ayuda: “Si necesitan el espacio, pues bien, pero necesito trabajar y a esta edad cómo empezar otra vez. No estoy negado a irme, pero quiero saber a dónde, necesito ayuda."

¿Qué vamos a esperar entonces para ayudar? ¿Otra tragedia que nos avergüence? ¿Vamos a seguir esquivando la mirada?

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